Quisiera hablar de alegrías, de felicidad, de éxito, de
triunfos, de premios y pasarelas, del gozo del vivir, pero esta semana, desde
sus inicios, concretamente desde el martes , el teléfono se ha puesto de luto, e invade el ambiente una estela de desesperación ,llanto, muerte y la pregunta
humana del ¿por qué? Y todo ello a raíz de la muerte de Cristina,
la hija de mi amigo Nacho, ‘Figalona’, amigo de infancia, de los que no te fallan, de
esos que aparecen cuando uno más lo necesita, sin que los llamen
y a cambio de anda.
Ante situaciones tan límites como las que se viven, - es de locura ver que tu hija , en plenitud de
la vida, con sus veintiún años , y a punto de hacer realidad el sueño de su
vida, ser una afamada modelo, se va, nos deja-, uno se queda sin recursos e intenta con su
mera presencia aliviar al amigo, que se queda sin fuerza ante el dolor y el caos o sinsentido que le domina, y la
pregunta humana de “¿Por qué, Señor? Pregunta que se queda sin respuesta y la
única contestación que uno encuentra se la da le fe o el vacío. Y es que como
humanos que somos, creadores y cultivadores de la Inteligencia Artificial, casi
semidioses del siglo XXI, nos cuesta admitir que la muerte es compañera de
viaje y que este termina cuando menos se espera, y es que como decían nuestros
clásicos, la única manera de combatir la muerte es no pensar en ella, pero la
verdad es que existe y nos espera a todos.
Han sido muchas las veces que Nacho, padre satisfecho y
enamorado, nuestro John Wayne, por su altura y típica manera de andar, nos
hacía llegar los logros y éxitos de su hija y como amigos retuiteábamos la foto, el mensaje, contentos,
satisfechos, pues sus éxitos, en este caso los de su hija, eran los nuestros, ya que a un amigo se le
desea lo mejor, o eso me enseñaron en el Cruce Nuevo, muchas personas con su
manera de ser y vivir, como tus parientes Amparo y Ataúlfo, entre otras. !Qué tiempos tan mágicos y que poco duran!
Ya tenemos cierta edad y nuestros proyectos y preocupaciones
tienen marca de hijos, nietos… Nos preocupa todo, incluso lo más
insignificante, ya que con la
experiencia que da la vida, sabemos priorizar, buscar lo importante, lo fundamental,
lo básico. Y todos sabemos que en este mercado persa en el que vivimos y donde
cada uno intenta colocar su mercancía, nuestro patrimonio más importante son
los hijos, los nietos, de ahí que cuando esto falla , viene la sin razón, el
bloqueo, la desolación
Sé que en estos momentos no hay palabras que puedan aliviar
vuestro dolor, pero permitidme que intenté trasmitiros un rayo de luz, de
esperanza, y es que son muchas las personas que nos hacemos eco de vuestro
dolor, que lo compartimos, que queremos ayudaros a llevarlo , y que con nuestra
mera presencia queremos deciros que no estáis solos.
Escribo estas palabras después de haber estado en el
Tanatorio Puente Río Nora, de Lugones, hacia las 17.15 horas´ del viernes, 6 de
febrero y ya había dificultades para
aparcar. Pasillos y sala llena de gente y muchos jóvenes desolados y
atemorizados en la entrada y exterior del edificio.¡ Esto lo dice todo! Se os quiere. Un fuerte abrazo.
¡Que el Cristo viviente de San Félix , aquel que dirige sus
ojos al Padre implorando clemencia y que
es testigo de todo lo que acontece en Lugones (vivencias, alegrías, penas…), os
ayude y proteja a todos!
José Antonio Noval Cueto.