El mundo con sus vanidades y espejismos nos ha afectado a
todos los jóvenes de todas las épocas y más en estas actuales circunstancias,
cuando la capacidad de programar, diseñar y planificar el futuro está al alcance
de un dedo, de una tecla de ordenador y esto se hace más evidente según pasan
los años, al aunar deseos y experiencias, metas y objetivos, logros y fracasos.
Y todo esto os lo dice un joven de la Transición, que fue bombardeado por la
mucha literatura y subliteratura del momento, por el exceso de propaganda
política- auge de revistas políticas de
toda tendencia-, por la politización excesiva de las Facultades, y más la mía,
de Filosofía y Letras, sita en la Plaza Feijóo de Oviedo; en resumen , años de
tensión en calles y aulas, de banderas y carreras, de grises y sociales, de
paros y huelgas, de cadenas, pasquines y carteles, de angustias e ilusiones, y
en los que nuevamente se demostraba que la mejor universidad era una buena
biblioteca y me da la impresión que poco hemos avanzado; de esperanzas, de lucha para lograr una sociedad
más abierta y equitativa, una sociedad que premie el talento y no la herencia ,
y en la que igualdad, capacidad y mérito sean los eslabones del progreso
social, del avance. Hoy, después de más de cincuenta años veo que muchas de
aquellas utopías se han quedado en eso, en meros deseos, dudas y desencantos y se
constata que el gran problema es el del siempre, el ser humano, con sus
bonanzas y maldades, con sus miserias y desmedidas ambiciones, sin recordar que
al día sólo se come tres veces y que no debemos aprovecharnos del pan ajeno.
Con mucho acierto ya decía Atahualpa Yupanqui que el verdadero cambio de la
sociedad depende de las conductas de sus ciudadanos, algo en declive y basta
para ello ver las portadas de la prensa diaria.
Hace unos días, la Sociedad de Festejos de la Virgen de la
Cabeza, de Meres, -fiesta que inicia el calendario festivo del concejo-, otorgó
la Medalla de Oro de la Virgen de la Cabeza 2026 a Don Joaquín Alperi Lastra,
por su implicación en la vida de la parroquia y que, a sus ochenta y ocho años,
hizo unas declaraciones muy oportunas y muy necesarias para los tiempos que
vivimos: “Mi Madre me inculcó la devoción por esta Santina”. ¡Enhorabuena,
Joaquín!,¡Muchas gracias! no sabes cuanto se necesitan esos testimonios, en los
que se destaca la importancia de los padres, especialmente de las madres, en la
transmisión de la fe (reconozco que el
contexto social hoy es muy diferente al de mi infancia y más desde que la mujer
accedió de manera generalizada al mundo del trabajo a mediados de los 70).
Siempre he defendido que la mujer tiene que tener independencia económica, que
debe ejercer su profesión o trabajo en igualdad de condiciones que el varón,
pero dicho esto, no se justifica que la natalidad descienda y que se menoscabe
la importancia que tiene la maternidad en una sociedad estable y avanzada, y
esto no se resuelve solo con alargar un mes el periodo de baja o lactancia.
Exige algo más y a ello se dedican todos los gobiernos que tienen voluntad de
perdurar y progresar, creando los mecanismos legales y las medidas económicas
que combatan estas carencias, así la misma China, que a pesar de ser una nación
superpoblada, evita que la natalidad descienda.
En los inicios de la Transición se difundían ideas marxistas
de la ideóloga Alexandra Kollontai que
decía que para que triunfase la Revolución era necesaria que las mujeres no
quisieran ser madres. Idea descabellada en su momento, pero que hoy, en pleno
auge de la sociedad de consumo y del mundo virtual, cada día consigue más
adeptos, y es algo que de no mediar alguna solución puede poner en peligro la
sociedad en que estamos, ya que no tenemos el deseable relevo generacional.
No triunfó la
Revolución (caída del Muro de Berlín en 1989) pero lo cierto es que el INE nos
dice que en nuestro país hay más de 5,5 millones de personas que viven solos y
menos de siete millones de habitantes que tienen menos de catorce años. Ese
mismo día, la cantante “Niña Pastori”, que actuará ante el Papa con motivo de
su viaje a España dijo, sin ningún reparo, que: “Con Dios de la mano desde que
mi madre me parió”. También el pasado martes, Martes de Campo en Oviedo, la
Virgen de la Esperanza, que también luce bellamente en la Iglesia de Lieres,
bendijo el pan de los fieles de la Balesquida. No hace mucho, en una
conversación con amigos, y ahora que tanto se habla de derechos, uno me dijo
que el deber fundamental de los padres es preparar a sus hijos para que tengan
sentido trascendente de la vida. Pero si estos argumentos no fueran bastantes,
permitidme que acuda al controvertido filósofo E. Cioran que en una entrevista
realizada en 2020 dijo: “España no habría tenido historia sin el catolicismo:
habría sido un desorden permanente, un caos ininterrumpido. La Iglesia supo
contener la locura de ese pueblo y concretarlo.”
¿Habrá algo más importante que ser madre? ¡Qué se lo
pregunten a la Virgen de la Cabeza, a la Santina…! La respuesta es libre, personal, pero yo no
tengo reparos en deciros que todos los días me acuerdo de ella.
José Antonio Noval Cueto.
P.D “Le tengo rabia
al silencio / Por todo lo que perdí / Que no se quede callado/ Quien quiera
vivir feliz” (Atahualpa Yupanqui)
José
Antonio Noval Cueto.



