Después de varios artículos centrados en la importancia de la
persona y su dignidad, después de los intentos de algunas tecnológicas de
convertir al ser humano en muñeco de play-móvil, un amigo me ha enviado una bonita
y elaborada canción atribuida falsamente a Joan Manuel Serrat cuyo título sirve de titular a estas letras y
cuyo contenido reivindico, pues es un preciso alegato contra la desidia y abandono que aísla y desprecia al ser humano y
especialmente a los que ya cumplimos algunos años, en pleno auge del adanismo - como si uno tuviera
siempre treinta años-, de la cultura de
las etiquetas, de lo volátil, de la imagen, apoyada en ese equívoco
argumento de que una imagen vale más que
cien palabras, argumento que no se sostiene a poco que profundicemos en él.
Que estamos en plena cultura de la imagen nadie lo duda,
hasta los escritores y periodistas escriben pensando en el interés de su tema,
argumento, desarrollo, desenlace y en su duración. Se reduce la descripción de lugares,
ambientes, personajes, pero también es verdad o consecuencia de esto que sólo
nos quedamos con la imagen y que nuestra capacidad de crítica se reduce,
disminuye, y es que no siempre las imágenes son capaces de reflejar la
interioridad de los personajes y ejemplos tenemos abundantes. Han sido muchas
las novelas llevadas al cine y aquellas que son más introspección, de un
análisis más pormenorizado de los personajes y su evolución, - aquellas en las
que aparentemente no pasa nada, apenas hay acción- no suelen tener el aplauso
que se espera, y es que no es tan fácil convertir el pensamiento, el deseo , la
pasión, la mera abstracción en imágenes. Hay muchas diferencias entre literatura
y cine. No son lo mismo. Una narra con palabras, otra con imágenes. No todos los buenos actores de cine sirven
también para el teatro, y a la inversa. No todas las obras de teatro de
Shakespeare llevadas al cine han triunfado… De ahí la reivindicación que hago
siempre de la palabra, de la lectura y de la potenciación del sentido crítica
en busca de la verdad, y más en plena sociedad líquida, gaseosa, volátil, de
mundos virtuales, ficticios, dirigidos desde el poder para permanecer en él, y en
la que prima más el estómago que la cabeza (pesebrismo). Hay que atreverse a pensar.
Y algo de esto se ha escenificado últimamente, y me refiero
al hantavirus que procedente de Argentina recaló recientemente en el puerto de
Granadilla (Tenerife). Me alegro que el dispositivo sanitario y de seguridad
haya salido bien, que los pasajeros ya estén a buen recauda en su país de
origen , que se recuperen cuanto antes y que esta pesadilla haya pasado, pero
esto no quiere decir que uno no tenga que plantearse algunas preguntas o
inquietudes que pasan por su cabeza, sin entrar ni valorar los
encuentros y desencuentros habidos entre Sánchez y Clavijo, oportunidad o no
del mismo, información o desinformación sobre el tema, ya que tarde o temprano todo se sabrá…Y es que no hace mucho, unos meses antes de la
pandemia del COVID 19 en el suplemento “El Semanal”, un periodista, en una
amplia y cuidada entrevista, le pregunta
a Bill Gates, uno de los hombres más poderosos del mundo y es de suponer con
más información, pues poder e información suelen ir de la mano,: “¿Qué era lo
que más temía en su vida?”. Su respuesta fue rápida y sorprendente :”Encontrarse
con mucha gente en un aeropuerto internacional, con viajeros procedentes de
continentes muy diferentes, … ya que es
un lugar propicio para el contagio de …”. Dicho esto y a tenor de las
últimas experiencias – crucero con brote de gastroenteritis se acerca a puerto-
se deduce que viajar no es seguro, que puede haber riesgos, más en una
civilización que ha hecho del viaje una de sus prioridades de vida – unos viajan
por placer, otros por seguridad(exilio, refugiados), otros por trabajo, en
busca de un futuro mejor…- y más en el Sur de Europa, en los países del
Mediterráneo ,en los que la emigración alcanza cifras importantes. ¿Se cuida y
controla todo esto? ¿Tenemos recursos suficientes para hacerlo? ¿Estas
situaciones anómalas no pueden perjudicar al Turismo, una de nuestras
principales fuentes de ingresos?
Últimamente sorprende la frecuencia de las picaduras de
garrapatas- unas más peligrosas que otras según la zona o lugar), las
infecciones de virus o bacterias o la llegada de calima a nuestras costas. ¿Se protege
la naturaleza ?¿Habrá que desinfectar el ambiente, no sólo la política? Habrá
que ir en busca de un entorno seguro.
No tiene que sorprenderos que un defensor y cultivador de la
palabra culmine su escrito con éstas que considero muy oportunas para los
tiempos que vivimos y que supongo que generarán alguna reflexión y son las
pronunciadas el pasado día 25 de abril, por el catedrático de Derecho don Ramón
Punset y que dicen así: “ Nunca ha habido un gobierno PSOE-PP porque todavía se
alimenta el rescoldo de la Guerra Civil y de la dictadura”
José Antonio Noval Cueto.
P.D “ Que no, que no. Sin nosotros no/ Que la vida
no acaba en la jubilación
Que somos memoria, camino y raíz / Y
aún nos queda mucho por decir
…Somos voz y derecho, presente y real /Queremos
decidir el rumbo , votar el menú/
…Que somos historia que sigue en pie y no
mercancía para el interés…”

