Siempre que llega octubre tengo tres fechas que me obligan.
Una la festividad de la Virgen del Pilar, Día de la Hispanidad y de las
Pilares; otra, la del 16 de octubre, cuando el noble Rodrigo Álvarez de
Asturias allá por 1310 ejecuta la orden dictada en su día, por el rey Alfonso X
el Sabio en 1280 o Carta Puebla de Siero
u origen de nuestro concejo y entre los motivos que la fundamentan el dar
seguridad a mercaderes y vecinos en sus transacciones comerciales, - no hace mucho me encontré en los aledaños de la Plaza
de Abastos con un un afilador gallego
que conocía toda la Argentina, Uruguay y la mayoría de los estados de Brasil como
Curitiba, Minas Gerais, Río Janeiro…- y
la última, el último fin de semana de octubre, de viernes, en esta ocasión un
veintitrés, cuando desde hace algunos años , no sé cuántos, - ya van cuarenta y
seis ediciones de la entrega de los Premios Príncipe y ahora Princesa de
Asturias,- me siento en el salón de mi
casa, provisto de papel y boli a seguir
la entrega de los Premios Princesa de Asturias que cuidadosamente ofrece la TPA
y asombrarme con lo que se dice, más que
con lo que se ve, y este año, no podía ser menos. Es la ceremonia de la palabra
y del honor, pues la bonhomía de los galardonados surge apenas cogen el micrófono.
El índice de audiencia lo explica todo: un 22,7% , 134.000 espectadores de
manera constante.
No es la primera vez que constato la grandeza y carga humana del Acto y el contraste con el
mundo vacío y desencantado que nos rodea, y que da pie a quien ya tiene cierta
edad a preocuparse por los jóvenes generaciones que vienen detrás, que no
logran calmar su ansiedad ante el espectáculo deprimente que depara la misma
sociedad y más aún su esclerotizada clase dirigente, que parece que tienen como cometido principal sembrar
desilusión, desencanto y desesperación, con la cínica intención de amansar las
fieras- cada uno de los que se atreven a
pensar - y preservar y proteger sus cargos, vientres y prebendas. En esta
anorexia moral que padecemos, es de agradecer que un día al año nos recuerden
que el futuro existe, que depende de nosotros, pues como decía la ingeniera de
la Nasa y astronauta Christina Koch: “Todos somos compañeros de tripulación” y
el combustible más necesario: “el amor…, que el amor triunfe todos los días,
que no esperen a la próxima misión”
Esta ceremonia de la palabra envuelta en imágenes tuvo dos importantes
anfitriones, en primer lugar una Princesa ilusionada, - es su Premio-, expectante, realista, crítica y esperanzada que anhela un mundo mejor, más humano, a pesar
de los avatares y vergüenzas de cada día; que atesora las ansiedades, preocupaciones y certezas
de su generación y que , a pesar de todos los pesares y miserias humanas, anima
a continuar el camino, a emprender el vuelo, a no desistir, a no renunciar; el
futuro depende de nosotros. Su mensaje ha sido el propio de una joven de esa
edad, que expone sus ilusiones, dudas y preocupaciones y que en palabras de uno
de los galardonados nos dice: “El viento se levanta…¡Hay que intentar vivir! …Objetivo
que nunca ha sido y es fácil, basta mirar al pasado reciente, y más ahora que la mentira tiene sus muchos
discípulos y seguidores . El otro anfitrión, su majestad el Rey, que a sus casi
60 años , cierra la ceremonia de la palabra y nos recuerda que “la democracia necesita
tiempo y confianza, y las nuevas generaciones necesitan esperanza para creer en
sus instituciones”, que ya llevamos cincuenta años entregados a ese menester (Transición)
y que el progreso y convivencia ha sido
notorio , “ que la democracia requiere de un compromiso diario, cívico y
exigente, de un cuidado de sus formas e instituciones, para seguir garantizando
nuestra convivencia, para alumbrar esa búsqueda del bien común que atienda y
equilibre los legítimos intereses de todos los ciudadanos” y nos dice que “la democracia no se agota en
unas elecciones como las que próximamente viviremos, donde los ciudadanos
tendrán, una vez más, la altísima responsabilidad de definir la orientación política de nuestro país…” Toda su medida y
prudente intervención estuvo introducida por una certera y precisa cita de
Clarín – es hora de reivindicar su labor periodística – que dice: “Las
lecciones del mundo están escritas en un idioma del que no se puede traducir
nada”, y concluye con palabras de Jorge Luis Borges : “Escribir es soñar, y uno
tiene que tratar de soñar sinceramente”…¿Lo hacemos nosotros?...
En medio de ambas intervenciones el protagonismo es de todos
los premiados, pero especialmente de los que han hecho uso de la palabra para
comentarnos vivencias, experiencias y gratitudes, ya Patti Smith, con su bello
canto a capela que dejó enmudecido al Teatro Campoamor, ya Julián Barnes, que
nos dejó su confesión quijotesca de : “Yo no sé si soy bueno, pero sé decir que
no soy malo", o Christina Koch y sus sabias reflexiones sobre la importancia del
amor en la vida humana y su deseo que “el amor triunfe todos los días”, pero por
el carácter aleccionador de sus premonitorias, documentadas y reflexivas
palabras, quiero concluir esta artículo cediendo la palabra al premio de
Ciencias Sociales Timothy Garton Ash que tuvo a bien decirnos que una
compatriota suya , Catalina de Lankaster, esposa de Enrique III, estrenó el
título de princesa en 1388, y ,a partir de ahí, centró su cuidada exposición en
la figura de la princesa Leonor y su fecha de nacimiento, 2005, año que
evidencia una expansión sin precedentes de la libertad, la paz y la integración
europea, y como, dos décadas después todo lo conseguido desde 1945 se encuentra
amenazado.
Ante esta situación comatosa Timothy expone su teoría de las
tres “t”, la primera VERDAD (“truch” em inglés), exige “el examen crítico de
las pruebas y hechos contrastados. La segunda CONFIANZA (trust”) hacen falta instituciones
respetadas, entre las que citó la historia y el Derecho y reivindicó el
periodismo y la investigación académica…La tercera ,el TIQUITACA, el fútbol y
su deseo que las naciones, Estados y regiones de Europa funcionasen como un
equipo bien organizado y acoplado. ¿Se ajusta nuestro entorno más inmediato a esta
receta de Timothy? ¿Qué papel juega la verdad en la vida española?...
Una vez más la ceremonia de entrega de los Premios Princesa
de Asturias han sido una ventana abierta al futuro. Los 134.000 televidentes ,
entre los que me encuentro, lo atestiguan. ¡Muchas gracias por tanto!
¡Quedan convocados los
Premios Princesa de Asturias 2027! (Leonor, Princesa de Asturias)
José Antonio Noval Cueto.










