Hace ya algún tiempo, cerca de las escaleras de las Clarisas
de Villaviciosa, en la calle deán José Cuesta, recién concluida la pandemia, al
observar la multitud de personas que pasaban por los alrededores, dos mujeres
mayores , vestidas de riguroso luto, se preguntaban una a otra sobre la necesidad que tiene la gente de moverse
tanto , pregunta que me hago yo estos días, apenas salgo de mi retiro
vacacional en Traspando(Siero)- donde por cierto, acabamos de celebrar el
Carmen, el pasado fin de semana, con sesión vermú, comida de hermandad
(entrantes, fabes y arroz con leche), reparto del bollu y posterior verbena,
amenizada por el Grupo Duende, todo centrado en el sábado día 14, y el día 15
pasa calles de gaita y tambor, misa solemne en la capilla de San José en honor
a nuestra patrona “La Virgen del Carmen”, procesión , vermú y cierre de
fiestas…- y es que apenas sales de este céntrico núcleo rural de Siero, bien
comunicado, a escasos veinte minutos de Oviedo, Gijón, a diez de Sama, Nava,
Pola de Siero y poco más a Villaviciosa, te encuentras con abundante circulación -
aumenta el número de caravanas- que nos recuerda que estamos en agosto, mes por
excelencia de vacaciones y que son
muchas las personas que recorren kilómetros
y kilómetros en busca de un recuerdo, una imagen, un sabor, una bebida…que
guardar, consumir y beber, y basta para comprobarlo poner los pies en cualquier
ciudad asturiana, pequeña o grande…En Covadonga hay que pedir auxilio y otro
tanto en Cangas de Onís, donde las colas de los
restaurantes que ofrecen variados menús del día invaden las calles.
Los que ya tenemos cierta edad, también necesitamos
vacaciones, pero solemos darles un toque más personal, más tranquilo, más
vivencial. Agradecemos el silencio y la tranquilidad nocturna, el copioso
desayuno mañanero, con buenos zumos de naranja y limón, y un excelente café, con rica bollería casera… galletas, rosquillas, picatostes, frixuelos ,
que te habilite para enfrentar el día .Soy amante del café, y ahora mientras escribo estas letras me
vienen los aromas del “Latitude 13”, que
me acompaña este verano, 100% arábica, de Brasil y que ha sido uno de mis
descubrimientos ,hasta el extremo que lo
he incorporado a este escrito con la vana pretensión de recrearme en su sabor
mientras escribo. Del eclipse en Traspando poco tengo que decir, salvo que a
las 20.30 horas se oscurecía y poco después amanecía, decepción en parte
subsanada por la excelente emisión especial de la TPA, especialmente desde
Pajares y la Providencia, Gijón.
Pero las vivencias más especiales que me está trayendo el
verano, la mayoría confluyen en el terreno personal, en las comidas y
sobremesas con familiares y amigos, en las que uno observa las inquietudes y
aficiones de los más pequeños, sus conocimientos del Mundial de fútbol- el
fútbol ya no es patrimonio del franquismo,
cada vez ocupa más nuestra vida y eso que la ejemplaridad de la FIFA
está en cuestión- , álbum de cromos y sus gustos musicales, como el fenómeno
“Quevedo” y su conocida canción “Graciosa” …¡Que ignorancia la mía! Hay muchas
realidades que desconocemos, basta seguir el día a día de los más pequeños e
incluso de los jóvenes ansiosos que aplican la teoría del interruptor a todo,
pues no están acostumbrados a esperar y menos a cultivar la paciencia. No hace
mucho le preguntaron al conocido economista y divulgador don Leopoldo Abadía
sobre qué nietos le gustaría dejar a la sociedad y su respuesta rápida y
precisa fue que lo que de verdad le preocupaba era qué sociedad recibirían sus
nietos. Respuesta que comparto en esta sociedad líquida que nos rodea, donde
impera el todo vale para hacerse un hueco en la sociedad. Recientemente un
titular de prensa decía: “El Estrecho de Ormuz es ya territorio americano”.
Este parece ser el modelo que ese quiere imponer a la sociedad. Mal vamos.
De los demás eclipses que bloquean la vida española prefiero no
hablar, no quiero amargarme . Algún día alguien tendrá que dar explicaciones por
sus decisiones y por los silencios y complicidades de lo que está ocurriendo en
el Norte de África (Ceuta y Melilla) y del cambio de postura del Gobierno en
relación al Sáhara, sin que se haya explicado y
debatido en el Parlamento de la
Nación. Desde hace muchos años los expertos y estudiosos de la política
española decían que el verdadero problema de España estaba en el Norte de
África…¿Han cambiado las cosas?
En mis vacaciones de verano no puede faltar papel, pluma o
bolígrafo y una buena lectura, en mi caso el libro de Peter Seewald titulado
“Benedicto XVI: Una vida”, extenso y profundo trabajo histórico, que distribuye
didácticamente su contenido en 74 capítulos y un epílogo que facilitan la
lectura de tan denso libro que aporta muchas luces sobre una de las
personalidades más importantes de la Iglesia católica, recordemos sus valiosas
aportaciones en el Concilio Vaticano II. Es un libro para leer despacio y con
lápiz. Desde hace muchas décadas la lectura es compañera fiel de mis vacaciones
de verano. ¡A disfrutar de lo que queda!
José Antonio Noval Cueto.
P.D Hinchables y coches de coche son las
atracciones que predominan en las fiestas.

