Hace unos días me encontré una señora, de cierta edad, que,
siempre que me ve y después de los saludos de rigor, me comenta las
preocupaciones que le invaden ante esta realidad tan cambiante e incierta que
nos rodea y que tanta incertidumbre genera. Ni que decir tiene que en ese breve
y espontáneo diálogo, intento animarla y transmitirle algo de esperanza, de
ilusión, de mejora, pero ella no siempre acepta mis argumentos y suele replicarme
con su “yo tengo mi propio criterio”. Argumento que acato y que hay días que
incluso me sorprende para bien, pues en una sociedad tan acrítica como la
nuestra, que tiende a la uniformidad, a la etiqueta, al tópico y al se lleva , sorprende la
firmeza y persistencia de sus argumentos
que suelen concluir con “Yo tengo mi
propio criterio”. ¡Ojalá hubiera muchas personas pagadas de su
independencia y defensoras de sus ideas
y maneras de ver y juzgar la realidad! Algo que cada vez es más difícil ya que
abundan más las fuentes de información contaminadas en pleno auge del
colonialismo cultural y con el cómplice silencio de inmorales élites
intelectuales.
Que uno mantenga su independencia ante lo que está viendo,
con la mentira convertida en verdad y cuando el único programa político que
existe es la mera conquista o método de asalto al poder, dice mucho de esta
señora y más en plena decadencia de la prensa escrita y cuando escasea la
publicidad comercial y la institucional es aleatoria, premia a quien quiere.
Recientemente el grupo británico WPP(gigante británico de la publicidad),
informaba que el mercado mundial de los anuncios en todas sus formas alcanzó
1,08 billones de dólares( 928.000 millones de euros). De esta cantidad la
consultora PWC estima que 41.000 millones de euros fueron a la prensa escrita,
incluidas revistas, el 4,4%...Controlan el sector dos gigantes: Alphabet
(Google, You Tube…) y Meta (Faceboox, Instagram, Whasastapp) . Ante estas
cifras y ante esta realidad no es raro que a uno le entren dudas y que vea que
la deseable libertad de pensamiento, de prensa, puedan convertirse en meras
palabras para quedar bien, pero institucionalizadas por el Poder, y algo o
mucho de esto ya existió en la época del nazismo y su slogan de “Una mentira
repetida mil veces se convierte en verdad”.
Siempre me ha sorprendido que el llamado Occidente tardara
tanto tiempo en conocer lo que de verdad ocurría en los campos de concentración
alemanes, pero ahora al ver el servilismo de algunos medios de comunicación y
de algunos supuestos periodistas, ya empiezo a entender porque el mal tarda
tanto en descubrirse, en denunciarse y más en pleno colonialismo cultural,
y ahora que los criterios éticos y
morales están en franca retirada, y se consagra el principio del todo vale para
obtener lo que quiero. Por suavizar un poco el tema, se comprueba que hay o se
quiere instaurar un nuevo orden mundial y que cambian las alianzas vigentes
desde la Segunda Guerra Mundial, y todo esto nos afecta a todos. Esperemos que
el proceso de adaptación no sea calamitoso ni trágico.
De todo lo expuesto le entran a uno serias dudas sobre si la
libertad está protegida, a buen recaudo, o si es una palabra de carga positiva
que se pronuncia en ciertas situaciones o contextos para mantener la supuesta
progresía y quedar bien con el vecindario, mientras se estimula y premia la
mentira, las medias verdades, el silencio interesado o la mera manipulación de
contenidos, sin el menor respeto a la dignidad de las personas. ¿Puede existir
auténtica libertad si las fuentes de información son falsas o están
manipuladas? No puede existir una verdadera democracia si los instrumentos que
la deben sustentar son falsos…
Estas reflexiones son fruto del vivir diario y más
últimamente desde la crisis de Ceuta, que entroniza la mentira sin que nadie se
sonroje ni pida disculpas y de no remediarlo, puede llevar a situaciones límites.
Siempre he dicho que un político para
representar a sus vecinos debe tener la libertad de decir “si” o “no”. Si alguno tiene el tejado de vidrio, si no se
representa a sí mismo, por favor, márchese. Lo mínimo que merece un pueblo es
que le informen objetiva y verazmente. ¡Deseo que cuanto antes el tema ceutí se
resuelva y que la tranquilidad y la paz vuelva a sus calles!
Para concluir estas letras vais a permitidme que acuda de
nuevo a Cervantes cuando nos decía que: “ La libertad, Sancho, es uno de los
más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no puede
igualarse los tesoros que la tierra encierra ni el mar encubre, por la
libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida, y, por
el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres” .
De todo esto se deduce que la libertad se conquista día tras día, no podemos eludir esa responsabilidad, y más ahora que las redes sociales y la IA mal utilizada la pueden cercenar.
José Antonio Noval Cueto.
P.D ¡Que me diga la
verdad!¡ Que me diga la verdad! ¡Abajo la mentirita! ¡Abajo la mentirita!...¡Ay
yo quiero fundamento! (son cubano)
“El peor tipo de ceguera no consiste en no ver, sino en
acostumbrarse tanto a una injusticia que dejamos de reconocerla….” (José
Saramago)


