Las primeras palabras que Don Jesús Sanz, arzobispo de
Oviedo, dijo a los muchos fieles
congregados en la parroquia de la Sagrada Familia de Ventanielles fue para
comunicarnos, en este domingo 8 de febrero de 2026,algo que ya sabíamos, pero
que como él lo dijo, cobran más fuerza,
más expresividad y suponen una invitación a la reflexión y valoración de
todos: “Don Salvador ha salido al encuentro
del Padre…”. Camino que más tarde o temprano haremos los presentes….¡Puertas,
levanten sus dinteles, levántese, puertas eternas, para que pueda entrar el Rey
de la Gloria! La misa muy vivencial y participativa, de gran devoción, el eco
de la plegaria llenaba el templo y la Palabra se hizo presente en la excelencia de una
homilía, en la que siguiendo el decurso cronológico de la vida de don Salvador Tejedor Melero,
Don Jesús, fue glosando las bondades de un buen sacerdote, - daba la impresión
que Dios hablaba por su boca-, cuya misión principal, como pastor de sus
fieles, es acercarles al Señor y velar por ellos, ya que como dicen las
Sagradas Escrituras el Buen Pastor da su vida por las ovejas, y según impartía
dogma y loaba las virtudes y bondades de Don Salvador, intercalaba vivencias, recuerdos , que mostraban la talla humana y divina de
un palentino, natural de Boadilla de Rioseco, de la tierra en que según Santa
Teresa “vive gente de la mejor masa y nobleza que yo he visto”, de un palentino
que se hizo asturiano, según dice la prensa, apenas llegó a nuestra tierra allá por 1968. Doce sacerdotes concelebraban junto al Sr. Arzobispo, y en el
fondo del presbiterio destacaban cinco vidrieras, con colores vivos , en las
que destacan sus palabras grandes, en blanco , que hablan de misericordia, de
compresión y ayuda, como la que dice: “Todo aquel que aborrece a su hermano es
un homicida y ningún homicida tiene vida eterna…”, (Evangelio de San Juan 3,15-16) o la de:” El que cierra sus oídos al clamor del
pobre tampoco cuando él clame hallará respuesta” (Proverbios 21:13)
Conocí a Don Salvador en septiembre de 1980, cuando yo
empezaba mi actividad docente en el Colegio Los Robles, y hasta la actualidad
hemos mantenido una gran amistad. Siempre recordaré su puntualidad, su cuidado R-5 blanco, su elegancia, su sotana impoluta, dinamismo – era todo actividad-,
su rigor en sus labores pastorales , sus elaboradas pláticas que tanto bien han
hecho – recuerdo una en la que trataba con la máxima dignidad , rigor y
naturalidad la vida sexual , o aquella homilía, en un Acto Académico de COU, en
la que les decía a los futuros becados que la educación es como el buen vino
que uno toma al llegar a una ciudad y que pasados algunos años, al regresar a
la misma , se acuerda de la calidad de ese vino y lo busca. Pláticas que
siempre empezaban con las letras que titulan este escrito “Señor mío, y Dios
mío, creo firmemente que estás aquí…” Su despacho siempre estaba lleno de
alumnos, familias, de problemas y soluciones, en un colegio en crecimiento y
con muchos alumnos. Eran tiempos de bonanza demográfica, con aulas de cuarenta
alumnos y con gran implicación y colaboración con las familias, y en todo ello
don Salvador era un elemento fundamental, pues sabía entusiasmar y hacer
partícipes de sus proyectos a todos, pues hacían suya esa máxima de que “Los padres
son primeros y principales educadores de
sus hijos” o que “El deber fundamental de los padres es preparar a sus
hijos para la eternidad”. Eran ya tiempos de sinodalidad. No descuidaba el más
pequeño detalle en la formación de los alumnos, nunca le oí un “Avemaría
nervioso , precipitado”, como de ir corriendo, de compromiso, y en la misa la liturgia cuidada al detalle.
Hacía oposiciones entre los alumnos para conseguir monaguillos de tantos que lo
deseaban…Después de la comida, acudíamos, los que en ese momento podíamos, a la
tertulia en la Sala de Profesores, en la que don Salvador era un elemento
básico y allí salían todo tipo de temas, especialmente los lunes, el tema
deportivo, de si el Madrid o el Barcelona, Oviedo , Gijón; …de tenis, de mus, -
dos de sus grandes aficiones- o los pequeños detalles del día a día, con sus
alegrías o sus penas… Compartí con Don Salvador momentos agradables, de dar
gracias a Dios, como sus bodas de plata como sacerdote, su homenaje en el
Centro Asturiano como socio cincuentenario o el que le rindieron los feligreses
de Lugones al dejar la parroquia o más recientemente en el bautizo de mi nieta
Mencía en 2024, en que a pesar de
su debilidad, ofició con la perfección y cariño a que nos tiene acostumbrados, o
duros ,como la homilía, a veces, entrecortada y llorosa al despedir a su madre
o a algún alumno muerto súbitamente, así
la de Borja, alumno que rondaba la perfección en todo…Con el pasar de los
años compaginó sus actividades de
capellanía con responsabilidades pastorales en algunas parroquias, así su pasó
por Vega del Ciego y la celebración de un 1 de mayo en el Santuario de Santa
María de Bendueños, a principios de los años 90, -pueblo casi deshabitado en la
montaña lenense- , que ayudó a restaurar e incluso hacer un pequeño albergue
para peregrinos. Esta Iglesia, de planta casi basilical la observo siempre que
pasó por el Valle del Huerna y con el recuerdo, a su impulsor. Ya en sus
labores de Capellán en el Hospital Monte
Naranco de Oviedo han sido muchas las veces que hemos cambiado impresiones, ya
en la cafetería, en la capilla o bien en alguna habitación, en la que surgían
sorpresas agradables como la de aquella señora, de edad avanzada, que
escuchábamos atentamente cuando nos decía que las cosas en la vida había que
hacerlas con cariño, hasta para freír un huevo, que no se podía echar al aceite
de cualquier manera…¡Cuántas enseñanzas nos ofrece la vida cuando menos se
espera! ¡Con esta misma mentalidad ha actuado don Salvador durante sus sesenta
y cuatro años de sacerdocio! Ayer, antes de escribir estas palabras pasé por la
capilla del Hospital Monte Naranco y ante aquel precioso Cristo viviente que la
preside, le di gracias por tanto. ¡Ha sido un privilegio contar con su amistad
y ayuda!¡Que el Señor siga enviando operarios como Usted a la mies ¡
No me ha sido fácil escribir estas letras, pues son tantas las
vivencias que se acumulan en mi cabeza que no me es fácil priorizarlas . Se las
debía. Deseo que estén a la altura que Usted se merece y contribuyan a conocer algunos
aspectos de su vida, su cercanía, su categoría humana y su profunda fe que nos
transmitía en todo momento. No hace mucho leía unas palabras del papa Benedicto
XVI que decían: “ Estoy convencido de que la crisis de la Iglesia que vivimos hoy
se debe en gran medida, a la desintegración de la Liturgia”. ¡Gracias por su doctrina
segura y por tanta generosidad y entrega! ¡Mantenga abierta su emisora desde el
cielo!¡Descanse en paz que bien merecido lo tiene!
José Antonio Noval Cueto.
José Antonio Noval
Cueto.



