A estas alturas de la película, cuando están a punto de
celebrarse los cincuenta años de las primeras elecciones generales democráticas
y cuando el sistema hace agua por muchas partes- el desencanto es
generalizado-, ya va siendo hora que se enjuicien los hechos, sean quienes sean
sus protagonistas, con la misma tabla de medir y que de ellos derive el premio
o castigo merecido, algo tan simple y elemental que aún no se ha logrado. Ejemplos
, en esta sociedad tan desigual y polarizada, tenemos muchos, así las
diferencias fiscales o de tributación según comunidades o regiones, o el despilfarro generalizado para promocionar
al líder , como se ha hecho recientemente en Barcelona, mientras ya asoman
recortes en medicamentos, con gran preocupación de los afectados, a los que se
obliga a usar genéricos o a pagarlos . ¡Ay de quien no tenga posibles en el
invierno de la vida! Ya va siendo hora de que se aplique el pan, pan, el vino,
vino. Inmunidad para quien la merezca. La superioridad moral, no es patrimonio
de nadie, se demuestra con hechos, no con palabras. Recientemente un socio y
cómplice del Gobierno, Junts, ha dicho en alto lo que muchos pensamos: “¿Qué
argumento democrático queda para no convocar elecciones?”, ¿Cuándo acabará el
secuestro de la soberanía popular? Al hilo de este preámbulo, permitidme que me
pregunte u os pregunte: ¿Qué hubiera pasado en Asturias si la responsabilidad
política del trágico accidente de Zarréu estuviera en otras manos? Siempre he
dicho que los grandes problemas se inician con silencios o con mirar para otro
lado. ¿Cuántos soporta el Sistema? ¡Mi prioridad es el ser humano y la verdad,
téngala quien la tenga!
En esta tradicional semana de las Letras o de Miguel de
Cervantes,- el recaudador tartamudo de impagos que escribió su “Quijote” en la
cárcel de Sevilla, allí donde toda incomodidad tiene asiento-, he
huido de Trump, Irán y la OTAN; de Koldo, Ábalos y Aldama; de Bárcenas,
Cospedal y Rajoy…- y me he recreado en
esas noticias que alivian o recrean la vida. Así, en mis lecturas diarias,
aparecen nombres como “Sultán” y “Faraona”, - ¡cuánto le debe Hacienda a Lola
Flores, “La Faraona”!- , dromedarios ubicados en Turnes, que rememoran las
aventuras africanas de Miguel, o en Miri, una elefanta fallecida en el “Biopars
de Valencia”, o vinos que dicen llamarse “Glorioso” “Vivanco”,” Siete Vidas”,
“Cien Montañas” “La Faraona”(El Bierzo)…o ya que hablamos de letras, de
literatura, últimamente el auge del
castellano, idioma de independencia como dijo recientemente el escritor Gonzalo
Celorio, Premio Cervantes de las Letras 2026. En consonancia con el auge de
nuestra literatura crece el número de hablantes, ya somos casi 645 millones ,
30 millones más en este año y con gran impulso en EEUU, Europa y Brasil. ¡Ojalá
tenga tanto prestigio en nuestro país!.
Para quien el libro ha sido y es un elemento básico e
imprescindible en su vida, celebrar, resaltar el día del libro es redundante,
se da por supuesto, pues no entiendo la vida sin libros – a ser posible de
calidad. Tenemos que huir de la excesiva comercialización que vende lo no leíble-,
y es que la buena literatura permite conocer mejor la realidad, el ser humano, sus
circunstancias, intereses, motivaciones, conductas… algo que ni la Historia consigue,
pues suele quedarse en el mero dato, hecho,
suceso. Ahora que tanto se habla de recuperar la memoria, sería útil
acudir a la buena literatura para rastrear un tiempo y a sus moradores, pues
los buenos escritores son los mejores notarios de su época, pues les basta un
buen adjetivo o pocas palabras para valorarla, definirla... No es ninguna
exageración establecer una relación directa entre la buena literatura y el
necesario sentido crítico, algo que hoy no abunda.
Este año el Día del Libro, jueves, 23 de abril, tuve una
particular celebración, a las 21.30 horas en el Campo de Fútbol del Carlos
Tartiere de Oviedo, al asistir al encuentro entre el Real Oviedo y el
Villareal. Nadie puede decir que no a una invitación de
un nieto, y allí nos fuimos con el deseo que el Oviedo ganase y mantenga su
categoría. No soy futbolero y me sorprendió el espectáculo. Hacía tiempo que no
vibraba en un campo de fútbol. El campo a rebosar y la afición de nivel. La
noche tranquila, buena temperatura y la afición, como es la del Oviedo, de
sombrero, a pesar de los sinsabores que generó el extraño arbitraje del
colegiado. La entrega del equipo fue total, merecieron el triunfo y lograron un
empate que supo a poco, después que el colegiado mandó repetir injustamente el
penalti parado por ese gran portero que es Aarón. Hay equipo, hay motivación,
hay afición, hay los mimbres necesarios para tejer un buen cesto. ¡Que sea una
realidad y que el Oviedo siga en Primera! ¡Enhorabuena a toda la ficción
ovetense!, solo puedo deciros que no olvidaré este Día del Libro, tan
particular. Ni que decir que el fútbol
también tiene su protagonismo en la Literatura, así uno de los cuentos más
bonitos de Manuel Rivas se titula :”El Partido de Reyes”, os lo recomiendo ,
son pocas hojas.
José Antonio
Noval Cueto.
P.D Empecé con una preocupación y vais a permitirme que concluya
con otra, y para ello me voy a servir de las palabras del escritor cubano
Leonardo Padura que en su novela “Morir en la arena” en uno de sus pasajes dice
: “Cuando reclamo el periódico, el
cartero, el muy cabrón tiene el descaro de decirme que me lea el último que me
dejó, pues total, los periódicos en Cuba todos dicen lo mismo” ¡Que no nos
ocurra a nosotros! Hay mucha repetición de noticias y no buenas.

