No descubro nada nuevo si digo que conquistar el poder es el
único programa que rige en la mayoría de los partidos políticos que están
dispuestos a todo con tal de conseguirlo, incluso en contra de sus propios
principios e ideales, y ejemplos los tenemos al alcance de la mano. Ya hace
mucho tiempo que dije y me ratifico en ello que la única preocupación de este
Gobierno es la recaudación y esto se observa fácilmente con solo leer el tique
de la compra y ver que la lejía, el
papel higiénico, detergentes e incluso la gaseosa tienen un IVA del 21% -como se ve productos de alto
nivel-, pero esta voracidad recaudatoria es de lamentar más aún cuando no va
acompañada de un certero y útil gasto, y todo ello por no querer reconocer que
el gratis no existe, que todo tiene un costo, que debemos priorizar, que por
mucho que se recaude no llega para todo, y menos para satisfacer los caprichos
de tus cómplices y aliados. Así recuerdo que iniciada la época Sánchez, el
Gobierno propuso que los dineros sobrantes de todos los ayuntamientos-los
conocidos como Remanentes de Crédito- se cedieran al Gobierno Central, medida
que no salió adelante porque algunos
alcaldes se opusieron y todo quedó en el deseo; después los Fondos Europeos y
el reinicio de la postpandemia ha permitido grandes recaudaciones, pero según
pasa el tiempo se evidencia que todo
ello se ha llevado a cabo a cambio de frenar, parar, ralentizar o aplazar los procesos de mantenimiento o
postponer inversiones urgentes – véase el Barranco del Poyo, en Valencia- y de
todos es sabido que esto puede ser trágico. No es la primera vez que digo que
la mejor labor social que puede hacer una Administración, un Ayuntamiento, es
gastar bien los recursos de que dispone, pero para ello es necesario que prime
la gestión sobre la tensión, y esto no ocurre, véanse los broncos plenos del
Congreso. ¡La cabeza no lo aguanta todo! ¡No se está a lo que se debe estar!
En una semana tan anodina, opaca, insulsa, lluviosa y
ventosa, desalentadora como la que hemos vivido y vivimos , en las que vamos de
sorpresa en sorpresa – hoy Cumbre de Seguridad en Munich , relaciones América y
Europa-, en las que el fuerte domina al débil y se jacta de ello , en las que se habla de la corrupción y sus
discípulos, es normal que uno se pregunte qué dirán los jóvenes de lo que ven, ¿cuál o cuáles serán
sus referentes morales? , y digo todo esto porque si a mi edad, no doy crédito
a lo que estamos viendo , ¿qué lectura harán ellos? ¿para esto se hizo una
Transición cuyo método era el diálogo? Otra vez volvemos a los viejos debates
del pasado de si lo público o si lo privado, cuando la única respuesta es que
lo que funcione, sea público o privado, funcione bien, queremos calidad, y para
ello se necesita responsabilidad, entrega, conciencia. Hay empresarios que no
merecen tal nombre, como también hay obreros que desmerecen del suyo. ¡Cada uno
por lo que vale!
Ante un panorama tan
inapetente como el que vivimos, uno hace suya la pregunta de Mario Benedetti de
¿Qué es la felicidad? Que en una de sus respuestas nos dice: “Es vivir sin
miedo al mañana, dijo la esperanza”. Os
lo deseo, y en esa línea va una noticia reciente que me alegra y que señala la
línea a seguir, y es que la Sidra de Denominación de Origen Asturiana (DOP) ha
incrementado un 20% el número de hectáreas de pomaradas inscritas, que ya son
1.618, y este es un buen dato, pues podemos tener muchos premios y galardones,
pero sin manzanas no se hace sidra . ¡Enhorabuena!
En una de las vidrieras de la Iglesia de la Sagrada Familia
de Ventanielles están impresas unas letras en blanco que dicen: “Un nuevo
precepto os doy que os améis los unos a los otros como yo os he amado” ¿¡Qué
esperamos!?
José
Antonio Noval Cueto.
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