Estaba cantado que esta semana que empezó el lunes, 23 de
febrero o 23-F, el Teniente Coronel Don Antonio Tejero Molina volvería a ser
noticia y que esta frase con la que impuso su autoridad en el Congreso y que da
título a este escrito, sería la más repetida en todos los medios en ese día,
pero lo que nadie intuía es que el protagonista y personaje principal de la
asonada moriría en Alcira el 25 de febrero, al día siguiente que el Gobierno
descatalogará 153 documentos secretos . El porqué, la oportunidad, fines que se
persiguen con esta descatalogación, a quien perjudica o beneficia, queda a
criterio de cada uno. Lo que pretenden mis letras es recordar y evidenciar los difíciles
tiempos aquellos de inicios de la Transición; la zozobra e inquietud con que se
vivía esa esperanza política ; del
diálogo, del consenso, del compromiso de todos, para poner a nuestro País o Nación
en el lugar que le corresponde, pero todo ello no exento de vaivenes, de
tensiones e incluso de muerte (matanza de los abogados laboralistas de Atocha, entre
otros sucesos…). No queríamos que hubiera más dos Españas. Hoy, por desgracia,
hay cada vez más desigualdades, hasta para elegir médico. Se hizo lo que
buenamente se podía y de ello nos hemos beneficiado todos y es que la política
es el arte de lo posible.
Ahora que tanto interesa matar o silenciar la memoria, viene
bien recordar algunos hechos que han sido decisivos en nuestro futuro. Era
preocupación de todos y cuando digo de todos, es de todos, de jóvenes- como era
yo por aquel entonces- , de mayores- excombatientes de guerra y sufridores de
la dura posguerra- que pasaría después
que Franco muriese, y eso ocurrió el 20 de noviembre de 1975, y a partir de
ahí, fue compromiso de todos, de unos más que de otros, conducir a España hacia
el puerto de la libertad, de la democracia y el progreso, y en ello fueron
determinantes dos hechos que quiero poner en valor. Así las Cortes de Franco
aprueban la Ley de la Reforma Política, un 18 de noviembre de 1976, con el resultado
425 votos a favor de la Reforma de los 531 existentes. Esta ley se la conoce
como el “harakiri de las Cortes franquistas”. Fue sometida a referéndum el 15 de diciembre de
1976, con una participación del 77% del electorado y con el voto a favor del
94,17% de los votantes ¿Sería posible esto hoy? Mucho me temo que no y los hechos
están a la vista: tres años sin presupuestos.
La soberanía popular secuestrada desde el 2023 y la necesaria reforma de
la Ley Electoral, dada su inoperancia, ni se la cita. En esa misma dinámica es
bueno recordar el 6 de diciembre de 1978 cuando se somete a referéndum la
Constitución, la única refrendada y apoyada por el pueblo y la más longeva de todas,
y es aprobada por el 87,78% de los votantes, de un censo que representaba al
58,97%...
Toda esa ilusión, toda esa esperanza estuvo muchas veces
pendiente de un hilo y más concretamente la del 23-F,- Paul Preston nos
recuerda que entre 1814 y 1981 hubo en España veinticinco pronunciamientos militares-
y de ello somos sabedores todos los
jóvenes de la época, y todos sabemos que hacíamos en ese momento cuando nos
llegó la noticia del asalto al Congreso. Uno que si haciendo un examen de
Filosofía, otro que en la cantina de su CIR y otro que de visita en casa de unos
amigos. Pero todos, en cuanto pudieron se refugiaron en lugar seguro, a ser
posible en casa, y a esperar noticias. Fue la noche de los transistores. Los
teléfonos echan humo y es de todos conocido que en los puertos del País Vasco
la actividad era febril, intensa…Había mucho miedo, mucho temor…Afortunadamente
podemos contarlo, todo quedo en un vano intento, tras muchas reuniones, llamadas
, cautelas y el buen oficio y olfato de
personas como Don Sabino Fernández Campo y su majestad el rey Don Juan Carlos I, entre otros.
…El tema ha dado para mucho, cuenta con amplia bibliografía ,
pero en lo que sí coinciden muchos estudiosos es que hubo un antes y después
del 23-F en la actividad política española.
Hoy, cuando escribo estas letras, nuevamente la guerra es la
gran protagonista: EEUU e Israel bombardean Irán, con el saldo elevado de víctimas,
entre ellas muchos niños…y es que el nuevo orden mundial se basa en fuerza,
violencia y muerte. ¡Vivir para ver! ¡Qué poco hemos avanzado desde la estaca de
Caín, el ‘gomeru’ de David a los drones
actuales!
A mi solo me queda recordar que la política no es para
adolescentes, es algo más serio, en ella está nuestro futuro.
José
Antonio Noval Cueto.
P. D “Nunca ha habido ni buena guerra ni mala paz”
(Gracián)
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