domingo, 31 de mayo de 2026

Cuando las mujeres ejercen de madres

 

El mundo con sus vanidades y espejismos nos ha afectado a todos los jóvenes de todas las épocas y más en estas actuales circunstancias, cuando la capacidad de programar, diseñar y planificar el futuro está al alcance de un dedo, de una tecla de ordenador y esto se hace más evidente según pasan los años, al aunar deseos y experiencias, metas y objetivos, logros y fracasos. Y todo esto os lo dice un joven de la Transición, que fue bombardeado por la mucha literatura y subliteratura del momento, por el exceso de propaganda política- auge de revistas  políticas de toda tendencia-, por la politización excesiva de las Facultades, y más la mía, de Filosofía y Letras, sita en la Plaza Feijóo de Oviedo; en resumen , años de tensión en calles y aulas, de banderas y carreras, de grises y sociales, de paros y huelgas, de cadenas, pasquines y carteles, de angustias e ilusiones, y en los que nuevamente se demostraba que la mejor universidad era una buena biblioteca y me da la impresión que poco hemos avanzado; de  esperanzas, de lucha para lograr una sociedad más abierta y equitativa, una sociedad que premie el talento y no la herencia , y en la que igualdad, capacidad y mérito sean los eslabones del progreso social, del avance. Hoy, después de más de cincuenta años veo que muchas de aquellas utopías se han quedado en eso, en meros deseos, dudas y desencantos y se constata que el gran problema es el del siempre, el ser humano, con sus bonanzas y maldades, con sus miserias y desmedidas ambiciones, sin recordar que al día sólo se come tres veces y que no debemos aprovecharnos del pan ajeno. Con mucho acierto ya decía Atahualpa Yupanqui que el verdadero cambio de la sociedad depende de las conductas de sus ciudadanos, algo en declive y basta para ello ver las portadas de la prensa diaria.

Hace unos días, la Sociedad de Festejos de la Virgen de la Cabeza, de Meres, -fiesta que inicia el calendario festivo del concejo-, otorgó la Medalla de Oro de la Virgen de la Cabeza 2026 a Don Joaquín Alperi Lastra, por su implicación en la vida de la parroquia y que, a sus ochenta y ocho años, hizo unas declaraciones muy oportunas y muy necesarias para los tiempos que vivimos: “Mi Madre me inculcó la devoción por esta Santina”. ¡Enhorabuena, Joaquín!,¡Muchas gracias! no sabes cuanto se necesitan esos testimonios, en los que se destaca la importancia de los padres, especialmente de las madres, en la transmisión de la fe  (reconozco que el contexto social hoy es muy diferente al de mi infancia y más desde que la mujer accedió de manera generalizada al mundo del trabajo a mediados de los 70). Siempre he defendido que la mujer tiene que tener independencia económica, que debe ejercer su profesión o trabajo en igualdad de condiciones que el varón, pero dicho esto, no se justifica que la natalidad descienda y que se menoscabe la importancia que tiene la maternidad en una sociedad estable y avanzada, y esto no se resuelve solo con alargar un mes el periodo de baja o lactancia. Exige algo más y a ello se dedican todos los gobiernos que tienen voluntad de perdurar y progresar, creando los mecanismos legales y las medidas económicas que combatan estas carencias, así la misma China, que a pesar de ser una nación superpoblada, evita que la natalidad descienda.

En los inicios de la Transición se difundían ideas marxistas de la ideóloga Alexandra Kollontai  que decía que para que triunfase la Revolución era necesaria que las mujeres no quisieran ser madres. Idea descabellada en su momento, pero que hoy, en pleno auge de la sociedad de consumo y del mundo virtual, cada día consigue más adeptos, y es algo que de no mediar alguna solución puede poner en peligro la sociedad en que estamos, ya que no tenemos el deseable relevo generacional.

 No triunfó la Revolución (caída del Muro de Berlín en 1989) pero lo cierto es que el INE nos dice que en nuestro país hay más de 5,5 millones de personas que viven solos y menos de siete millones de habitantes que tienen menos de catorce años. Ese mismo día, la cantante “Niña Pastori”, que actuará ante el Papa con motivo de su viaje a España dijo, sin ningún reparo, que: “Con Dios de la mano desde que mi madre me parió”. También el pasado martes, Martes de Campo en Oviedo, la Virgen de la Esperanza, que también luce bellamente en la Iglesia de Lieres, bendijo el pan de los fieles de la Balesquida. No hace mucho, en una conversación con amigos, y ahora que tanto se habla de derechos, uno me dijo que el deber fundamental de los padres es preparar a sus hijos para que tengan sentido trascendente de la vida. Pero si estos argumentos no fueran bastantes, permitidme que acuda al controvertido filósofo E. Cioran que en una entrevista realizada en 2020 dijo: “España no habría tenido historia sin el catolicismo: habría sido un desorden permanente, un caos ininterrumpido. La Iglesia supo contener la locura de ese pueblo y concretarlo.”

¿Habrá algo más importante que ser madre? ¡Qué se lo pregunten a la Virgen de la Cabeza, a la Santina…!   La respuesta es libre, personal, pero yo no tengo reparos en deciros que todos los días me acuerdo de ella.

 

                                              José Antonio Noval Cueto.


P.D   “Le tengo rabia al silencio / Por todo lo que perdí / Que no se quede callado/ Quien quiera vivir feliz”   (Atahualpa Yupanqui)







 

                                    José Antonio Noval Cueto.

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