sábado, 12 de septiembre de 2026

¡Estamos aquí, estamos aquí..! ("La Nueva España Digital de Siero, 13-IX-2026")

 

Siempre he dicho que lo más difícil es titular un escrito, pero en esta ocasión las palabras de un canónigo Covadonga , pronunciadas  el pasado lunes, 7 de septiembre, víspera de la Festividad de Nuestra Señora de Covadonga, media hora antes de celebrarse la misa del último día de la novena , a las seis de la tarde, me lo puso fácil, y es que tal día como hoy, 7 de septiembre de 1901, se inauguraba la Basílica de Nuestra Señora la Mayor de Covadonga, después de veinticuatro años de trabajos y después de la generosidad demostrada por los asturianos y españoles de toda condición, pues es de todos sabido, que sin perseverancia y dinero no se levantan los templos- durante los años 1882 y 1883, siendo obispo Sebastián Herrero Espinosa de los Monteros se paralizaron las obras por falta de recursos- , y de todo ello quería dar cuenta don Gonzalo José Suárez Menéndez, que así se llama el canónigo que empezó su amena y rigurosa explicación con estas palabras emocionadas y épicas: “¡Estamos aquí, estamos aquí los tataranietos  y bisnietos de quienes han hecho posible, con su esfuerzo y generosidad, erigir esta Basílica, de la que hoy se cumplen ciento veinticinco años!”. Recordemos que la primitiva Basílica, aledaña a la Santa Cueva , de madera, fue destruida por un incendio en 1777 y  a pesar de los apoyos, en su día,  del rey Carlos III, no pudo reconstruirse , hasta que el arzobispo de Oviedo, Don  Benito Sanz y Forés impulsó su construcción en 1877, con la estimable ayuda de los primeros bocetos de don Roberto Frassinelli , el conocido como “alemán de Corao”,  y por el diseño definitivo y dirección del arquitecto Don Federico Aparici y Soriano. En sus casi veinticinco minutos de explicación no faltó el rigor, la precisión , la anécdota, y también el tono solemne, cuando la ocasión lo merecía, ni las referencias técnicas, las dificultades económicas y el rigor y mimo que pusieron los responsables en su construcción, búsqueda y elección  de materiales del lugar, como las piedras calizas con tonalidades rosáceas y vetas grises, extraídas del monte Auseva, en las canteras de camino a Peñalba, junto con las vivencias y experiencias del momento, pues 24 años de obras dan para mucho, de ahí que haya quedado su impronta en el Cancionero musical asturiano con su conocida canción de “Canteros de Covadonga los que vagáis a la Riera, si queréis beber buen vino, cortejar la tabernera”.  Todo ello ha permitido que el visitante se asombre ante la majestuosidad de la Basílica y el enclave de la misma. Concluyó la obra e inauguró el obispo Fray Ramón Martínez Vigil, que se hace cargo de la diócesis en 1884. No siempre es fácil conjugar el elemento divino, el más importante en la vida de un sacerdote, y el elemento humano, mundano,  y don Gonzalo ha sabido hacer una buena síntesis , en la que no falta la oración y los susurros marianos que son los cimientos de esta Basílica, y la estimable la aportación humana hecha generosidad, ejemplo y llamado para las generaciones venideras, que intenta vanamente responder a la pregunta del Salmo de: ¿Cómo agradecer a Dios todo el bien que nos ha hecho y hace?

No sé qué tiene Covadonga que tanto consenso concita, no sé por qué mi coche, a poco que puede, va en esa dirección y como yo, asturianos de todo condición, creyentes o menos creyentes, pero a la Santina se la respeta y venera, y ante ella exponemos nuestros proyectos, preocupaciones, alegría y penas, y Ella, contenta, agradecida y silenciosa,  siempre encuentra la manera de darnos respuesta.

 Con esa intención la Unidad Pastoral de Sariego, Narzana, Collado, Feleches y Lieres, cuya responsabilidad recae en el sacerdote don Roberto Mata Santamaría preparó su visita a la Santina, el último día de su novena, el 7 de setiembre. Salimos de Sariego a las 14.30 horas y después de recoger al resto de los feligreses, en un día soleado y de  temperatura agradable, llegamos a Covadonga hacia las 16 horas de la tarde, con el tiempo suficiente para reponer fuerzas, visitar la Cueva y dirigirse a la Basílica, y siempre abiertos a cualquier sorpresa, pues todo el Santuario ha sido testigo y lo es de hechos memorables y no muy divulgados. Nosotros veníamos con la intención de agradecer, de pedir, y antes de la misa solemne celebrada por el Arzobispo de Oviedo, don Jesús Sanz Montes,  nos hemos encontrado con la Palabra salvífica de Don Gonzalo , en su divulgación sobre los orígenes de la Basílica, cuyo aniversario hoy se recuerda , y ya en la misa,  con la del Abad, don David Cueto Rodríguez, que en su elaborada homilía sobre una de las escenas  más importantes de la vida de Jesús, como es la de su  Madre que silenciosa y compungida observa, padece y permanece  ante el llanto de su Hijo en la Cruz , y que dio pie a reflexionar  sobre el dolor humano y su aceptación en una sociedad  que hace del placer su norma de vida, y para explicar un tema tan delicado recurre a la figura del injerto y las yemas que protegen y fortalecen la vid.

La Iglesia silenciosa y expectante, atenta a la Palabra, al canto gregoriano, los toques de órgano y los cantos de las monjas que ilustran y acercan la divinidad a la tierra. Después de la misa, procesión con la Santina, que sonriente y feliz es trasladada en sus varales a la cueva, para recibir y dar la bendición a todos los presentes y en especial a las muchas familias jóvenes y a sus hijos. Concluida la ceremonia, nueva sorpresa, tengo la oportunidad de saludar a Miguel, un antiguo alumno hoy seminarista. ¡Que el Señor siga enviando nuevos operarios a la mies!

El tiempo se echa encima y toca reemprender el regreso, previa una corta parada en Cangas de Onís. Somos personas de cierta edad y no queremos alterar mucho nuestro ciclo vital. A las 10.15 horas ya estábamos en Feleches y la lección aprendida: Covadonga siempre da sorpresas. Hoy cuando Brasil celebra su Independencia de Portugal( 7 de septiembre de 1822- recordemos que Brasil en l perteneció a España durante 60 años, de 1580 a 1640- se cumplen los 125 años de la inauguración de la Basílica de Nuestra Señora la Mayor de Covadonga. ¡Muchas gracias, Don Roberto!

Covadonga siempre da sorpresas: Hoy hemos descubierto la importancia de la Palabra.

“Santina querida, salud y protección”

 

                      José Antonio Noval Cueto.






 

P.D    “Bendita la Reina de nuestra / montaña/ que tiene por trono  la cuna de España / y brilla en la altura más alta que / el sol…”

No hay comentarios:

Publicar un comentario