sábado, 8 de mayo de 2021

“Instituto de Lugones: cincuenta años del primer viaje de estudios…”

 

Cuando se es joven, lo cifra uno todo a la memoria, como si esta fuera perpetua y no tuviera pérdidas, y sólo después , cuando pasan los años, uno  se lamenta de no haber tomado notas de vivencias, recuerdos  o experiencias vividas- no estaba de moda entonces  hacer diarios, ni bitácoras, a lo más alguna carta o tarjeta postal si el viaje era largo-  y esto me pasa a mí, en este momento cuando  intento revivir mi primer y único viaje de estudios – el de Facultad no lo pude hacer por motivos familiares- realizado con el Instituto de Lugones , en la primavera del año 1971 , poco antes de la feria de Abril de Sevilla, y que transcurrió por la hoy conocida Ruta de la Plata: Lugones-Salamanca-Cáceres-Córdoba-Sevilla-Granada y de regreso parada en Toledo, Madrid.

De aquel fastuoso  y ansiado viaje se me ha olvidado casi todo, hasta la fecha exacta, pero aun así los datos o vivencias que conservo os los voy a trasladar, pues en tiempos de celebraciones de los cincuenta años del Instituto, quieren ser testimonio agradecido, aunque tardío, hacia el propio Centro en la persona de los dos profesores que tuvieron la valentía y paciencia de acompañarnos y ser nuestros sabios y samaritanos guías, Doña Matilde Mangas y don Isidoro Bara, que se desvivieron con nosotros para que cogiéramos los máximos conocimientos sin menoscabo de los momentos de ocio y diversión,  y a todo el claustro de profesores que en la persona de su directora don Mari Paz Merino García-Ciaño  motivó  y apoyó el viaje. Para los jóvenes de entonces, adolescentes de dieciséis años, el componente aventura dominaba en el viaje, máxime en tiempos en los que se viajaba poco. En verano a las playas cercanas de Gijón o Avilés (San Juan de Nieva) y algún que otro tenía la fortuna de irse en verano a León en el Express de las 15. horas y en asientos de madera.

Sé que el  autobús pertenecía a la empresa El  Castromocho de Noreña. Su conductor, con muchas horas al volante y persona muy leída,  siempre que llegábamos a un destino nos daba información y avisos muy útiles. Fue un auténtico lujo contar con él. Creo que se llamaba David. Entre paisaje y música- era la época de las cintas o casette- llegamos a Salamanca, cátedra de Unamuno , tierra del Viti y del  cantaor Rafael Farina que la aireaba en su "Salamanca tierra mía, de arte y sabiduría..." y la primera sorpresa el bullicio de una ciudad universitaria y el dinamismo de su bella y amplia Plaza Mayor. Cenamos, dimos un pulso al ocio nocturno y a una hora prudente regresamos al hotel. Mañana tocaba madrugar, nos esperaba una ajetreada jornada. Ya de mañana encaramos las pronunciadas ramplas del Puerto de Béjar, en dirección a Plasencia, a donde llegamos hacia las once de la mañana ,  tras pasar por pueblos como Baños de Montemayor, famoso por sus aguas. Era martes, día de mercado, como en Pola, y en su Plaza mayor se agolpaban comerciantes y campesinos para ofrecer sus productos, entre ellos uno muy cotizado  como las ancas de rana, cobijadas en pequeñas cestas de estera. A mediodía teníamos  la comida en un céntrico hotel de Cáceres, que hizo las delicias de todos nosotros. Excelente menú y servicio esmerado. Desconocía la potencialidad gastronómica y buen hacer de la gastronomía cacereña.  Apenas terminada la comida , salíamos dirección Córdoba. Hacía mucho calor, las ventanillas abiertas no calmaban nuestro sofoco. Los pequeños bares que encontrábamos en la carretera estaban cerrados, silenciosos, puertas abiertas y protegidas por cortinas de plástico. Era la sagrada hora de la siesta. Hacia la media tarde llegamos a Córdoba y visitamos la Mezquita, grande,  inmensa y confusa en su interior, pues tal era el cúmulo de columnas que uno se perdía, y donde las matemáticas tenían su arraigo y culto... Concluida la visita salíamos rumbo a Sevilla, donde llegamos ya de noche.  Esta soberbia, bonita y populosa ciudad, a pesar de su magnifica catedral, su torre del Oro, su calle Sierpes, su parque de María Luisa , su Plaza de España , sus Columnas de Hércules, su paseo en  carruaje de caballo, no nos consiguió entusiasmar y la culpa de todo ello lo tuvo el lugar donde nos alojaron, que carecía de la más elemental ventana y la ramplona comida que nos dieron, de ahí que a todos se nos hizo largo el día y medio que pasamos en ella; pero tuvimos la compensación en Granada , donde nos aguardaba un buen hotel en el centro de la ciudad, creo que en la calle Gran Vía, y una buena comida, así como las visitas guiadas a la Alhambra y al Generalife, y ya de noche, visita a las Cuevas del Sacromonte y contacto con el flamenco vivo y puro. Nunca olvidaré la impresión que recibí al visitar la Alhambra en un día de luz y calor y donde las explicaciones del guía, catedrático de Arte, estuvieron al máximo nivel y nos hizo comprender la importancia de la cultura árabe en España y más concretamente en Andalucía . Ver aquellos edificios, aquellos artesanados, fuentes y flores, le transportan a uno al mundo de la fantasía recreado en leyendas orientales y en los cuentos de las  “Mil y una noches”. Era la fantasía convertida en arte, en piedra, en arquitectura. No me sorprende que hoy, cincuenta años después, sea el edificio más visitado de España y con cita previa. Lo único que desdice del complejo es el renacentista palacio de Carlos V. Errores del pasado. De noche, tablao, flamenco, fotos, faralaes, manzanilla , baile y cante. Sentados en bancos y sillas seguíamos asombrados la actuación y de vez en cuando prorrumpíamos en  aplausos , taconeábamos o levantábamos manos y brazos , y cada vez más metidos en el espectáculo. Las horas se nos fueron de la mano y tocaba el regreso al hotel, no sin antes lanzar nuestros ojos lánguidos de despedida, cuando mejor lo estábamos pasando. Al día siguiente, después del desayuno ya teníamos en la recepción del hotel las fotos que nos había traído un gitanillo de Sacromonte, que a pesar de no saber leer y escribir, sabía entender en inglés, francés y alemán, por necesidades comerciales. Sorpresas de la vida.

Ya tocaba el regreso y antes de llegar a Madrid, hicimos una breve estancia en Toledo, la tierra del Greco, algunos de cuyos cuadros de figuras alargadas y etéreas vimos , pero nuestro plato fuerte fue la Catedral, la llamada “Dives Toledana” (la rica toledana) , ligera y volátil, a pesar de su firmeza y considerada una de las obras cimeras del gótico español , iniciada en tiempos del rey Fernando III el Santo, en 1226 ,  y concluida en 1493, época de los Reyes Católicos, aunque siguieron haciéndose obra en la misma en los siglos posteriores. Es imposible resumir en pocas líneas la experiencia allí vivida, pero sus vidrieras, las pinturas de Lucas Jordán en la Sacristía y el Transparente de Narciso Tomé, escultor del siglo XVIII, me dejaron honda impresión, además los ricos tesoros que alberga. Después de un breve paseo por sus calles, salimos dirección Madrid, última etapa de nuestro viaje, y donde la moriña y la melancolía asturiana empezaban a dar su fruto. Eran tiempos en que Madrid era el destino de los recién casados, ya que era más difícil visitarla que ir hoy a Nueva York.

Nosotros teníamos el privilegio de estar en Madrid, capital del reino, para casi todos era la primera vez que acudíamos a la Villa del Oso y del Madroño, y el poco tiempo que teníamos se repartió entre el Museo del Prado y el gran Velázquez con sus Meninas , y el restaurante el Ñeru, donde volvimos a saborear el aire de la tierra, con la sidra escanciada, lacón, chorizos y empanada, y todo ello al compás de cantares de la tierra, pues nuestro Cantoral es rico y variado y los jóvenes de entonces lo conocíamos bien, y así, entre “Carretera de Colloto, un carreteru cantaba...” “fuiste al Carmín de la Pola…”  “Canteros de Covadonga los que vagáis a la Riera…” “Fui al Cristu y enamóreme “ y  el “Asturias patria querida”, dimos término a este viaje de estudios, que cumplió con creces las expectativas creadas, y ya a final de la semana, de sábado, regresamos a casa, cansados, agotados, pero contentos de haber participado en la más importante aventura que uno joven de nuestra edad podía imaginar y de haber formado parte de aquel grupo de alumnos  de ese primer viaje de estudios del Instituto de Lugones. Decir esto después de cincuenta años creo que avalan los hechos.

A todos aquellos que hicieron posible esta aventura de estudios  cuyo eco aún perdura dentro de mí, MUCHAS GRACIAS.

 

                        José Antonio Noval Cueto.

P.D :  Soy consciente que quizás se me olvidaron algunas  cosas importantes y que quizás algunas de las expresadas exijan más precisión, pero aun así espero que mis letras colmen las lagunas que deja el paso del tiempo.

 

                                                Un fuerte abrazo.   




 

jueves, 6 de mayo de 2021

“La Doctrina Social de la Iglesia y el 1 de mayo…”

 

El pasado 1 de mayo se celebró el tradicional  “Día o Fiesta  del Trabajo”, festividad instaurada por el papa Pío XII en 1955 y que coincide con la festividad de San José Obrero. En esta ocasión , como el año pasado, limitada por las medidas de protección y aislamiento que impone la pandemia de la COVID. Pequeñas concentraciones sindicales, pancartas, declaraciones, entrevistas, telediarios y poco más, en unos momentos duros y difíciles para todos los asalariados y más aún, para quien no tiene un trabajo digno, especialmente los parados de larga duración y los más jóvenes. Las cifras de desempleo que llegan casi a los cuatro millones y los hogares donde ninguno de sus miembros trabaja -ascienden ya a 1,25 millones- cuestionan por sí solas el llamado “Estado del Bienestar” y deben ponernos a todos en alerta. El día tuvo su protagonismo,  su representación, su puesta en escena , pero la desconfianza y la desesperanza se apodera de los asalariados que ven peligrar su trabajo o que no lo encuentran. No hay confianza en el ambiente. Impera el desencanto. Los titulares de prensa del día hablan de : “La industria regional pagó un 43% más de luz en abril”, “El Gobierno apuesta ante Bruselas por extender los ERTE hasta 2022”, ”La izquierda convierte el 1 de mayo en un acto electoral conjunto: “Estamos muy cerca”, “Hacienda estima pérdidas de 10.000 millones por la morosidad de los avales del ICO”,”La sanidad privada ahorra al Estado hasta 1.368 euros por paciente al año”,… pero su  drama- el de las personas sin trabajo ni futuro- continúa. No tiene respuesta.

Ante esta difícil situación y con ánimo de encontrar una posible salida, me vino a la cabeza una frase pronunciada en una homilía por el sacerdote Don Juan Hevía al  decirnos que “La Doctrina Social de la Iglesia es la gran desconocida” , afirmación muy acertada y que prueba el desconcierto reinante, propio del adanismo vigente, con solo recordar  dos postulados incuestionables : a/ El trabajo es un don de Dios   y b/ La dignidad que tiene todo trabajador, sea cual sea su especialidad y conocimientos, pues es imagen de Dios. Ideas muy oportunas en un momento donde el hombre está más al servicio de la economía, que la economía al servicio de él, con las graves consecuencias e implicaciones éticas que esto genera. Véase la proliferación de despidos colectivos.

A lo largo de la Historia de la Iglesia y especialmente desde que la cuestión social cobra más fuerza, últimos del siglo XIX, han sido muchos las encíclicas o documentos eclesiales que abordan este tema, siendo la primera de ellas la encíclica ·”Rerum Novarum”, de León XIII, publicada un 15 de mayo de 1891, hace concretamente  ciento treinta años. Otras han sido : “Mater et Magistra”, “Populorum progressio” “Laborem exercens “ “Sollicitudo rei sociales” y más recientemente “Fratelli Tutti”, del Papa Francisco, publicada el 3 de octubre de 2020.

Sé que son muchos los problemas que preocupan y abordan al hombre, pero si tuviéramos que simplificarlos casi todos se reducirían a dos: a/ la salud, en estos inciertos y trágicos tiempos de pandemia y b/ trabajo, don o maná de Dios que colma las aspiraciones del hombre , ya que le permite realizarse, recibir un salario digno, tener una vivienda digna, formar familia y disfrutar del merecido ocio, tener futuro, proyección, perdurabilidad…Bien, por desgracia, escaso y mal repartido, que ha llevado a algunos teóricos a clasificar la sociedad en parados y no parados.

Vista la trascendencia que tiene el trabajo en la vida y progreso del ser humano, no tiene que sorprender que un joven como yo,  allá por los años ochenta ,se haya hecho con la encíclica del recién nombrado papa , San Juan Pablo II,  quizás uno de los primeros papas obreros de la historia- trabajo en su juventud en la empresa Solvay- titulada “Laborem Exercens”, y que me haya deja sorprendido por su lucidez y carga testimonial. Encíclica publicada para conmemorar los 90 años de la publicación de la “Rerum Novarum” y que entre otras interesantes aportaciones nos dice que: la doctrina social de la Iglesia tiene su fuente en la Sagrada Escritura; que el trabajo humano adquiere una importancia fundamental y decisiva para que la vida humana sea más humana, y que en una época del trabajo cada vez más mecanizado, el sujeto propio del trabajo sigue siendo el hombre…

No hace mucho, en octubre de 2020, en su encíclica “Fratelli Tutti” el Papa Francisco nos decía:” El gran tema es el trabajo. Lo verdaderamente popular- porque promueve el bien del pueblo- es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas. Esa es la mejor ayuda para un pobre, el mejor camino hacia una existencia digna…El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo…”

Seguro que falta más información,  les invito a ahondar en ello, pero espero que estas letras escritas a raíz de la Festividad del 1 de mayo, ayuden a comprender la importancia que ha tenido y tiene la Doctrina Social de la Iglesia, y de ello pueden dar fe muchos de los políticos y líderes sindicales de la España reciente y actual, pero, por favor, que no se queden sólo con palabras, necesitamos hechos. "El trabajo, según San Juan Pablo II, es una pieza clave para que la vida humana sea más humana".

  

                                                    José Antonio Noval Cueto.




 

lunes, 26 de abril de 2021

“San Pedro manda avisos…”

 

El titular de este artículo me lo ha ofrecido mi vecino de terraza del café  “El Navarrín”, al comprobar como uno, sentado a su lado, al querer saludar a un conocido   que subía por la rampla que comunica la calle Marquesa de Canillejas con la Iglesia de San Pedro, en Pola,  después de llamarle dos o tres veces : ”Manolo, Manolo, Manolo…”, el aludido no se enteraba, pues ya su cierta edad impedía que su oído escuchara . Al ver la inutilidad de mi  intento, me dijo:

- Avisos manda San Pedro

Expresión con la que quería indicarme que el tiempo no pasa sin dejar su huella y sus consecuencias:  se ve menos, se oye menos, se te olvidan cosas e incluso se tropieza con más facilidad en las baldosas de la acera. Desconocía esta acepción y este uso popular de la misma, que me dan pie a reconocer que no tiene que sorprendernos que San Pedro, en los aledaños de su iglesia, con un buen café, temperatura y compañía, mande avisos, sugerencias, peticiones, ruegos, y más cuando la lectura del 24 de abril a la pregunta del Maestro de si “¿También ustedes quieren irse? Simón Pedro responde: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna…”

San Pedro, el de las llaves, siempre ha estado de actualidad y muy presente en la vida española- las colas del cielo van a más, como las del paro, del hambre, del médico, de la farmacia, de Cáritas…- pero últimamente su protagonismo ha cogido más fuerza y ello por diferentes motivos. Así, en Gijón, la perla del Cantábrico, nombre que la leyenda  ha llegado a relacionar con Giján, hijo de Noé, la Alcaldesa, que quizás desconoce el pasado marinero de San Pedro,  patrono de la ciudad desde 1630, ha vuelto a ponerlo en alza, y las misas  y visitas a su Iglesia se han incrementado notoriamente, y los pocos turistas , devotos y no devotos, que vienen a la ciudad- tiempos de Covid-  tienen en su agenda la visita al templo, que bien lo merece por lo cuidado que está, por lo encontradizo que es – favorece la oración- y por el entorno que le acompaña y baña:   Ayuntamiento, Cimadevilla, Naútico y  el Cantábrico . Me cuesta entender Gijón sin la Iglesia de San Pedro donde acudo siempre que puedo y donde San Pedro , como marinero que fue, me insiste en recordarme aquello de que “si no pescas, no comes”. Mensaje muy útil en estos tiempos de farándula y confusión, de mentiras y engaños para que no nos distraigamos y centremos bien los objetivos: salud y trabajo. Con esto nos basta y a esto deben entregarse en cuerpo y alma nuestros responsables políticos.

San Pedro también hace unos meses, con el temporal de Filomena, nos mandó avisos a todos nosotros, los de Siero y Pola, para que hagamos un esfuerzo y reparemos su Casa, nuestra Casa, la de Abraham, Moisés, Salomón …El templo  que nos  acoge al nacer, nos acompaña en la vida y nos despide al morir. Y desde entonces, gracias a la sabia tutela de don Fermín , el párroco, don Sergio, sacerdote colaborador y demás personas,  vamos haciendo lo posible e incluso casi lo imposible para cumplir su petición y que la Iglesia de San Pedro de Pola de Siero, en pleno camino del Norte o de la Costa, se rehabilite y tenga la dignidad que se merece y que nos merecemos todos sus feligreses y vecinos, discípulos suyos.

Mientras escribo estas palabras San Pedro me hace la siguiente pregunta que os traslado. Si los “pixuetos” imploran su protección y le dan cuenta de los avatares sufridos el día de su festividad; si los polesos bendicen los “Huevos Pintos”, ¿por qué San Pedro , patrono de su ciudad ,no puede bendecir las aguas de su Gijón del alma?...Alguien tendrá que darnos convincente respuesta. ¿No se estarán confundiendo las cosas o generando polémicas o tensiones innecesarias, cuando los problemas que a todos nos agobian, creyentes o no, son dos: salud y trabajo?.

Somos muchos los que con mayor o menor acierto e insistencia buscamos  las mismas palabras  de vida eterna que San Pedro ;  y lejos de nosotros tensionar, dividir…porque como muy bien dijo ,en la Bendición de las Aguas de 2019, su párroco don Javier Gómez Cuesta, “La fe no excluye, no discrimina; aúna, hermana, forja comunidad, genera valores para convivir…”

No pongamos murallas al campo, y querer hacer desaparecer todo vestigio cristiano de nuestra cultura es destruirla y destruirnos. Si alguien lo duda que lea a Cervantes y Quevedo.

 

                                      José Antonio Noval Cueto.




sábado, 17 de abril de 2021

“San Pedro pide tu ayuda…”


Ni que decir tiene que de todos los apóstoles, de quien más nos hablan las Sagradas Escrituras es de San Pedro y nos lo presentan tal como era:  un humilde pescador, trabajador entregado a su faena – del número de capturas dependía el bienestar de su familia- , imperfecto, con aciertos y errores, inseguro a veces, impetuoso, sincero consigo mismo, noble, comprometido, transparente, conocedor de sus fallos y de sus limitaciones, temeroso,  con capacidad de asombro y de arrepentimiento, con ambiciones y desengaños, más o menos como cada uno de los creyentes que buscamos a Dios, a pesar de nuestras limitaciones y carencias, que son muchas- nadie es perfecto y quién esté libre de culpa que tire la primera piedra- . Estas mismas Escrituras nos revelan que sin la ayuda de Dios y del Espíritu Santo San Pedro no sería lo que fue y es, el Padre de la Iglesia Universal y quien decide quien entra o no en la Casa del Padre, en el Cielo. En San Pedro mandan más los sentimientos que los razonamientos y basta para ello preguntarle a su suegra.

Hecha la introducción no tiene que sorprendernos que los pocos polesos – unos trescientos- que vieron la necesidad de construir un nuevo templo- obra que tildó Fausto Vigil de “portentosa”- porque en el existente,  en la hoy Plaza de Argüelles “no coxen ni caben en ella la tercera parte de ellos(los vecinos)” - hayan puesto bajo la tutela y protección de San Pedro el nuevo templo, que empezó a construirse en 1805 y que después de muchos avatares (problemas económicos, Guerra de Independencia…) se inauguró en la festividad de San Pedro de 1845 y que después de clausurarse por serios problemas constructivos en 1867, se abriría nuevamente en 1870. En estos más de ciento setenta y cinco años de su inauguración el templo ha tenido momentos de embellecimiento y grandeza, especialmente a principios del siglo XX, con  don José García Galán , con la subida de las torres y construcción  de un pórtico de estilo romano que embellecía la fachada principal, y momentos de incertidumbre, tristeza  y pesar, como los vividos durante la Guerra Civil. Terminada ésta, se reconstruye el retablo mayor y se encargan los frescos del mismo, - conjunto de tres bloques temáticos: la Natividad, en el centro San Pedro y en el otro lateral la Resurrección del Señor- al pintor poleso Casimiro Baragaña en el año 1959, que hoy son una de las joyas que atesora nuestro templo, y todo ello se hizo con Don  Manuel .

Hoy  ciento setenta y cinco años después la Iglesia de San Pedro de Pola, emplazada en el Camino de Santiago por el Norte o por la costa, tiene problemas de rehabilitación y mantenimiento y no puede requerir la  ayuda del rey Carlos IV como lo hizo en el año 1801, ni al Rey actual , ni al Presidente de Gobierno, ni demás autoridades. Te la pide a ti, feligrés, devoto, vecino o amigo de San Pedro de Pola de Siero, residente en Pola, Siero, Asturias, España o el Mundo. Las obras de esta 1ª fase o Plan de choque tienen un precio de licitación de 324.729,44 euros y tratan de proteger y reforzar las torres y fachada principal. Todas las cantidades son válidas. No hay aportación pequeña, cada cual conoce bien su situación y sus posibilidades Sole pedimos tu colaboración.

La Parroquia ha abierto dos cuentas específicas para esta finalidad en Caja Rural de Pola de Siero y en Liberbank. Solo tienes que dar la autorización en tu banco para la aportación que quieras hacer, así como la periodicidad de la misma (mensual, trimestral, semestral o única). Para cualquier duda no dudes en dirigirte a la Parroquia de San Pedro de Pola de Siero.

Sabemos que en tiempos de Pandemia,de miedos y desesperación, las alforjas andan escasas. La empresa es difícil, pero no imposible si contamos con tu ayuda, la que sea.

En el retablo central del templo, debajo la excelente pintura de San Pedro realizada por Casimiro Baragaña, aparece una inscripción latina que dice:

“TU ES PETRUS ET SUPER HANC PETRAM AEDIFICABO ECCLESIAM MEAM”

De todos nosotros depende que la Iglesia de San Pedro se mantenga. ¡Muchas gracias! ¡Un saludo!

 

                                José Antonio Noval Cueto.

 P.D Según información aportada por don Fausto Vigil la Iglesia tardó en construirse  cerca de medio siglo y entre 1809-1833 su solar se usó como necrópolis

 


domingo, 11 de abril de 2021

“Amador ya está aquí…”

Se repite la historia, según uno crece en años, duerme menos –  pensaba que eran leyendas del abuelo- . Nos cambia, diríamos, el ciclo vital, y para justificarnos decimos que así el día rinde más o aquello de que a quien madruga Dios le ayuda. Nos acostamos pronto y madrugamos más, e incluso muchos días nos preguntamos, como el cantor, “por qué la noche es tan larga guitarra dímelo tú”. No tiene que sorprender que muchos días  la noche y el día se abracen casi sin darnos cuenta. Si esto me ocurre casi todos los días, hay uno que tiene para mí un componente especial, que es el martes , día de mercado en Pola desde tiempos inmemoriales, hasta el punto de decir que si no hubiera mercaderes quizás no existiera Pola( La Carta Puebla de 1280 así lo reconoce).Día en que las personas de todas las parroquias del Concejo y de municipios limítrofes , especialmente los mayores, acuden a la Pola. Se encuentran y tertulian, compran y rematan la jornada con comida y si hay contrarios con baraja. Recuerdo que siempre que las notas respondieran, mi padre, si no había clase, me llevaba el martes a la Pola y me invitaba al rico y abundante pincho de tortilla  de patata con guisantes, bonito…en la cafetería del Lóriga y después visita obligada al Mercado de Ganado, a los Paraguas de Sánchez del Río.. A la entrada misma, a veces nos recibía, con su pequeño y surtido puesto con sombrilla, casi en forma de ruleta, un vendedor de bolígrafos…que ,con su sombrero de explorador y un pequeño micro de escasa potencia, aireaba su mercancía, su oferta. Ya en el recinto, al fondo , en la parte baja, donde está ahora el paraguas que cobija a la Policía, mis ojos de niño adolescente se asombraban ante tantas vacas pintas de leche,  lustrosas, limpias, con las ubres bien cargadas, que daban  la sensación que iban a reventar  y entre ellas o junto a ellas, el público: tratantes de botas rojas y blusa, vendedores, peones y mirones. De vez en cuando un trato; se terciaba ;se daban la mano y la tijera marcaba lo comprado. Ya, por aquellos años, finales de los 60 y principios de los 70, me encontré con Amador, persona que motiva estas letras, ágil, dinámica y vigorosa.

Después de algunos años, no sé cuántos, parece que fuera ayer, y ya instalado en la Pola,  me volví a encontrar con Amador, de más edad, vendedor de hortalizas, huevos y demás productos excedentes de temporada, en los aleros de la Plaza de Abastos, con su sonrisa cercana, cómplice, jovial, con la palabra oportuna y sincera. Era de los primeros en llegar a la Plaza, la mayoría de los días, lloviera, nevara, hiciera frío o sol, ya aparcaba su vehículo antes de las siete . Yo desde mi cocina le veía.

-Ya está aquí Amador.

Su imagen descargando las mercancías de su coche parece que la tengo presente cuando escribo estas palabras. Mi mujer solía ser cliente habitual y, a   veces ,   cuando ella no podía, iba yo. Solía ir temprano, poco más allá de las ocho y siempre me recibía con esa sonrisa cordial, cercana, que daba más calor que una central eléctrica. Era uno de esos encargos caseros que hacía con agrado pues iba a encontrarme con una de esas personas que al saludarte te alegran el día, te lo hacían ver de manera diferente, positiva, pues siempre fue un joven con cierta edad y eso percibíamos quienes le tratábamos. La última vez que fui, en plena mañana, ante la afluencia de clientes, le ayudaba un amigo … Ahora que tanto se habla de las técnicas para fidelizar al cliente, invitaría a  las Escuelas de Negocios a investigar cuál o cuáles eran las técnicas de Amador y seguro que quedarían asombrados.

Hace ya unos años, cuando yo salía más, solía  encontrarme  a un Amador feliz , sonriente, con su chaqueta azul y corbata, pantalón gris , como diríamos, todo un clásico, alegrándonos con sus canciones en coros de Pola y últimamente de Lieres. Vitalidad en estado puro que refleja muy bien su hijo Faustino en su  emotiva carta del pasado 9 de abril, al decirnos “Mi padre vivió libre y autónomo hasta el último momento”.

El pasado jueves, al leer “La Nueva España”, me encuentro con la dolorosa noticia de la muerte de Amador y en la parte inferior la expresiva y agradecida carta de su hijo Faustino, que transmite dolor, cariño y admiración en cada renglón, y no me sorprende pues de casta le viene al galgo. No dudes Amador - como decía tu hijo- que te echaremos de menos, que  has dejado en nosotros un recuerdo maravilloso, de los que perduran;  que al cruzar el semáforo hacia la Plaza de Abastos seguiremos viendo tu puesto, tu persona y el cariño que nos has dispensado a cada uno de tus clientes, amigos y conocidos, y quizás sea llegado ya el día ,  en que todos reconozcamos y agradezcamos  la importancia que tenéis vosotros, los cultivadores y vendedores de productos excedentes de huerta, en beneficio de nuestra salud y progreso. Ya, para concluir, te confieso Amador que las guindas del año pasado han dado un anís exquisito. ¡Muchas gracias!    

                        ¡Mi más sentido pésame!

               
¡Que Dios te proteja que bien merecido lo tienes!

 

                             José Antonio Noval Cueto.



 

 




 


 

 








 

 

 





viernes, 9 de abril de 2021

“Habiendo para churrasquear ni suebra ni falta na…”

Ahora que somos tan sensibles a las variantes del castellano, la letra de una canción argentina me ha ayudado a poner este titular y me ha retrotraído a los años 70, años de gran influencia de la música folclórica latinoamerica , que nos sensibilizó y nos estimuló  a comprometernos más ante el cambio político que se cernía sobre nosotros, fin del franquismo, preámbulos de la Transición y la misma Transición.  Se devolvía el protagonismo al individuo y se le animaba a asumir sus obligaciones como ciudadano y responsable  de un futuro mejor. La agitación se percibía en todos los sectores (universitarios, sindicales, religiosos, periodísticos…) Daba la impresión que nadie estaba contento con lo que existía y la Revolución de los Claveles en Portugal y la Marcha Verde de Marruecos sobre el Sáhara eran el telón de fondo de una sociedad agitada, gastada, preocupada y  expectante.

Todos éramos conscientes que se avecinaban cambios,  que la sociedad no iba a ser la misma, que la tutela de Franco desaparecía y en medio el mensaje, la lección de los mayores, “que la guerra no se repita”, “que no vuelva a ocurrir”, el “nunca más” de escritores como Antonio Buero Vallejo, autor de gran  prestigio personal y autoridad moral del momento, que sufrió la muerte de su padre militar a manos de milicianos y fue condenado a muerte, perdonado y encarcelado durante años en las cárceles franquistas por su apoyo al orden republicano. Por aquel entonces se protestaba por todo, hasta por la existencia de cátedras vitalicias que imposibilitaban el paso o ascenso a otros , de ahí la huelga de los PNN(Profesores no numerarios), interinos, que a partir de ese momento  se abrieron paso hacia un futuro más estable (Oposiciones restringidas).

Uno de los cambios más palpables los sufrimos los alumnos de primero de facultad del año 1973 cuando el responsable de educación , Sr. Julio Rodríguez , decide que las clases se inicien en enero, el famoso calendario juliano . Pocas clases , muchas huelgas, temarios sin impartir, asambleas continuas, manipuladas por el PC y algún verso suelto socialista. Carteles y pintadas en las paredes de la facultad y de vez en cuando, esporádicamente, cuando menos se pensaba, algunos militantes de Cristo Rey con sus cadenas rompían carteles, anuncios o amedrantaban al personal. Policías de la Social en las aulas y tensión en el ambiente que fluía hasta la calle Uría, y allí permanecía hasta que llegaban los grises. Eran tiempos inciertos, inseguros, incómodos. Declaraciones  y tentativas militares, temor, muerte (asesinatos de Atocha, ETA, Grapo…). En este ambiente se preparó  la Ley de la Reforma Política , se celebraron las primeras elecciones nacionales y municipales, se hizo el referéndum sobre la Constitución del 78 y con tumbos, altibajos y tensiones fuimos navegando, haciendo camino después del enorme susto del 23 de febrero de 1981…  Han pasado más de cuarenta años y toca hacer balance y ,con mayor o menor acierto, es positivo, se pasó de la vespa y el seiscientos al coche eléctrico y al todoterreno…Se progresó y se hubiera podido progresar más si no hubiera tanta corrupción, tanto ladrón, tanto desprecio al dinero de todos, tanta ambición desmedida ( ERES, GURTEL …) , en resumen, si la Política fuera Política al servicio de todos, y no de unos pocos, y basta para ello leer los decretos y sus beneficiarios.

Han pasado más de cuarenta años y aquella ilusión, esperanza y compromiso que se vivía en la sociedad española ya no existe. Ya no hay caravanas de coches con banderas, ni enormes filas de autobuses para acudir al mitin, ya ni los militantes juiciosos enseñan el carnet ni sermonean. Hay pesar, desilusión, desconfianza, doble lenguaje, manipulaciones, silencios interesados, deslealtades, trapicheos. Todo es feria, globos hinchables, mentiras y desprecios. Del menesteroso, del parado , del sin techo, del sin futuro solo importa la estadística, no la persona y así vivimos, como autómatas, insensibles, con unos niveles de inhumanidad inimaginables y sin que a nadie le preocupe; su única defensa o justificación es “ y tú más”.

Hace unos días me encontré con una excelente carta, de las ya casi no se publican, firmada por Jesús Añaños Vinue,  en ”El Semanal”, titulada “¿Qué país nos dejáis?”, - no dejes de leerla-  que me ha hecho escribir esta letras, estos recuerdos y reivindicar la labor realizada por toda una generación, ahora que algunos no sólo la cuestionan sino que la desprecian. Deseo que aún estemos a tiempo de devolver a los españoles la ilusión de vivir y luchar por  un mundo mejor y más humano.

 “Habiendo para churrasquear ni suebra ni falta na “. No hace mucho , otro ilustre argentino, el Papa Francisco nos dijo aquello de que “Las mortajas no tienen bolso”.  Hoy, por desgracia hay  muchos sectores que ni para “churrasquear” tienen, así en Asturias más de 48.500 parados en la actualidad no cobran prestación.

 

                                            José Antonio Noval Cueto.




sábado, 3 de abril de 2021

¿Dónde está el hermano?...


 No hace mucho que leí unas palabras del Papa Emérito Benedicto XVI que decía que el cambio o renovación de la Iglesia, su verdadera revolución debe empezar por la liturgia, y cada vez constato más que tiene razón, y es que la liturgia nos debe llevar al asombro, a la adoración, pues sin estas dos cualidades no hay práctica religiosa que exista, y más en los tiempos actuales en los que abunda la adoración a uno mismo. De todo esto está muy necesitada nuestra Iglesia, empezando por algo tan elemental como que todo templo o lugar sagrado respire silencio e invite a la oración. Estamos en la Casa de Dios y como tal la debemos tratar. No debemos dar la idea de los mercaderes del templo en los tiempos del Señor. Se debe preparar y cuidar toda ceremonia religiosa, y siempre que se hace la acogida de los fieles es positiva, se conmueven. Cuando Dios habla a través de la boca del sacerdote el feligrés lo percibe y vive. 

Si siempre se ha de cuidar la liturgia, más en Semana Santa y en una Semana Santa tan particular como está- Covid 19- en la que las oraciones se mezclan con dolor y llanto. Son muchas las personas que hemos despedido a lo largo de este año de pandemia, en Asturias ya pasan de dos mil, y en tiempos de desilusión y desesperación – el consumo de ansiolíticos alcanza cifras de espanto- necesitamos, como todo niño pequeño, del consejo y ayuda del Padre, al que imploramos siempre, pero especialmente cuando arrecian las dificultades, los miedos, dudas o agonías. Él nunca nos deja solos, siempre nos acompaña y alienta, siempre tiene palabras de vida eterna. Solo nos pide que acudamos a Él, que pidamos su auxilio. 

Esto que parece tan sencillo, no es tan fácil y la culpa es de todos, de unos, es cierto, más que de otros, y es que desde que nos consideramos el ser más importante de la creación, desde que nos sobrevaloramos, desde que nos endiosamos, nos cuesta pedir clemencia. Durante muchos años predomino la práctica sociológica de la Fe, más que la práctica personal de encuentro con el Señor. Se puso de moda la idea del cristiano sin oración, sin sacramentos, más preocupado en la resolución de los problemas sociales que en la mejora y santidad personal. Las consecuencias son conocidas: menos sentido trascendente de la vida, menos oración, menos coherencia , menos compromiso, cuestionamiento del Magisterio de la Iglesia y religión a mi medida. Los males son bien conocidos: culto al ‘yo’, determinismo, vacío, miedo a la vida, muerte…

 De todo ello tenemos que sacar conclusiones y es que no puede haber cristiano sin oración, sin sacramentos; que el cristiano no debe alienarse del mundo en que vive, que debe vivir en sociedad e involucrarse en sus problemas y resoluciones, que todo lo humano le debe concernir y preocupar, pero sin dejar de saberse Hijo de Dios que aspira al Cielo y habitar en la Casa del Padre.

 En esta Semana Santa se hace más prioritario preocuparse por el Hermano, por el cercano, por el desvalido y a ello nos invitan los textos litúrgicos de estos días, Jueves Santo y hoy, Viernes Santo, cuando en la Carta a los Hebreos se nos dice: “ Y aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen"

 Hace ya un tiempo Antonio Machado nos decía: “Ya estamos todos de enhorabuena / los españoles puros y netos, / que al fin, tras tantas vacilaciones, / después de tanto “pinchazo en hueso”,/ triunfó Gamazo de las enmiendas/ y se aprobaron los presupuestos./ Esto no quiere decir, señores, / que el ciudadano tenga por eso, / ni más hacienda, ni más ventajas, / ni mejor ropa, ni más dinero,/ ni que las calles estén más limpias,/ ni haya más bancos en los paseos, / ni más farolas, ni más escuelas/…Aquí lo cierto, lo positivo, lo que resulta de todo ello, / Es…que en las Cortes el otro día / se han aprobado los presupuestos… El pasado miércoles, en una ceremonia medida y cuidada, el sacerdote nos preguntaba ¿”Dónde está el hermano”? En la oración final nos invitaba a “Embriagarse de Dios, e invitar a todos a hacer lo mismo. Visitar a los enfermos, cuidar de ancianos y niños, dar de comer a los hambrientos y de beber a los sedientos, acoger emigrantes y perdidos…Consolar al triste …Amar hasta el extremo e invitar a todos a hacer lo mismo… “

 Hoy con los presupuestos del año 2021 aprobados definitivamente desde el pasado 22 de diciembre de 2020 y con una partida de gasto social que asciende a 239.765 millones de euros, DESEO que estos dineros ayuden a superar las muchas dificultades que padecemos en nuestra región- uno de cada cinco asturianos están en el umbral de la pobreza- y en España. Mientras ,sin que pare su labor, Caritas hace suyo lo que siempre ha hecho y más en estos tiempos de pandemia, y responde a la pregunta de “Dónde está el hermano” con un trabajo abnegado que con la ayuda de feligreses generosos, como los de San Pedro de Pola de Siero ,  ponen su granito de arena en esta Semana Santa. Nunca más cierto aquello de “A Dios rogando y con el mazo dando”.

“¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?” (Salmo 116-115) 

                                  
                                                           José Antonio Noval Cueto.