martes, 4 de agosto de 2026

¡España es la mejor!

 

Cuando casi se cumplen trece años de la muerte de Manolo Escobar en Benidorm un 17 de noviembre de 2013, una de sus canciones más conocidas como es “¡Que viva España!”, compuesta en 1973 , retumbó en el “New York Jersey Stadium”, para celebrar el merecido triunfo de la selección española, tras vencer, en el minuto 106 del partido, a la selección argentina, gracias al tremendo gol del valenciano Ferrán. A partir de ahí se desató el delirio, la alegría de todos los amantes del fútbol, hispanos y no hispanos y la final de habla hispana concluye con triunfo de España en Nueva York, ciudad en la que uno puede entenderse sin saber inglés, como prueba la existencia de emisoras de radio, cadenas de televisión y periódicos en castellano en auge. En la actualidad casi 60 millones de personas hablan castellano en los EEUU; en Nueva York más del 25% de la población, casi dos millones y medio de personas. Del partido quedémonos con lo agradable, que fue casi todo. Hace muchos años al preguntarle al músico catalán Xavier Cugat  por qué se había establecido en Nueva York y no en Madrid, éste contestó que si triunfas en Madrid, triunfas en España, pero si lo logras en Nueva York, triunfas en el mundo entero, y eso es lo que ha hecho España el pasado 19 de julio, triunfar en el mundo entero y con música y letra de Manolo Escobar se inicia el brindis : “Entre flores, fandanguillos y alegría / Nació España, la tierra del amor/ Solo Dios pudiera hacer tanta belleza…”

He esperado un tiempo prudencial para hablar de España, pues todavía hay alguno que se siente forastero en su propia tierra y todo por desajustes de la realidad, desprecio al rigor histórico y demás incoherencias del momento, pero eso sí, que la cartera no me la toquen. Ya en el siglo 1 a. C el geógrafo Artemidoro de Éfeso habla de ‘Spania’ que pasó al latín como “Hispania” e incluso el poeta latino Catulo llamó a la Península Ibérica “Cuniculosa Celtiberia” o “Celtiberia , la Conejera”. Quien les escribe se considera hijo de Dios, ciudadano del mundo, español, asturiano y sierense, y no lleva la bandera pegada en la correa de su reloj, ni pulseras con sus colores, pero sabe que con su esfuerzo y estudio contribuye a hacer una nación mejor, más estable, más fuerte y poderosa, en resumen ,con más futuro, y es eso lo que lleva haciendo, con mayor o menor intensidad desde que tiene uso de razón, y quiere que su progreso y el de España vayan en un mismo destino. Por todo lo dicho no tiene que sorprender que sus alegrías y triunfos sean los míos, como ahora en el Mundial de fútbol, así como sus pesares y penas, también los míos. Soy de los que se alegran de los triunfos de los demás y quien lamenta sus errores y fracasos

En días como hoy, cuando aún perdura la sorpresa y el estupor de ver nuestra fronteras invadidas y a los ceutíes con cara de miedo y angustia, vais a permitirme que hable de España, de nuestra diversa nación que en días especiales, como el pasado 19 de julio del 2026, deja que el subconsciente hable , muestre  y ofrezca datos que a todos nos deben hacer pensar, y es que ese día se batió el récord de espectadores televisivos en una final de fútbol del Mundial, alcanzando los 17.082.000 tras el gol de Ferrán y con un porcentaje de audiencia del 91,25 si sumamos todas las cadenas que transmitieron el partido y la franja de edad de los 13 a 24 años alcanzo el 95,2% de audiencia, que la Fifa superó las expectativas de ingresos con unos 15.000 millones de dólares, y que fue la excepcional  labor de equipo bien canalizada por un entusiasta y experto entrenador la que permitió el ansiado triunfo.

Todos estos datos me permiten recordar que España existe, que es la nación más antigua de Europa y que nuestros territorios , dentro de la lógica diversidad, participan de un proyecto colectivo, solidario , que permite el progreso de la nación y de sus gentes, vivan donde vivan, y esto que nos parece del más elemental sentido común hay quien lo quiere torpedear y ejemplos tenemos muchos, al alcance de la mano, como ayer cuando una cadena televisiva decía que “ de los cincuenta mil migrantes llegados a Ceuta, cuarenta y ocho mil ya habían regresado a sus casas”;  últimamente , por desgracia, priman más las super mentiras que las verdades. Ni que decir tiene que los grandes hombres del pensamiento que ha dado España, desde Unamuno, Maeztu, Ortega, Machado… han defendido y luchado para que España tenga su sitio, su nombre en la historia y un buen ejemplo de ello son “Los Episodios Nacionales “ de Benito Pérez Galdós”, que convierte en protagonista de sus novelas a casi  todas las tierras de España, véase su novela “Gerona”.

Pero vivimos tiempos difíciles y hay quien por mera apetencia de poder y en aras de intereses espúreos reduce al ser humano a mero muñeco de “play-móvil”,  desprecia y altera  el pasado, se instala sólo en el presente y bloquea el futuro, con el cínico comentario de que “los que vengan detrás que se defiendan”. La única motivación que tenemos es la del borrego, la del estómago agradecido.

El triunfo futbolístico es un buen ejemplo de lo que nos espera en otros campos, creamos en nosotros mismos y a por ello. ¿Cómo? Como siempre, confiando en nuestras posibilidades como nación, con esfuerzo, entrega, rigor…y que palabras como honor, honestidad, honra, verdad, decencia y conciencia vuelvan a tener su protagonismo en nuestra vida diaria…Mientras escribo estas letras aún se oyen las notas de  “…España siempre ha sido y será /Eterno paraíso sin igual…¡España es la mejor!

 

                                                  José Antonio Noval Cueto.

 

P.D ¿Será mucho pedir a la nación más antigua de España que estrene su himno en el mundial del 2030? Es de las pocas que no lo tiene.




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