Siempre he dicho que lo más difícil es titular un escrito,
pero en esta ocasión las palabras de un canónigo Covadonga , pronunciadas el pasado lunes, 7 de septiembre, víspera de
la Festividad de Nuestra Señora de Covadonga, media hora antes de celebrarse la
misa del último día de la novena , a las seis de la tarde, me lo puso fácil, y
es que tal día como hoy, 7 de septiembre de 1901, se inauguraba la Basílica de
Nuestra Señora la Mayor de Covadonga, después de veinticuatro años de trabajos
y después de la generosidad demostrada por los asturianos y españoles de toda condición,
pues es de todos sabido, que sin perseverancia y dinero no se levantan los
templos- durante los años 1882 y 1883, siendo obispo Sebastián Herrero Espinosa
de los Monteros se paralizaron las obras por falta de recursos- , y de todo
ello quería dar cuenta don Gonzalo José Suárez Menéndez, que así se llama el
canónigo que empezó su amena y rigurosa explicación con estas palabras
emocionadas y épicas: “¡Estamos aquí, estamos aquí los tataranietos y bisnietos de quienes han hecho posible, con
su esfuerzo y generosidad, erigir esta Basílica, de la que hoy se cumplen
ciento veinticinco años!”. Recordemos que la primitiva Basílica, aledaña a la
Santa Cueva , de madera, fue destruida por un incendio en 1777 y a pesar de los apoyos, en su día, del rey Carlos III, no pudo reconstruirse ,
hasta que el arzobispo de Oviedo, Don
Benito Sanz y Forés impulsó su construcción en 1877, con la estimable
ayuda de los primeros bocetos de don Roberto Frassinelli , el conocido como
“alemán de Corao”, y por el diseño definitivo
y dirección del arquitecto Don Federico Aparici y Soriano. En sus casi
veinticinco minutos de explicación no faltó el rigor, la precisión , la
anécdota, y también el tono solemne, cuando la ocasión lo merecía, ni las
referencias técnicas, las dificultades económicas y el rigor y mimo que
pusieron los responsables en su construcción, búsqueda y elección de materiales del lugar, como las piedras
calizas con tonalidades rosáceas y vetas grises, extraídas del monte Auseva, en
las canteras de camino a Peñalba, junto con las vivencias y experiencias del
momento, pues 24 años de obras dan para mucho, de ahí que haya quedado su
impronta en el Cancionero musical asturiano con su conocida canción de
“Canteros de Covadonga los que vagáis a la Riera, si queréis beber buen vino,
cortejar la tabernera”. Todo ello ha
permitido que el visitante se asombre ante la majestuosidad de la Basílica y el
enclave de la misma. Concluyó la obra e inauguró el obispo Fray Ramón Martínez
Vigil, que se hace cargo de la diócesis en 1884. No siempre es fácil conjugar
el elemento divino, el más importante en la vida de un sacerdote, y el elemento
humano, mundano, y don Gonzalo ha sabido
hacer una buena síntesis , en la que no falta la oración y los susurros marianos
que son los cimientos de esta Basílica, y la estimable la aportación humana
hecha generosidad, ejemplo y llamado para las generaciones venideras, que
intenta vanamente responder a la pregunta del Salmo de: ¿Cómo agradecer a Dios
todo el bien que nos ha hecho y hace?
No sé qué tiene Covadonga que tanto consenso concita, no sé
por qué mi coche, a poco que puede, va en esa dirección y como yo, asturianos
de todo condición, creyentes o menos creyentes, pero a la Santina se la respeta
y venera, y ante ella exponemos nuestros proyectos, preocupaciones, alegría y
penas, y Ella, contenta, agradecida y silenciosa, siempre encuentra la manera de darnos
respuesta.
Con esa intención la
Unidad Pastoral de Sariego, Narzana, Collado, Feleches y Lieres, cuya responsabilidad
recae en el sacerdote don Roberto Mata Santamaría preparó su visita a la
Santina, el último día de su novena, el 7 de setiembre. Salimos de Sariego a
las 14.30 horas y después de recoger al resto de los feligreses, en un día
soleado y de temperatura agradable,
llegamos a Covadonga hacia las 16 horas de la tarde, con el tiempo suficiente
para reponer fuerzas, visitar la Cueva y dirigirse a la Basílica, y siempre
abiertos a cualquier sorpresa, pues todo el Santuario ha sido testigo y lo es de
hechos memorables y no muy divulgados. Nosotros veníamos con la intención de
agradecer, de pedir, y antes de la misa solemne celebrada por el Arzobispo de
Oviedo, don Jesús Sanz Montes, nos hemos
encontrado con la Palabra salvífica de Don Gonzalo , en su divulgación sobre
los orígenes de la Basílica, cuyo aniversario hoy se recuerda , y ya en la
misa, con la del Abad, don David Cueto
Rodríguez, que en su elaborada homilía sobre una de las escenas más importantes de la vida de Jesús, como es la
de su Madre que silenciosa y compungida
observa, padece y permanece ante el
llanto de su Hijo en la Cruz , y que dio pie a reflexionar sobre el dolor humano y su aceptación en una
sociedad que hace del placer su norma de
vida, y para explicar un tema tan delicado recurre a la figura del injerto y
las yemas que protegen y fortalecen la vid.
La Iglesia silenciosa y expectante, atenta a la Palabra, al
canto gregoriano, los toques de órgano y los cantos de las monjas que ilustran
y acercan la divinidad a la tierra. Después de la misa, procesión con la
Santina, que sonriente y feliz es trasladada en sus varales a la cueva, para
recibir y dar la bendición a todos los presentes y en especial a las muchas
familias jóvenes y a sus hijos. Concluida la ceremonia, nueva sorpresa, tengo
la oportunidad de saludar a Miguel, un antiguo alumno hoy seminarista. ¡Que el
Señor siga enviando nuevos operarios a la mies!
El tiempo se echa encima y toca reemprender el regreso,
previa una corta parada en Cangas de Onís. Somos personas de cierta edad y no
queremos alterar mucho nuestro ciclo vital. A las 10.15 horas ya estábamos en
Feleches y la lección aprendida: Covadonga siempre da sorpresas. Hoy cuando
Brasil celebra su Independencia de Portugal( 7 de septiembre de 1822-
recordemos que Brasil en l perteneció a España durante 60 años, de 1580 a 1640-
se cumplen los 125 años de la inauguración de la Basílica de Nuestra Señora la
Mayor de Covadonga. ¡Muchas gracias, Don Roberto!
Covadonga siempre da sorpresas: Hoy hemos descubierto la
importancia de la Palabra.
“Santina querida, salud y protección”
José Antonio Noval Cueto.
P.D “Bendita
la Reina de nuestra / montaña/ que tiene por trono la cuna de España / y brilla en la altura más
alta que / el sol…”



