sábado, 14 de octubre de 2017

“Octubre del 17…”


Pero del dos mil,  no del  mil novecientos. ¡Que no cunda el pánico!¡Que persista la tranquilidad! Nunca llovió que no “abocanase”. Faltan pocos días para que se cumplan los cien años de la revolución rusa. Han pasado cien años de la última aparición de la Virgen de Fátima a sus pastorcitos, un lluvioso día de octubre, concretamente un 13, donde la Virgen dejó testimonio de su presencia con la conocida  “danza del sol” o espectacular baile del sol –Fátima y Rusia siempre están muy relacionados -. Ya van cincuenta y cinco años desde que San Juan XXIII, el  “Papa de la bondad”, inaugurase el Concilio Vaticano II un 11 de octubre, y  más de ochenta años desde que Stalin, en mayo del 35,  preguntara a Pierre Lavan, ministro de Asuntos Exteriores francés, aquello de  ¿Cuántas divisiones tiene el Papa?  

Centrándonos en España y más concretamente en Asturias, siempre que llega octubre me acuerdo de Froilán, muerto el día de San Froilán en Nava; de Nicanor, el niño cuya retina inmortalizó el hecho en forma de despedida, beso y muerte…y una vez más hay quien quiere repetirlo , que no revivirlo porque es imposible, - la Revolución del 34- , donde un Lluis Companys proclamó un 6 de octubre la República catalana y un día antes, el 5, se sublevan las Cuencas mineras. Hoy, caída la república soviética en 1989, nuevamente nos encontramos con sublevación, tensión y presión en Cataluña - se comenta que sólo Rusia y Venezuela apoyan sus pretensiones- , y una Asturias orgullosa de ser  una España unida, y eso que hemos tenido visitas inesperadas del diputado Tardá en el Mazucu, con accidente incluido; manifestación republicana por las calles de Oviedo y la anunciada llegada de los “castellers” para el próximo San Mateo, después del preámbulo de las comparsas de Cádiz, pero ni por esas, cada vez más banderas de España cuelgan de nuestros balcones y los periódicos publican hojas especiales de  lectores que opinan sobre el tema …

Estamos a mediados de mes, concretamente a 14, y la espera se hace tensa, se agotan los plazos y llegará una respuesta-  algunos ayuntamientos catalanes no han celebrado la Fiesta Nacional- . Todos nos preguntamos a qué se debe que unos antisistemas marquen y dirijan la política catalana o dicho de manera más directa y según fórmula de Pedro J. Ramirez, ¿a qué se debe que sorprendentemente la “levita” obedezca a la “blusa”? De los atentados y víctimas de las Ramblas nadie se acuerda, parece que no son sus muertos. Continúa  la deslocalización de empresas, según las notarías 530, y las comunidades de vecinos de mi pueblo amenazan crisis,  y es que alguno ya reclama  que, como vive en el primero, usa menos el ascensor que otros y debe pagar menos,  que quien más escaleras manche ,que pague más…o que  donde habiten más, por eso del uso, que abonen más. La puerta de la imaginación se abre  para  pedir más y pagar menos…

Ahora que hay menos conflictos entre vecinos por los límites de fincas o mojones, para nosotros “ciensos”, amenaza a extenderse por Europa -véase el caso catalán-  una plaga muy africana que provocó los enfrentamientos tribales entre hutus y tutsis, y sus efectos son devastadores , recuérdese a  Yugoslavia y aún así el sector de seguros está en auge, donde multitud de vecinos se quedaron sin nación,  patria, ni recuerdos.

 No todo va a ser preocupaciones y angustias, también hemos de tener tiempo para el festejo, para la dicha y es que el  próximo lunes, 16 de octubre, se cumplen 707 años de la existencia de Siero merced a la autorización emitida por Don Rodrigo Älvarez de Asturias allá por 1310, y de ello debemos congratularnos -  somos el cuarto concejo de Asturias -  y debe  servirnos de estímulo para persistir en la senda de la convivencia, progreso y bienestar,  de modo  que las generaciones venideras reciban una saneada herencia que no les hipoteque el futuro, y esto sólo se consigue con trabajo y sentido común, pues como decía mi abuelo :” Si no se trabaja , no se come” y puestos a pedir que el saneamiento llegue a todas las casas, no falte agua, se limpien los ríos, se poden los caminos y Valdesoto sea pueblo ejemplar 2018...

Ya que estamos en octubre y que el pasado día 7 fue la festividad de Nuestra Señora del Rosario, que ella nos sea proteja, como ya lo hizo en la Batalla de Lepanto, allá por 1571, siendo rey de España Felipe II, general de los ejércitos don Juan de Austria y soldado ejemplar don Miguel de Cervantes Saavedra, quien dijo “haber participado en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros…”



                                                     José Antonio Noval Cueto.



sábado, 7 de octubre de 2017

Majestad: ¡ Gracias…!

 

Quizás pueda parecer una osadía que un vecino de a pie, como yo, hable de su Majestad el Rey Felipe VI, pero que el propio monarca haya tenido el coraje de decirnos  que vivimos “momentos muy graves, muy difíciles”, provocan estas palabras de agradecimiento y ello por un doble motivo: Primero porque no es frecuente que se reconozcan los problemas y en segundo lugar porque de sus palabras se desprenden una  responsabilidad, un gran sentido de Estado, así como una  gran confianza en nosotros;   sabe que  tenemos la respuesta, la solución al problema, como ya ocurrió en otros momentos de la historia pasada y reciente, y a ello nos dedicaremos. He de deciros  que no es la primera vez que mis escritos tratan o hacen referencia al Rey, y espero seguir haciéndolo siempre que sus aciertos y gestos lo exijan - sus discursos de los Premios Princesa de Asturias no suelen tener desperdicio- , y es que como decía Don Quijote la ingratitud es síntoma de soberbia, y lejos de mi serlo ni siquiera intentarlo.

El pasado martes, 3 de octubre, festividad de San Francisco de Borja, virrey en otro tiempo de Cataluña donde él confiesa que “aprendí a considerar las cuestiones desde dos puntos de vista”, tomaba mi café en una terraza del concejo cuando mi amigo Pedro me dijo:

-       -    Hoy ,   a las 9 de la noche, habla el Rey .

A partir de ese momento yo y como yo otros muchos  cambiamos nuestra ruta e hicimos lo posible y lo imposible por escuchar a su Majestad – más de 12.000.000 de audiencia, y casi un millón en la misma Cataluña – y su intervención no tuvo desperdicio. Sus poco más de seis minutos de locución fueron perfectos, con el tono y gravedad adecuados. Sabía de su importancia. Directo y al grano. Nada de medias tintas. Empieza reconociendo y denunciando los hechos: Incumplen, quebrantan la Constitución, el Estatuto, Principios democráticos…se apropian de las Instituciones catalanas e intentan quebrar la unidad y soberanía de España...propio de conductas irresponsables y desleales. Hecha la denuncia  , ofrece  ayuda a los catalanes que padecen está pandemia,  y concluye apelando a la esperanza, pues si hemos superado momentos más graves en el pasado, también los superaremos ahora, dado que creemos en nuestro país y estamos orgullosos de lo que somos.

Siempre que se habla de esperanza me vienen a la cabeza las palabras pronunciadas por Nuria Espert en la entrega de los Premios Princesa de Asturias del año pasado cuando  por boca de  doña Rosita la Soltera, personaje de Lorca,  nos dijo: “ La esperanza me persigue, me ronda, me muerde; como un lobo moribundo que apretase sus dientes por última vez…” y es que, Majestad,  en tiempos de sequías, de escasez, de desencanto, sus palabras se han convertido en agua, riqueza, motivación y han sido muy oportunas ya por su contenido, ya por el momento de pronunciarlas. Nadie puede hablar de injerencia antes del 1 de octubre y nadie puede acusarle de callar y ocultar  la verdad, de estar ajeno a lo que nos preocupa y atañe. La mayoría de los españoles, por no decir todos, coincidimos con su diagnóstico. Sus palabras han sido la lluvia benéfica que todos esperábamos,  y es que, por desgracia,  la clase política sigue aletargada,  no  escucha , no conoce el sentir de la calle e incluso llego a pensar que sólo van a lo suyo, y eso del bien común,  bien de todos u otras ‘pamplinas’ semejantes, las  dejan para el viento, el azar o el momento, y las esperanzas contaminadas de mentiras las reservan para  las elecciones, ya que  siguen la cínica indicación de Sancho Panza de  “si os duele la cabeza, untaos la rodilla”, y  así hemos llegado a la situación en que estamos. Nadie puede alegar ignorancia. De esta situación , de esta desgana, de esta apatía  – provocada por  la crisis económica, la corrupción, el inmovilismo político generado por una Ley electoral que limita la libertad de opción del votante- , nos informó sobradamente el rey emérito Don Juan Carlos I en su Mensaje de Navidad de 2012, y nos dijo que la solución a estos problemas  debía venir de la clase política, y especialmente de su generosidad. Esto no se ha hecho y las consecuencias las conocemos todos: nuevas fuerzas políticas en las bancadas del Congreso, muchas de ellas alimentadas por el populismo y la desesperación y su objetivo es desmantelar el Régimen de la Transición o del 78.

Llegados a este punto sólo me queda recordar que sin moral no avanzan los pueblos , y  permitir que  Don Antonio Machado concluya este escrito con su sabio y patriótico consejo de : “Yo siempre os aconsejaré que procuréis ser mejores de lo que sois; de ningún modo dejéis de ser españoles”.

Reitero mi agradecimiento, Majestad . Un cordial saludo.
                                  

                            José Antonio Noval Cueto

viernes, 6 de octubre de 2017

“Una caña en la Plaza de la Independencia…”


Por mucho que uno quiera evadirse de la contaminación  informativa que llevamos padeciendo desde hace años sobre la llamada “pasión de catalanes”, uno no puede zafarse de los últimos hechos o acontecimientos y más después de este caótico y turbulento mes de setiembre – donde portada tras portada la protagonista era Cataluña y su “procés”- que se despide con la amenaza del I-O, que no es el resultado de un partido de fútbol, sino la abreviatura de 1 de octubre, o día del nacimiento de  la nueva nación catalana y todo ello al margen de la ley, la cultura, la historia,  la razón, y olvidándose que fue precisamente un catalán, el general Prim, quien instauró en España el sufragio universal libre, secreto y directo.

Yo este fin de semana, por razones familiares, me desplacé a Madrid y a la salida de Oviedo, en la ronda sur,  en los edificios construidos en los antiguos terrenos de los talleres de Feve y desde hora temprana , ya lucían las banderas de España y al llegar a Madrid también destacaban en las casas, balcones y azoteas de la ciudad. Desconozco si las sedes centrales de los grandes partidos la tenían. Barcelona, Cataluña y el qué pasará mañana  era el tema de conversación en todos los corrillos; el fútbol , aunque jugase el Madrid y el Español, había quedado aparcado.

 El sábado a mediodía, con un sol y temperatura agradable,  casi a la misma hora que se celebraba la Jura de Bandera Civil en Pola de Siero, se cerraba al tráfico la glorieta de Cibeles y en torno a ella se concentraban multitudes de personas, de todas las edades y clases sociales, pertrechados con su bandera española , que reivindicaban cívicamente  su condición de españoles y, de cuando en cuando, cantaban una jota o entonaban la conocida canción de Manolo Escobar :”…La gente canta con ardor: Que viva España…”, que algunos bailaban, mientras otros aplaudían o agitaban banderas. En la misma calle Serrano, en una prestigiosa tienda de moda, se exponía un bello y juvenil vestido con los colores de la bandera española sabiamente distribuidos.

Dentro de la lógica preocupación recorría la ciudad un ambiente festivo, patriótico, reivindicativo de lo que somos y orgullosos del país que hicimos, pues pocas naciones europeas tienen una existencia de más de quinientas años y personajes tan universales como Don Quijote, que recobró la amarga cordura después de su desdichado enfrentamiento en Barcelona con el caballero de la Blanca Luna, que no era otro que su vecino Sansón Carrasco, a quien Andrés Trapiello – novelista leonés actual-  convirtió no hace mucho en marido de su sobrina Antonia Quijana. No muy lejos de allí, en el paseo de Recoletos se celebraba la tradicional Feria de Otoño del Libro Antiguo, donde se vendía por cinco euros una de las mejores novelas del siglo XX español, me refiero a “Nosotros, los Rivero”, de Dolores Medio, ambientada en Oviedo y Premio Nadal de 1952.

El domingo, antes de irme de Madrid y parapetarme en mi casa para escuchar y ver las noticias aciagas del día, me tome mi caña  –con  el  sabor y temperatura que uno desea -   con patatitas en una de las terrazas de la Puerta de Alcalá y comprobé con asombro que me había sentado en la llamada Plaza de la Independencia, donde se ubica la conocida  “Puerta de Alcalá” y que rememora aquella gesta histórica donde toda una nación, desde Gerona a Zaragoza ,Bailén o Madrid...se levantó en armas contra el soberbio Napoleón. Coincidencias y preocupaciones se juntan. El subconsciente me persigue. No muy lejos de allí en  el Obelisco a los Caídos el 2 de mayo de 1808 ,  en su parte inferior, se puede leer  las siguiente letras: “Honor a todos los que dieron su vida por España”, y yo digo a todos, sean de la región o condición social que sean. Ya va siendo hora que España sea de los españoles, no de unos más que de otros;  y que los privilegios nacionalistas se frenen y  desaparezcan de la vida española. Esto es fácil de conseguir si se quiere, sólo  falta voluntad política y no confundirse de adversario, y evitar lo que dijo Andresillo Marijuán a Gabriel Araceli en la novela “Gerona” de Benito Pérez Galdós : “Amigo Gabriel, en España no se premia más que a los tontos y a los que meten bulla sin hacer nada…”.


                            José Antonio Noval Cueto.


P.D “Gerundenses, los enemigos propalan querer por tercera vez probar vuestros esfuerzos; propalan además tener ganada esta Ciudad por traición; pero yo que conozco por experiencia vuestro patriotismo, vuestro valor, y la fidelidad que tenéis a Fernando VII, estoy sin el menor recelo, asegurado que me acompañáis en la resolución firme que tengo hecha de defender la Plaza hasta perder la última gota de mi sangre: Sí Gerundenses, toda la Nación está prendada de vuestros procederes, y yo el más feliz de estar entre vosotros…” (Don Mariano Álvarez de Castro, Gobernador Militar y Político interino de esta Plaza, 1 de abril de 1809) 



miércoles, 27 de septiembre de 2017

“Lo que el viento se llevó…”


Mientras escribo estas letras la galería Sotheby subasta la vida interior de la actriz Vivien Leigh también conocida como Scarlett O’Hara, por el papel que desempeñó en la película que da nombre a este artículo. Entre sus pertenencias personales se subasta la novela en que se basó la película,   con dedicación de la autora, Margaret Mitchell. Escrita en 1936 y  llevada al cine en 1939. Su precio de salida es de 5.430 euros.

Que noticias tan estrambóticas como ésta tengan al libro como protagonista da pie a recordar la importancia que tiene el mismo en la subsistencia de la especie humana, pero eso sí, siempre que responda a los parámetros que todos deseamos, por aquello de que un buen libro, un buen amigo y un buen consejo son las herramientas básicas para el progreso humano y para la añorada libertad de la especie, pero para ello es necesario que tengan un mínimo de calidad, algo que últimamente descuidan los editores y posponen al deseable beneficio o cuenta de resultados.

Recientemente la consultora Nielsen  informaba que entre enero y agosto se vendieron en España un total de 3.035.152 títulos y por esas mismas fechas el escritor Juan Manuel de Prada hacía suyas las palabras del periodista  Enrique Älvarez cuando  decía que: “libros inútiles” no son simplemente papel o paja, son mejillones-tigre que contaminan de forma grave el hábitat cultural”, y de esto es necesario hablar, prevenir, pues no todo vale.

Verano, vacaciones, ocio hace  que casi de manera semanal, desde periódicos, revistas, radio, televisión se juegue con la buena fe de los lectores , oyentes o televidentes y se les anime o se les  estimule a comprar libros que carecen de la mínima calidad y  generan entre otros múltiples daños,  pérdidas de tiempo y dinero irreparables. He seguido durante este tiempo las recomendaciones que se nos hacían llegar y me encontré con la desagradable sorpresa que a los autores anteriores al siglo XX, excepto Dostoievski, no se citaba a ninguno, y los que se mencionaban   era mejor no hacerlo, pues destruían más que construían, y de calidad, cero. Si nos preocupamos de la salud de nuestro cuerpo y llevamos un tipo de vida y de alimentación equilibradas, con más motivo debemos preocuparnos de la salud mental, y últimamente hay muchos productos que se dicen culturales y atentan contra la misma. Nuevamente repito lo de no todo vale, si evito el azúcar, para no tener diabetes, habrá que proteger la mente contra los agentes alienantes, bipolares y destructivos.

De todo esto se deduce que nuestros loables deseos de cultura, libertad, estabilidad, armonía,progreso  reclaman de nosotros reflexión, información, valoración de las fuentes, o dicho de modo más castizo no chuparse el dedo y evitar los muchos timos culturales que tenemos  al alcance de la mano. No todo libro es libro, ni toda película, película. Nuestra   obligación es buscar, encontrar  un buen libro, una buena película. Esos y esas que recordamos con frecuencia y que nos proporcionaron un ocio creativo, jugoso , festivo, donde la naturalidad, la sencillez, la belleza y el problema se dan la mano; donde parece que las palabras y las imágenes se pesan y se mezclan y donde la carga humana es el resorte principal de la trama. Esas y esos que son útiles a cualquier edad y en cualquier momento. Esas y esos que crean escuela, devoción, discípulos, como recientemente he experimentado con un autor que conocía de hace algunas décadas con su bello libro “Mi planta de naranja lima” donde  la ternura de Zezé nos habla de los flacos dedos de la pobreza, de la desgracia que es tener un padre pobre, de la necesidad de tener una sensibilidad social,  que  la ternura crecía trocito a trocito, que la alegría era “un sol brillante dentro del corazón” y todo ello con una prosa sencilla, natural, rítmica, casi diría que poética, que animaba a uno a proseguir, a pasar página . Un buen libro de literatura para todos, especialmente para los adolescentes. Su autor el brasileño José Mauro de Vasconcelos, con quien nuevamente he vuelto a encontrarme este verano y me ha vuelto a deparar momentos  muy agradables con la ternura y la fantasía como protagonistas y con el personaje de Zezé convertido ya en un  casi adolescente, educado,  arregladito pero triste, ya que no acaba de adaptarse a su nueva situación de niño adoptado ,  y que es   ayudado por dos amigos invisibles . Uno,  Adán, el sapo cururú, que va a enseñarle una vida nueva, donde la ruindad y la tristeza no tengan cabida,  y que le dice que “el sol más importante es el que nace en el corazón, el sol de nuestras esperanzas, el sol que calentamos en el pecho para calentar nuestros sueños” y otro el mismísimo Maurice Chevalier a quien conoció en su película “El soltero inocente”.  A partir de ahí y con los ingredientes que le caracterizan de poética y rítmica prosa, fantasía, ternura, aventuras, naturalidad y dudas adolescentes se construye un buen y bello libro que nos hace mantener abiertas “las ventanas del alma y que entre la música de las cosas, la poesía de los momentos de ternura…” Entre ambos libros un recuerdo, una enseñanza, la muerte del Portuga, “ el hombre que le enseñó que la vida nada valía sin ternura”.

Por lo dicho se deduce que aún es posible disfrutar de una buena literatura y la prudencia aconseja consultar, informarse e incluso  apelar a la propia experiencia, como ha sido mi caso, al escoger  entre las múltiples estanterías y libros de la Biblioteca Pública de Pola de Siero el libro José Mauro de Vasconcelos titulado “Vamos a calentar el sol”.  Como esperaba, no me ha defraudado y así os lo cuento.
     

                             José Antonio Noval Cueto


lunes, 25 de septiembre de 2017

“ Por el humo se sabe donde está el fuego…”


A lo largo de todo este verano han sido multitud los incendios que han asolado las tierras de la Iberia fecunda – ya no me atrevo a hablar de España, no vaya a ser que alguien se moleste -, pero hay uno que no cesa y que nos aturde y amenaza  a todos , producido por pirómanos catalanes y aliados, del que las televisiones ofrecen constantemente imágenes en directo, que me recuerdan otros tiempos , cuando en los  inicios de nuestra televisión pública, en la tarde-noche se producían discusiones en los bares entre quienes jugaban a la baraja y los que veían la televisión – sólo había consenso si había fútbol o toreaba el Cordobés-, pues las voces de unos impedían la escucha de los otros, y después de algún que otro rifirrafe salía la propuesta interesada  e imposible de alguien  que decía:

-       -   Carmen, p’a lo que hay que ver, por qué no la apagas...

Algo de esto nos pasa a nosotros, en Asturias , en plena plaga de piojos y de la avispa asiática, cuando un día tras otros oímos la misma letanía, los mismos abusos, denuncias, protestas y presiones sin el mínimo respeto a la ley que todos nos hemos dado, y en este mercado de  estrategias y abusos, presiones y mentiras, no faltan las aportaciones geniales de los trapecitas electorales que buscan voto . Así, la que paraba desahucios en Nava, la señora Ada Colau pide “Mas democracia sin ley…habla  de derechos y libertades”. Puigdemont habla de “estado de excepción”. Pedro Sánchez pide más autogobierno y uno de sus pupilos, el portavoz del PSOE gijonés, el señor Pérez, reclama algo que me parece muy atinado cuando dice que quiere un Estado que garantice que un asturiano no sea menos que un catalán, yo añadiría “menos que nadie”   y más después de saber que los ayuntamientos vascos reciben un 50% más de financiación que los nuestros. Este es un tema difícil, pues se trata de repartir equitativa y solidariamente el dinero de todos – desde los 90 hubo muchos pactos de financiación, algunos por unanimidad, pero apenas firmados se incumplieron , y es que desgraciadamente el dinero no se reproduce por sí solo, y  2 + 2 son cuatro en toda Comunidad Autónoma.

Pero no nos confundamos y perdamos la visión, aquí lo que se está tramando es algo más que la Independencia de Cataluña, aquí lo que se busca es debilitar al Estado, a la nación española y pruebas hay muchas, pero la más evidente toma forma a principios de verano cuando algunos talibanes diseñan una campaña de acoso al turismo para perjudicar y quebrar nuestra principal fuente de ingresos, el Turismo, nuestro petróleo nacional, que guste o no – independientemente de que haya que acometer alguna reforma necesaria-  supone el 26% del empleo creado desde 2013…Táctica que si no ha sido abandonada, al menos ha sido silenciada después de los trágicos sucesos del 17 de agosto y es que algunos después de la cita de Perpignan pensaban que tenían inmunidad ante el terror. De los fallos y negligencias que hubo, ni se habla, ni se piden responsabilidades.  

Hoy, poco más de un mes después de los atentados  y de aquellos titulares solidarios de “Hoy todos somos Barcelona”  la única preocupación del populismo que azota todas las instituciones es debilitar, desgastar, dividir, enfrentar , destruir  y es que prefieren servir a sus trasnochadas ideas antes que a los ciudadanos. De todo ello debemos defendernos, pues no hay bomberos suficientes para apagar tanto fuego si nosotros no colaboramos. Dejemos aparcadas las diferencias, las críticas, ya llegará el momento de pedir cuentas, responsabilidades. Ahora toca apuntalar la casa, que el techo no nos aplaste, y es que los problemas no se resuelven por sí solos.

Mientras Asturias tiene 37.000 parados que no cobran prestación por desempleo – tenemos el desdicha de ser la región con mayor tasa de paro de larga duración de España-, se incrementa el gasto en fiestas ,  nos quedamos sin médicos, a pesar que hay 2.624 estudiantes que quieren serlo y la escasez de hembras acelera la desaparición del urogallo, y  en Siero nos invade el plumero de la Pampa.

 No hace mucho  la escritora Rosa Regás  nos dijo  que el principal problema de este país es la incultura...¡Tú dirás ¡

                                            José Antonio Noval Cueto.

P.D  Hace ya un tiempo, en el año 66, San Pablo en la II Epístola a Timoteo, nos decía: “ Sábete esto: que… vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, salvajes, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno…  “


               
                                    

viernes, 22 de septiembre de 2017

“Me duele España”




Me duele tener que acudir a esta conocida expresión de Miguel de Unamuno para referirme a la preocupante y angustiosa situación que vive y atenaza España, y es que nuevamente parece que algunos están interesados en que el carro pase delante de los bueyes con los daños que esto siempre acarrea. Los columnistas y analistas políticos  alertan del peligro y consecuencias de la deriva catalana y algunos nos trasladan a la revolución de octubre del 34 en Asturias, y la repercusión de la misma, sin pararse a pensar y reconocer que la situación que ahora vivimos -  inicios de despegue económico, reducción del paro, aunque aún sigue siendo abusivo – no tiene parangón con la del 34, donde la miseria y la desesperación era total, pues no teníamos para pan y menos para bicicletas, ahora , afortunadamente tenemos coche, aunque sea de segunda mano. No obstante es bueno recordar que la seguridad no existe y menos el progreso permanente, y que el futuro de los pueblos depende de la racionalidad, sentido común  y cultura de sus gentes , y es aquí donde últimamente se detectan alarmantes vías de escape,  sin que aparezca soldador que las tape y sólo , de vez en cuando y sin levantar mucho la voz, decimos que nos faltan principios, valores. De esta indefinición, de esta dejadez o comodidad se aprovechan quienes buscan el poder por el procedimiento que sea, ya con la mentira, con la manipulación o incluso con la violencia. Una vez en el poder, a mantenerse . Hoy la policía busca papeletas, urnas, dominios de páginas web; en el 34 pólvora, armas , cabecillas.

Llevamos años de intoxicación catalana y ha llegado el momento de decir la verdad, o al menos mi verdad, y es que toda esta situación que ahora se vive afecta a algo más que a una  supuesta independencia catalana, se busca romper la estabilidad vigente, crear  inseguridad, desesperación, para que una vez instalado el caos  aparezca capitán o capitana que conduzca la nave. La independencia catalana es el primer peldaño de la voladura de un país llamado España.

Los culpables de la situación hemos sido todos, aunque unos más que otros. Nadie está exento de responsabilidad, y es que cada vez que no se ha resuelto un problema, cada vez que se ha silenciado un error, atropello, fechoría  o abuso,   cada vez que se ha prometido y dicho lo que no se podía ni debía, se ha dado alas al radicalismo, a la locura, que llega al extremo de sustituir la ley por el capricho, por el  deseo. Ya va siendo hora que nos demos cuenta que algunos sólo buscan destruir, desestabilizar , impedir que el progreso llegue a todos  -¿para cuándo los balances fiscales?- . Ellos saben que para llegar al Poder solo pueden sembrar miseria ,división, odio,  desesperación, y cuanto más, mejor,  y a eso se dedican.

A mi ante esta situación límite en el área catalana me refugio en uno de sus escritores, un auténtico “payes del Ampurdan”, Josep Pla,   -nacido el 8 de marzo de 1897 en Palafrugell (Petit Empordá)  - que nos cuenta ,con fecha de 11 de marzo de 1918, en su espléndido libro o dietario  “El cuaderno gris”, que en su parroquia  los domingos de solemnidad “  Los sermones solían ser en castellano, y como quienes los pronunciaban eran generalmente predicadores de la región, resultaban mucho más castellanos que si hubieran tenido un origen auténtico: los predicadores eran ampulosos, gesticulantes, declamatorios…”.  A buen entendedor pocas palabras bastan.

                      José Antonio Noval Cueto.

                                

P.D “Me duele España” – decía Unamuno-, “soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo…”

viernes, 15 de septiembre de 2017

“El agua del avellano”


Suelen decir los expertos que lo más difícil de un artículo es titularlo, a mí, en el día  de hoy, me ha sido fácil y fruto de la casualidad, de la coincidencia, y es que últimamente saturado de tanta tertulia política, a la que siempre van los mismos para decir lo mismo; de tanta noticia deportiva, de traspasos y lesiones, o de tanta cabra que se despeña y que es titular de periódico, cuando conduzco me refugio en las emisoras de música  y canciones dedicadas – no soy melómano y mis conocimientos musicales se reducen a las clases de guitarra recibidas en la parroquia de Lugones -, que tienen el atractivo sorpresa de escuchar canciones que hace ya mucho que no oyes y donde también se dan fallos incomprensibles, como cuando Pepito  el de Blimea llamó para que le pusieran la canción del Presi “Si yo fuera picador”, y el locutor con tono apesadumbrado le dijo que en ese momento en la emisora no tenían nada de Presi. Ahora que escribo estas letras supongo que habrán subsanado el error. En el repertorio de estas cadenas hay de todo, pero  abundan las coplas, las rumbas, las cumbias , las rancheras, los pasodobles, estos ya en versión asturiana o en versión gallega, y supongo que también los habrá catalanes, compatibles con la sardana.

Como os decía en esas estaba cuando mi coche tomo el enlace de Lugones y mi radio emitía  los sones de una bella canción de Antonio Molina “El agua del avellano”, que nos habla de Granada, del Darro, del Generalife y de la frescura cristalina de su agua anisada que fresquita no hay quien la beba… Algo que nos traslada al tiempo o tiempos que vivimos. Según la escuchaba mi cabeza se trasladó a otra época y a un bar de Lugones, el Bar Madrid, donde una tarde de invierno, quizás sábado, en un ambiente cálido y cargado de humo- los dos pequeños ventiladores no daban abasto -, en torno a la alta barra de los bares de antes  se agrupaban multitud de personas que con el pretexto de una pinta de vino, compartían alegrías y penas, éxitos y fracasos, ilusiones y proyectos… cuando de repente  se escucha una voz que canta “ Que fresquita baja hoy el agua del avellano…Todas las mañanas subo caminito de la fuente y así lanzó mis pregones cuando paso por el puente…” Quede paralizado. No  podía dar crédito a lo que oía, en mi casa, en el bar, el mismo Antonio Molina. Paso la vista por el local y no lo veo, y  entonces observo que en una columna , cerca de la barra, donde había una repisa para colocar los vasos, se agrupan cuatro amigos y uno de ellos, Pedro,- a quien nunca había oído cantar-, natural de Salamanca , de mediana estatura y delgado, es quien entona  la canción de Antonio Molina,  una reproducción exacta de su voz,  con sus alargamientos, bajadas y subidas de tono. Lo nunca visto. Todos le escuchamos agradecidos y satisfechos y al concluir alguno , quizás por la fogosidad que da el vino quiso tomar la alternativa, buscar otra canción, otro intérprete. Eran los tiempos donde a una hora prudencial se podía cantar e incluso la misma ama de casa lanzaba sus tonadillas mientras hacía las labores del hogar, e incluso había competencia por saber quién cantaba mejor.

Este recuerdo, esta vivencia siempre la he tenido presente, siempre va conmigo y me ha sido útil para desdeñar la soberbia y reconocer que de lo poco que somos muy poco nos lo debemos a nosotros mismos. Lo más depende de las circunstancias, de llegar en el momento oportuno, de recibir la orientación o  el empujón necesario en el momento preciso, de como se dice hoy, de modo genérico,  “de contactos”. Era la época de “Salto a la fama” y otros programas parecidos. Aquel día, Pedro, Pedro el de Uralita como yo lo conocía, me hizo ver que pudo ser otro Antonio Molina si se lo hubiera propuesto…pero por motivos que desconozco  no lo fue, lo que sí era un buen padre de familia, un buen operario - y eso en los tiempos que vivimos no es poco, –que se reunía con sus amigos y en un momento dado, sin pensar, expresaba su alegría cantando y en su canto rendía pleitesía al maestro, a su maestro. Supongo que la historia de Pedro es extrapolable a otras muchas personas en otros muchos ámbitos de la vida, pero de mano contentémonos todos  con ser persona.

 Era la época de la copla, de las canciones con letra y mensaje embutidas en música de pasodoble, rumba, taranto, zarzuela …Como se ve la radio de mi coche, a veces, depara sorpresas.


                                             José Antonio Noval Cueto.