Después de proceso de personalización humana que hemos
iniciado la semana pasada en Laviana y después de la alegría de ver y sentir
que un Dios se hace hombre para salvarnos, cuando aún Herodes no ha cometido su
crimen, el infanticidio más cruel, incomprensible y narrado de todos los
tiempos, un niño que caminaba feliz, de la mano de su padre, por la calle
Valeriano León de Pola de Siero, me hizo percibir la alegría y esperanza que
trae la Navidad , y a pesar del frío que
reinaba en esa tarde noche, de su
garganta salía, balbuceante, la “Marimorena”, que repetía de modo insistente y
provocaba el asombro de los paseantes, y es que en estos días, nuestro Señor se
hace presente de manera más inesperada, en este caso de la mano de un niño, de
andares firmes pero de balbuceante expresión. Y es que si no somos como niños no entraremos
en el reino de los Cielos. Ese mismo día un vendedor de la Once, en mañana fría
y húmeda, respondía seguro y agradecido al comprador de su cupón, con su “Feliz
Navidad” y del mismo modo, casi saltando , bailando , con la sonrisa en los
ojos, contestaba el emigrante africano al recibir su limosna a la entrada de un
Centro Comercial. Estamos en Navidad y
las calles y edificios que nos rodean hacen suyo ese mensaje de paz, amor y
generosidad que tanto necesitamos, y más ahora que la guerra vuelve a querer ser
la protagonista de nuestra vida,, con países como Rusia, que invierten casi un 42 % de su
presupuesto en defensa y seguridad, concretamente el 41,8%, o sea unos 148.000
millones de euros, y otro tanto se puede decir de otros países. La industria
del armamento vuelve a estar en alza y se la camufla sentimentalmente con
puestos de trabajo.
Nuevamente la víspera de Navidad, antes de la tradicional
cena de Nochebuena, los españoles de bien, monárquicos o no, hemos escuchado
las sabias, prudentes y certeras palabras de nuestro Rey, Don Felipe VI, que en
un discurso corto de unos nueve minutos, y de un total de 1126 palabras ,vino a
hablarnos de los problemas del momento y a alertarnos que vivimos una “
inquietante crisis de confianza”, que pone en peligro nuestras instituciones,
nuestra convivencia, nuestra manera de ser y vivir, y esto cuando se cumplen 50
años de nuestra Transición, uno de los
periodos que más gloria ha dado a nuestra Nación, y cuando se han cumplido
cuarenta años de nuestra ingreso en la Comunidad Europea.
Todos tenemos responsabilidad en lo que pasa, en mayor o
menos medida, y es obligación de todo ciudadano libre informarse, combatir las
desigualdades y legar un futuro mejor a las generaciones venideras y esto, por
muchas motos que nos venda, no se consigue sin trabajo, sin esfuerzo, sin
rigor, sin responsabilidad, sin ejercer el necesario sentido crítico, para
premiar o penar lo bien o mal hecho. Nuevamente debemos recuperar el entusiasmo
que impregnó y avivó nuestra Transición.
La mayoría de los televidentes estamos de acuerdo con lo que dijo su Majestad,
lo que evidencia su conocimiento de la realidad y lo bien asesorado que está.
La mayoría de los ciudadanos sabe que muchos de los problemas que hoy padecemos
y que se han vuelto crónicos se resolverían con un acuerdo entre PSOE y PP,
como la modificación de la actual ley electoral que boquea y hace más
desiguales a los españoles. ¿Cuándo será posible?
No todo vale en Política y de esto siempre que he tenido
ocasión, he hablado. Se dice que vivimos en un estado democrático y de derecho,
y esto debe justificarse con hechos, con acciones nobles, con buenas conductas,
de las que tan necesitados estamos, y lo más elemental es respetar las leyes
que entre todos nos hemos dado. El ‘no’ y el ‘sí’ existen, lo mismo que la
verdad, y elementos básicos en una Democracia son la información y la máxima
transparencia. No entiendo las ruedas de prensa sin preguntas, ni la justicia
lenta, que ya no es justicia, sino trapicheo, cambalache o prescripción
interesada.
La Navidad no es solo sidra , cordero, besugo , cordero,
villancico y turrón; no es territorio impune, también , por desgracia, es tiempo de despedida, de
plato vacío, de pesar y lamento. Ayer, 26 de diciembre, un grupo de familiares,
vecinos y amigos despedimos a un gran amigo, excelente y dinámica persona,
Fidel Vega Suárez, el “fiu de Estrella”,
excelente cocinitas, buen parlamentario y mejor persona. ¡Que Dios le tenga en
la gloria!
Se hace tarde. Y en enorme” huevo de luces” de la Plaza
Argüelles, de Pola de Siero, se sigue escuchando, cada vez con más intensidad:
La Marimorena…Ande, ande , ande, la marimorena/ Ande, ande, ande que es la
Nochebuena…
José Antonio Noval Cueto.
P.D
“Cada ciudadano es rey bajo un rey ciudadano” (Winston
Churchill)


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