sábado, 13 de junio de 2026

Gracias a la Vida…

 

Que me ha dado tanto y lo digo un día como hoy, 12 de junio, cuando mi nieto Álvaro se gradúa al terminar su ciclo de Primaria y cuando recuerdo a los alumnos de mi primera promoción de COU, del curso 1980/1981, que también tal día como hoy recibieron su beca de Graduación- por aquel entonces este tipo de actos no se prodigaba- , algunos de ellos ya jubilosamente jubilados… y lo digo después de haber vivido una semana estremecedoramente positiva, basta ver los titulares y portadas de prensa de estos días, en la que el Bien, la Vida, el Consejo , la Queja, la Esperanza y la Fe , fueron noticias contrastadas  y el protagonista la Palabra de Dios en boca de su Santidad el Papa León XIV.

Hacía tiempo que no veía tanta televisión, pero lo visto estos días lo merecía y estas palabras que escribo, breves y rápidas, quieren transmitir las impresiones de un creyente como yo, con mis limitaciones y miserias. Nunca me consideré perfecto y suelo desconfiar de los blasonan y presumen de ello y cuando me encuentro con personas así, suelo recordar que Jesús, resucitado, a quien primero se apareció fue a María Magdalena. En esta ocasión, para vivir más el tema no tomé notas y las imágenes se convirtieron y fueron mi oración, – completaré más tarde esta información, una vez haya leído todas las homilías y discursos pronunciados por el Papa. Ya se ofrecen por Internet libros electrónicos con esta información-. No es la primera vez que digo que la categoría espiritual y humana de los últimos Papas, desde San Juan XXIII, mis casi coetáneos, hasta la actualidad es difícil de superar y lo vivido estos días es anticipo del Cielo, y nuevamente evidencian el poder de la fe, la oración y la coherencia  cristiana.

Desde las 10.15 del pasado sábado hasta hoy , viernes, 12 de junio, la noticia de España , de Europa y del mundo llevaba el nombre de León XIV, un Papa que escucha, que atiende, que bendice y arropa, que amonesta, denuncia y estimula cuando hay que hacerlo, y nos conmina  hacer un mundo mejor, más humano, en el que el BIEN tenga su trono, no la indiferencia ni el mal; un mundo que tenga por bandera el amor y es como decía la camiseta de un cantante del Bernabéu: ”Ama y haz lo que quieras”. Y esto en España tiene su importancia y nuevamente me recuerda aquel villancico del Barroco que decía que cuando en España se rezaba el rosario, era España la ama del mundo”. Da la impresión que el Papa quiere revitalizar a la Europa inerte y dormida, y para ello utiliza a España como vanguardia, y motivos hay muchos. Y es que por mucho que uno lo quiera ocultar, sea o no creyente, agnóstico u ateo, el sustrato católico en nuestro país es muy importante, y negarlo es negar las evidencias, y buena prueba de ello lo hemos tendido en la celebración de la Santa Misa del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles, con Su Santidad arropado y acompañado por más de un millón y medio de personas, y procesionando por sus calles – hasta el tiempo ayudó-. Lo nunca visto. La calle habló por si misma  y recordó lo que de verdad importa, ansia y desea la mayoría de los ciudadanos y más en la tierra del Quijote: “La Buena Noticia”. Tantas razones hay para creer como para no creer, pero esto último es más cómodo, obliga menos y ofrece una visión de la sociedad más desesperanzada y caótica.

La media hora de su Santidad en el Congreso de los Diputados dejó boquiabiertos a todos. No faltó exposición de principios, avisos, detalles, sugerencia o denuncia. Somos una cultura de vida y no de muerte, que cuida y respeta al más débil, frágil e indefenso, que no arrojamos a los niños por los acantilados como se hacía y se justificaba en época espartana, y que recuerda que la máxima política es el bien de todos, no los intereses de unos, ya por afinidad ideológica o mero interés económico, y nos recuerda que la base de toda actividad política debe ser la libertad, y para ello acude la hermosa y certera cita del Quijote, que deberíamos tener todos en nuestra cabeza y más en los momentos actuales, y que dice: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra se puede y se debe aventurarla vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres…” …¿Estamos hoy en los niveles óptimos de libertad? ¿De qué depende? ¿Cómo se mide? Entre los argumentos de autoridad que utilizó el pontífice no faltaron Unamuno y su “Sentimiento Trágico de la Vida” ,  y la llamada Escuela de Salamanca, con su Francisco de Victoria al frente y su defensa del Derecho Internacional…Los siete minutos de su ovación final lo dicen todo. Brillante exposición con el máximo respeto a todos los presentes y sus ideologías. Madrid durante estos días fue la capital de Europa y el atril de la conciencia humana en boca del Papa.

A buen entendedor pocas palabras bastan y si lo vivido Madrid ha sido asombroso, en Barcelona no fue menos y para ello se conjuntaron la fe, el arte, la música , el canto y la luz y los testimonios valientes de tres personas en su Vigilia de Oración que con sólo oírlos erizaban la piel, y todos consolados por la atinada y certera respuesta de León XIV. Testimonios humanos que continuaron con su presencia en Canarias, en el muelle de Arguineguín (Gran Canaria), al decirnos “que la dignidad humana no pierde valor al cruzar una frontera”.

Durante esto siete días las noticias del Papa han llenado las portadas de la prensa, eclipsado las miserias humanas  y nos han hecho ver que un mundo mejor es posible, depende de nosotros. A seguir metiendo “golazos”, que se expanda la Buena Noticia o Civilización del Amor y a dar testimonio de nuestra vida, y es que como dice San Mateo: “Ustedes que han recibido gratuitamente, den también gratuitamente”

¡Gracias a la Vida que me ha dado tanto y especialmente esta semana plena de Vida y Bien!

 

                         José Antonio Noval Cueto.

P.D  “ Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse…Les invito a alzar, pues, la mirada: no para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír…”

(Discurso del Santo Padre, Congreso de los Diputados, 8 de julio de 2026)




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