Que me ha dado tanto y lo digo un día como hoy, 12 de junio,
cuando mi nieto Álvaro se gradúa al terminar su ciclo de Primaria y cuando
recuerdo a los alumnos de mi primera promoción de COU, del curso 1980/1981, que
también tal día como hoy recibieron su beca de Graduación- por aquel entonces
este tipo de actos no se prodigaba- , algunos de ellos ya jubilosamente
jubilados… y lo digo después de haber vivido una semana estremecedoramente
positiva, basta ver los titulares y portadas de prensa de estos días, en la que
el Bien, la Vida, el Consejo , la Queja, la Esperanza y la Fe , fueron noticias
contrastadas y el protagonista la
Palabra de Dios en boca de su Santidad el Papa León XIV.
Hacía tiempo que no veía tanta televisión, pero lo visto
estos días lo merecía y estas palabras que escribo, breves y rápidas, quieren
transmitir las impresiones de un creyente como yo, con mis limitaciones y
miserias. Nunca me consideré perfecto y suelo desconfiar de los blasonan y
presumen de ello y cuando me encuentro con personas así, suelo recordar que
Jesús, resucitado, a quien primero se apareció fue a María Magdalena. En esta
ocasión, para vivir más el tema no tomé notas y las imágenes se convirtieron y
fueron mi oración, – completaré más tarde esta información, una vez haya leído
todas las homilías y discursos pronunciados por el Papa. Ya se ofrecen por
Internet libros electrónicos con esta información-. No es la primera vez que
digo que la categoría espiritual y humana de los últimos Papas, desde San Juan
XXIII, mis casi coetáneos, hasta la actualidad es difícil de superar y lo
vivido estos días es anticipo del Cielo, y nuevamente evidencian el poder de la
fe, la oración y la coherencia
cristiana.
Desde las 10.15 del pasado sábado hasta hoy , viernes, 12 de
junio, la noticia de España , de Europa y del mundo llevaba el nombre de León
XIV, un Papa que escucha, que atiende, que bendice y arropa, que amonesta,
denuncia y estimula cuando hay que hacerlo, y nos conmina hacer un mundo mejor, más humano, en el que
el BIEN tenga su trono, no la indiferencia ni el mal; un mundo que tenga por
bandera el amor y es como decía la camiseta de un cantante del Bernabéu: ”Ama y
haz lo que quieras”. Y esto en España tiene su importancia y nuevamente me
recuerda aquel villancico del Barroco que decía que cuando en España se rezaba
el rosario, era España la ama del mundo”. Da la impresión que el Papa quiere revitalizar
a la Europa inerte y dormida, y para ello utiliza a España como vanguardia, y
motivos hay muchos. Y es que por mucho que uno lo quiera ocultar, sea o no
creyente, agnóstico u ateo, el sustrato católico en nuestro país es muy
importante, y negarlo es negar las evidencias, y buena prueba de ello lo hemos
tendido en la celebración de la Santa Misa del Corpus Christi en la Plaza de
Cibeles, con Su Santidad arropado y acompañado por más de un millón y medio de
personas, y procesionando por sus calles – hasta el tiempo ayudó-. Lo nunca
visto. La calle habló por si misma y
recordó lo que de verdad importa, ansia y desea la mayoría de los ciudadanos y
más en la tierra del Quijote: “La Buena Noticia”. Tantas razones hay para creer
como para no creer, pero esto último es más cómodo, obliga menos y ofrece una
visión de la sociedad más desesperanzada y caótica.
La media hora de su Santidad en el Congreso de los Diputados
dejó boquiabiertos a todos. No faltó exposición de principios, avisos,
detalles, sugerencia o denuncia. Somos una cultura de vida y no de muerte, que
cuida y respeta al más débil, frágil e indefenso, que no arrojamos a los niños
por los acantilados como se hacía y se justificaba en época espartana, y que
recuerda que la máxima política es el bien de todos, no los intereses de unos,
ya por afinidad ideológica o mero interés económico, y nos recuerda que la base
de toda actividad política debe ser la libertad, y para ello acude la hermosa y
certera cita del Quijote, que deberíamos tener todos en nuestra cabeza y más en
los momentos actuales, y que dice: “La libertad, Sancho, es uno de los más
preciosos dones que a los hombres dieron los cielos, con ella no pueden
igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la
libertad, así como por la honra se puede y se debe aventurarla vida, y, por el
contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres…”
…¿Estamos hoy en los niveles óptimos de libertad? ¿De qué depende? ¿Cómo se
mide? Entre los argumentos de autoridad que utilizó el pontífice no faltaron
Unamuno y su “Sentimiento Trágico de la Vida” , y la llamada Escuela de Salamanca, con su
Francisco de Victoria al frente y su defensa del Derecho Internacional…Los
siete minutos de su ovación final lo dicen todo. Brillante exposición con el
máximo respeto a todos los presentes y sus ideologías. Madrid durante estos
días fue la capital de Europa y el atril de la conciencia humana en boca del
Papa.
A buen entendedor pocas palabras bastan y si lo vivido Madrid
ha sido asombroso, en Barcelona no fue menos y para ello se conjuntaron la fe,
el arte, la música , el canto y la luz y los testimonios valientes de tres
personas en su Vigilia de Oración que con sólo oírlos erizaban la piel, y todos
consolados por la atinada y certera respuesta de León XIV. Testimonios humanos
que continuaron con su presencia en Canarias, en el muelle de Arguineguín (Gran
Canaria), al decirnos “que la dignidad humana no pierde valor al cruzar una
frontera”.
Durante esto siete días las noticias del Papa han llenado las
portadas de la prensa, eclipsado las miserias humanas y nos han hecho ver que un mundo mejor es
posible, depende de nosotros. A seguir metiendo “golazos”, que se expanda la
Buena Noticia o Civilización del Amor y a dar testimonio de nuestra vida, y es
que como dice San Mateo: “Ustedes que han recibido gratuitamente, den también
gratuitamente”
¡Gracias a
la Vida que me ha dado tanto y especialmente esta semana plena de Vida y Bien!
José Antonio Noval Cueto.
P.D “ Una ley no alcanza su verdadera grandeza
por el hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de
ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir
de ese examen sin avergonzarse…Les invito a alzar, pues, la mirada: no para
alejarse de la realidad, sino para recordar que toda decisión de las
autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes
tienen menos fuerza para hacerse oír…”
(Discurso
del Santo Padre, Congreso de los Diputados, 8 de julio de 2026)
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