El haber tenido alguna responsabilidad política supone entre
otros muchos privilegios, ser testigo de hechos u acciones encomiables y
meritorias, pero también, por desgracia, de algunas deleznables, que de todo hay en la viña del Señor, pero hoy
quiero acudir a un bello recuerdo que sirve bien para enjuiciar los hechos
recientes y presentes que colapsan y alteran, deseo que para bien, la vida
española, madrileña, pues no es frecuente que todo un Papa, en este caso León
XIV, nos visite y que celebre su Vigilia de Oración con jóvenes en la Plaza de Lima,
con más de quinientos mil presentes, según datos de la Delegación de Gobierno,
y que hoy, a las 10 de la mañana, celebre la Sagrada Misa del Corpus Christi en
la Plaza de Cibeles de Madrid y que procesione por sus calles, arropado y acompañado
por más de un millón doscientas personas según estimaciones de la Organización.
Desde que el Papa aterrizó en Barajas, ayer, sábado, a las 10.15 horas de la
mañana, Madrid está en constante ebullición ,en busca de un mensaje, una
esperanza, unas palabras de ánimo, que justifique vidas, esfuerzos, renuncias y
señale una ruta, un futuro, pues no sólo de pan vive el hombre, y más en estos
tiempos de polarización, intolerancia, en los que la mentira tiene su templo y
la verdad su condena, y no creo equivocarme si afirmo que todos, creyentes y no
creyentes, necesitamos palabras de ánimo y buscamos y añoramos una vida mejor,
más humana , más auténtica, más fraterna, ajustada a la verdad.
Hace ya algunos años, con motivo de la jubilación de Don
Manuel Valencia Benítez, notario de Pola de Siero durante muchos años, se
celebró un homenaje de despedida en atención a su buen hacer , a su total disponibilidad y a sus infinitas e impagables atenciones-
¿Quién no recuerda su Pregón del Carmín en compañía de su hijo?-, que consistió
en una Misa de Acción de Gracias en la parroquia de San Pedro Apóstol de Pola
de Siero y después una comida en el Hotel Cristina de Noreña. Tras el turno de
palabras y entrega de regalos, cerró el Acto el homenajeado, que empezó su
intervención haciendo una pregunta a los presentes :” ¿Cuál es el mandamiento
más importante de la Ley de Dios?”. Todos quedamos perplejos, callados e
incluso hasta temerosos. Pero él mismo nos sacó de la duda. “ Sé que todos
conocéis la respuesta, pero vais a permitirme que yo haga una interpretación
algo heterodoxa. Y es que el mandamiento más importante de la Ley de Dios es:
ESCUCHA Israel, amarás a Dios sobre
todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”.
Esta vivencia que
perdura en mi cabeza la saco a relucir en un día tan especial como hoy para todos
nosotros, españoles o no españoles, creyentes y no creyentes, pues creo ,
humildemente, que hay muchas fuerzas o mecanismos e intereses en vigor que no
quieren que oigamos, escuchemos, veamos y pensemos , y que reducen al ser
humano a un mero autómata, un mero producto de usar y tirar, y todo esto tiene
su consecuencia en esas guerras inhumanas
de dominio y conquista, impropias de una sociedad que se dice fraterna y
preocupada por el hermano. ¿A esto se le puede llamar progreso? Las portadas de
prensa y titulares son deprimentes, terroríficas. Y la sugerencia y súplica de
Su santidad no es otra que : “Alza la mirada. Escucha”. Tenemos que atrevernos
a escuchar, a no dar nada por hecho y exigir que la verdad presida el mundo,
pues es de todos sabido que no hay justicia sin verdad, y los cristianos sin
verdad no son cristianos. Ya decía el papa Benedicto XVI que abundaba el
cristiano pagano.¡Escuchemos!
Ayer en su Vigilia de Oración con los jóvenes Su Santidad ya
lanzó un anticipo de su Misión , de su Viaje y es que “Ante la violencia de las
guerras y la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva”.
Deseo que el viaje del Papa León XIV, el en su día obispo de
Chiclayo, dé el fruto que todos deseamos y que este Papa tan seguro y firme de
su misión, tan escuchador, tan conocedor de las bondades y miserias humanas, nos
anime a no renunciar a nuestra misión de hijos e hijas de Dios y nos estimule a
hacer y buscar una mundo más humano y mejor, en el que cojamos todos, pero,
para ello se necesita una condición básica: escuchar, pensar por uno mismo y
responsabilizarnos de lo que hacemos. No permitir con nuestro silencio que la
injusticia vaya a más y oprima al hermano. ¡Que no se evaporen las conciencias!
Hoy mientras escribo estas letras impregnadas de ilusión y
buenos deseos, recuerdo otro 6 de junio, pero de 1976, uno de los días más
tristes de mi vida. ¡Esperanza que Dios te tenga en la Gloria junto con
Benigno, tu marido!¡Protégenos desde el Cielo!
Pasaron cincuenta años, pero vas siempre conmigo.
José Antonio Noval Cueto.
P.D “Si quieres ser santo, sé humilde, si quieres ser más
santo, sé más humilde” (San Agustín)