Este árbol es de mi bosque. Esto piensa uno cuando le
comunican noticias poco agradables, o mejor diría, no deseables. Y esto me ha ocurrido a mí cuando el pasado 27 de agosto los medios comunicaron la muerte de
Pedro Pubill Calaf, conocido artísticamente como Peret, el creador de la rumba
catalana , que después de ejercer de carpintero, tapicero, chatarrero, vendedor
de telas, hallo su sitio en el mundo de la música, donde debutó a los 12 años
en el Teatro Tívoli, acompañada de su eterna compañera, la guitarra española.
Últimamente, prueba evidente de que el tiempo no se detiene,
tengo que hacer esfuerzos para que mis artículos no se conviertan en sollozos,
en tristeza o escarabajo de siete patas rotas que diría el poeta, e incluso , a
veces, incluso para evadir la tentación no me doy por enterado o silencio el
tema, muy a pesar mío. Pero ante la muerte de Péret mi pluma tiene que escribir
algo, no puede permanecer callada, lamenta su muerte, pero quiere ser
agradecida, pues en esa caja llena de cantos, que es la vida, mi vida,
cualquier vida, están sus canciones y precisamente una de éstas “”Una lágrima
cayó en la arena”, canción del verano de 1.968, da título a este artículo. El fenómeno
Péret y su rumba catalana cobra aún más
importancia si recordamos que estábamos en pleno auge del turismo, años 70 y que la
influencia de la música pop, rock y de los cantantes de habla inglesa era
enorme, pero aún así la rumba y Péret se abren paso y en 1.971 su canción “Borriquito
como tú…” se coloca entre los números uno en ventas en muchos países europeos,
y poco después en 1.974 representa a nuestro país en Eurovisión con su canción “Canta
y sé feliz” . Otras muchas canciones de éxito han sido: “Belén, Belén”, “Gitano
Antón”, “El muerto vivo” “ La fiesta no es para feos” etc …Todas sus letras eran tarareados por los
jóvenes de entonces y en todos los bailes, después del obligado “pop, rock..”,
venían las canciones alegres y pegadizas de Péret, con las que muchas veces
acaba la sesión.
El padre de la rumba siempre que hablaba de sus influencias
y con esa humildad que siempre desprendía, reconocía la deuda que la misma tenía
con la música cubana y el rock, sin olvidar la gracia, garbo y salero que ponía
Péret en sus actuaciones, que eran un
deleite para el oído y también para la vista, así sus piernas que se cruzaban
al ritmo de su canto, sus inesperadas
medias-vueltas para animar al coro de palmeros o de bailarines, sus manotazos a
la guitarra para añadir percusión- la técnica que hoy se llama de la ventilación-
. No acaban aquí sus muchos méritos, también han sido muchos los detalles que
han enseñoreado su vida, y uno de ellos tuvo lugar el pasado 30 de julio cuando
en rueda de prensa al comunicar su cáncer de pulmón nos hablaba de su disposición a combatir, pues
decía “No era yo quien cantaba que era preferible reír que llorar y que así la
vida se debe tomar”, y con esa generosidad que siempre le ha caracterizado
concluía de la siguiente manera “ Quisiera
enviar un abrazo a toda la gente que en estos momentos se encuentra en una situación similar, os quiero de corazón.
Con nuestra fuerza, saldremos adelante”. Desgraciadamente no fue así, pues como decía Jorge Manrique: "Querer hombre vivir, cuando Dios quiere que muera..."
Supongo que uno de los momentos más emotivoss vividos por Péret
tuvo lugar en la clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1.992, cuando al
interpretar su canción “Gitana hechicera”, dedicado a Barcelona, nos recordaba
que “Ahí está esa hechicera gitana / con su poder te llenará de ilusión./ También
cambiará tu vida / pues sus hechizos son buena suerte, / salud, amor y fortuna/
si se los pides con devoción…” y “para el mar de amores: rumbas y flores”.
Hoy , 6 de setiembre de 2.014, cumplida mi obligación, os
recuerdo que aquel niño nacido en el campamento gitano de Los Corrales (Mataró)
un 24 de marzo de 1.935 está en posesión de la Cruz de San Jordi, es Hijo Predilecto de Mataró y
el gobierno de España le concedió la
Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en el año 2.011.
No es poco mérito para un autodidacta. Otros, últimamente, tienen que
devolverlas Mientras sus canciones
sigan sonando, digamos :”No estaba
muerto, estaba de parranda…”
José Antonio Noval
Cueto.