No hace mucho, en estas mismas páginas, concretamente el 1 de
junio de 2019 agradecía la oportunidad que tuve de compartir con los alumnos de
la décimo cuarta promoción del Colegio Los Robles los 25 años de su Graduación
de COU y comentaba las vivencias de aquel bello día de primavera, donde además
de la amistad se coló, como podía ser de otro modo, la Literatura y hete aquí
que uno de mis alumnos, Alfonso Paredes, me comunica que había publicado un
libro que se titula “El Sr. Marbury” y que me lo iba a hacer llegar. Yo prometí
crítica o palabras sobre el mismo, y tengo que confesaros que después de
decirlo me entró cierto temor, preocupación…y si no me gusta, ¿qué digo? ¿incumplo lo prometido?
Afortunadamente no ha sido así, y la lectura del mismo me obliga a escribir
estas letras y hablaros del mismo: Me ha
sorprendido y admirado. Me ha hecho mucho bien. Merece la pena, aunque el autor
sea novel, abogado, autónomo y además alumno y amigo.
El libro publicado por Ediciones Camelot está
tipográficamente bien cuidado: portada creativa y resistente, tamaño de letra e
interlineado adecuado, textura de la hoja agradable. Consta de 326 páginas,
estructuradas en tres partes, de aproximadamente cien páginas cada una y cuyo contenido
se distribuye en capítulos cortos, de fácil y formativa lectura . No necesita
una lectura constante. Se puede espaciar. Leer poco a poco. La obra empieza con
una cita del novelista Tolstoi: “Las novelas terminan cuando el héroe y la
heroína se casan”, que el autor va a rebatir, pues “quizá pudiera hacerse una
novela a partir de un hombre y una mujer. Felizmente casado, se dijo Peter”(el
protagonista junto a su mujer Telma). “Y si, como sucedía en su caso, al
casamiento le habían seguido cuatro niñas en poco tiempo”.
El argumento es sencillo, es el día a día de una familia, con
cuatro hijas, de corta edad , con la curiosidad propia de esas edades que
trasladan en preguntas inesperadas a sus padres, así un día Scottie dice: Papá ¿qué
es soñar? o ¿qué es el metro?, y que espera su quinto hijo, en esta ocasión
varón ; y con los obstáculos e inconvenientes que puede producir una avería de
calefacción, de lavadora o de coche, un mal día de trabajo... Peter, el padre,
es abogado, y su mujer, Telma , una organizada y responsable ama de casa. El
autor tiene la habilidad de suscitar interés desde las primeras líneas de sus
simétricos capítulos, con una prosa directa, sencilla, con buena técnica
literaria, cuida la forma y usa del diálogo con perfección y agilidad para
trasmitirnos, casi sin darnos cuentas sus vivencias, recuerdos, angustias y
alegrías, sus fracasos y éxitos, que de todo hay ; en resumen, su manera de
entender la vida, que siempre es de agradecer, y bajo la premisa que “vivir consiste en hallar la
sinfonía de la vida”, cosas sencillas que todas juntas conforman una sinfonía
vital. Lo que Peter llama la “filosofía de la vida cotidiana”. Todo ello
expresado con una ternura que asombra y cuestiona la prisa y robotización del
diario vivir de la sociedad de consumo.
Es un libro escrito desde el sentimiento, todo sentimiento,
toda admiración hacia personas que conforman o han conformado su universo
familiar, así su bisabuelo Andrew, su abuelo coronel de artillería, su padre, y
hacía las que constituyen su fuerza de vida: su mujer e hijas. La acción trascurre
en “La Colina del Niño”, en el pueblo de Spleem y alrededores, que intuyó que
puede ser una trasposición de nuestro querido Oviedo. Se nota en todo el desarrollo
de la obra una presencia constante de la cultura inglesa (Chestertón, Churchill…).
Y todo ello para demostrarnos que se puede hacer una novela del día a día de un
matrimonio feliz,- el buen narrador nos embebe con su prosa sin que ocurra nada
singular- y la clave está en admitir que el amor no es brillar, sino arder. Y
es que como bien dices Alfonso “…se mire como se mire, la vida supera a la
literatura.”
A tus lectores solo
nos queda darte las gracias y recordar unos versos que citas del poeta Miguel d’Ors:
“ Y ahora
que contemplo mi vida
Y me
vienen ganas de darle una limosna”
P.D Desde hoy en los anaqueles de mi biblioteca lucirá el
lomo de un libro que se titula: “ El Sr. Marbury”. ¡Alfonso,muchas
gracias!
José Antonio Noval Cueto.
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