Que el turismo cultural se impone y que Castilla-León es uno
de sus enclaves más importantes, dado su riquísimo y abundante patrimonio
artístico, no es ninguna sorpresa y menos aún que la catedral de Cristo
Salvador de Ávila , que no es de las góticas famosas, haya tenido una media de
529 visitantes por día, lo que da un total de 193.083 personas el año pasado.
Es de suponer que la mayoría de estas visitas, sobre todo si son nacionales, se
paren ante las tumbas de Don Claudio Sánchez Albornoz, ministro de Estado de
Manuel Azaña, Presidente de la República en el Exilio, excelente historiador y defensor
de las esencias patrias, donde se lee este epitafio:”Ubi autem spiritus domini,
ibi libertas” que traducido libremente dice: ”Donde está el Espíritu del Señor,
hay libertad”, y la de Don Adolfo
Suárez, fallecido un 23-III-2014, y su esposa doña Amparo Illana, en cuya
lápida se lee: ”La Concordia fue posible”.
La España de finales de 1975 a la actual no se parece casi en nada.
Hoy tenemos mejores coches, motos, bicicletas, patinetes, trenes, aviones, casas cómodas; más
bachilleres y universitarios, más duración de vida, buen clima y excelente
comida, incluso hasta nos vamos de vacaciones, pero la ansiada felicidad no nos
acompaña. Preside el ambiente la desgana, el descontento, la desconfianza, la
frustración e incluso hasta el desprecio al comprobar que lo que debe ser el
fundamento y base de una Nación, la Política, está en manos de una redes
clientelares que anteponen sus intereses a los de España y esto hace que mes
tras mes y desde hace años el segundo problema más importante que denuncian los
ciudadanos sea el de la propia clase política. En los inicios de la llamada
Transición había más ilusión, más esperanza. Se ansiaba un futuro mejor, se
participaba más, nos considerábamos parte de la solución. Hoy, aunque tenemos
Internet, Redes Sociales, Prensa digital y excesiva información controlada –
nos informan de lo que no les perjudica- nos consideramos parte del problema
que nadie quiere o le interesa resolver – más de tres millones de parados… – y
es que unos juegan su partido virtual y nosotros el otro, el de la vida real.
Los niveles de mentira, manipulación, odio, violencia ya no hay organismo que
los mida e incluso ni siquiera interesa. Hoy la sociedad se siente engañada y
utilizada. No hablamos el mismo mensaje. Y ante una situación tan comatosa como
la que vivimos surge la pregunta: ¿Por qué?¿Qué ha pasado? Intuyo la respuesta, pero voy a enumerar una
serie de hechos que pueden haber sido los causantes de la apatía actual:
1.
Corrupción.
Nadie se salva. Ha afectado a la misma Monarquía. Ha cambiado gobiernos y
quitado y puesto candidatos...
2.
Partidocracia
o gobierno de los aparatos de los partidos, que convierte a todo cargo electo y
al militante en papel higiénico, de usar
y tirar.
3.
La
ley electoral que nos hemos dado no resuelve los problemas de hoy. Nadie quiere
reformarla, por muchos bloqueos que haya y por muchas quejas de electores al
comprobar que se negocia con su voto sin su permiso.
4.
Prensa
pesebrista, al servicio de su dueño o accionariado.
5.
Caída
del Muro de Berlín y las consecuencias que de ello se derivaron. La izquierda
se queda sin mensaje y su único objetivo es conseguir el poder por los medios
que sea (nacionalismo, ecologismo, feminismo, animalismo…)
6.
Llegada
del Sr. Zapatero y sus guerras de la memoria, que en vez de cerrar heridas, las
avivaron por mero interés electoral.
7.
Crisis
Económica y cuestionamiento del sistema: populismo…
Seguro que puede haber más
hechos que justifiquen y alienten la
dejadez y apatía de la política actual y que la solución pasa por recuperar la
senda de la cordura y encarar los verdaderos problemas del día a día. El futuro
aún quiere darnos otra oportunidad, una esperanza, pero tenemos que quererla y
buscarla y para ello son imprescindibles tres herramientas: verdad, justicia y
resolución de los auténticos problemas de España, no de los que interesadamente nos inventen. Podría decir más
cosas, pero creo que a buen entendedor pocas palabras le bastan y todos
nos preguntamos qué tipo de Presidente,
qué tipo de persona debe encauzar los destinos de nuestra nación y no lo
encontramos y peor aún si tiramos de hemeroteca, pues hay alguno de los
aspirantes que en su día estaba dispuesto a suprimir el Ministerio de Defensa. No hace mucho San Pablo en su Primera Carta a Timoteo 3,1-13" nos decía: "Es muy cierta esta afirmación: El que aspira a presidir la comunidad, desea ejercer una noble función". Por eso , el que preside debe ser un hombre irreprochable..."
A pesar de los plagios, mentiras y
manipulaciones aún esperamos un milagro de la naturaleza, alegrías
para el corazón y no nos conformamos con ser el segundo país del mundo donde
sus habitantes están más insatisfechos.
José Antonio Noval Cueto.
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