viernes, 15 de febrero de 2019

“La fuerza de la natalidad…”


Mientras la Europa cristiana se estanca y se despuebla, la Europa musulmana se reproduce y hace de la natalidad su fuerza de choque, tal es así que ya tiene alcalde en Londres  y no tardando mucho el futuro presidente alemán puede ser de  origen turco, ya que es el colectivo más numeroso y prolífico de Alemania. En España ya hace años que se ha dado la alarma por la falta de población y más aún en Asturias con una media de edad de más de 48 años y donde encontrar un niño en los pueblos de Siero, concejo con futuro y bien comunicado, es uno de los tesoros más apreciados y como tal lo reseñan en sus Libros de Fiestas;  mientras tanto y desde hace años voces autorizadas nos dicen  que el problema demográfico supera al medioambiental y que España, de seguir en esta línea,  necesita más de 5.000.000 de emigrantes que garanticen el relevo generacional.

De todo esto se deduce que las políticas antinatalista de los años 80 que buscaban repartir riqueza entre menos personas nos han llevado a la situación actual que hace peligrar el mismo sistema de seguridad social, y todo ello en nombre de un falso y equivocado progresismo. Esta es la situación y exige cambios, planes, soluciones.

El nacimiento siempre ha sido motivo de alegría, de esperanza,  de vitalidad, casi de perduración y de inmortalidad en nuestra cultura
, de ahí esa frase  que decimos de que debería haber un niño pequeño en todas las casas, pero hoy se ha convertido en tema de preocupación, de temor, de miedo, como si los jóvenes huyeran del  compromiso, de la vida real – cuando se tienen hijos- y  no virtual, la de viaje de fin de semana y cena,   y no es así. Son muchos los que ansían tener su hogar, tener su familia, pero la realidad les acecha y los dirigentes políticos, que usan del decreto-ley cuando les place y gastan lo no escrito, miran para otro lado, que es un truco  más viejo que  coger el móvil para no saludar, y a lo más que llegan es aumentar un semana o dos el permiso de maternidad o paternidad, y eso no es resolver el problema. Fruto de todo ello la mujer tarda en tener familia, si se atreve, a partir de los treinta años e incluso hay quien ni se lo piensa ante el temor a quedarse sin trabajo.  Esta es la situación en la que nos encontramos. La  sociedad despoblada, sin niños y gritos escolares – se cierran escuelas, casas y  pueblos - y las autoridades ni se lo plantean y menos buscar alternativas que pongan en evidencia su ideología. Hace unos días he leído que el futuro plan de la Asturias central buscaba combatir el tema, creo, en verdad, que el problema es de más calado.

Mientras se halla la solución nos encontramos con una Asturias con 1.028.244 vecinos, de los que un 52% son mujeres y un 48% hombres, y con un Siero con 51.662 personas, que viene a ser el 5,02% de la población asturiana, y con una influencia dentro de la vida española casi imperceptible, pues cualquier pequeño barrio de Madrid tiene más población que toda Asturias, y esto tiene consecuencias prácticas llamadas comunicación, aviones, futuro, y es que por mucho énfasis que pongan nuestros ocho diputados por Asturias en un parlamento de 350 , conseguirán menos que Andalucía , la región más poblada de España, con sus 24 diputados en el Parlamento nacional. Ventaja evidente y práctica de una mayor natalidad, que no siempre se acompaña con más riqueza, pues , incomprensiblemente, es la región de más paro de España, y es que quizás los padres de la Patria no son equitativos en el reparto de la riqueza.

                                      José Antonio Noval Cueto






miércoles, 13 de febrero de 2019

“La misma, pero más fuerte…”







Que nos estamos robotizando y que siempre lo hemos estado, en mayor o menor medida, es una verdad que no admite discusión. Quien más o quien menos  se levanta , desayuna, come y cena casi siempre a la misma hora e incluso puede comprobarse en los flujos de circulación según sea hora punta o se televise un partido de fútbol Barcelona-Madrid. Esto, repito, que  siempre se ha dado desde que el hombre es hombre y tiene que ganarse el sustento, cobra ahora tintes de más gravedad y es que últimamente observo que casi todos los periódicos, emisoras de radio y televisiones  repiten las mismas  noticias, temas, doctrina, mentiras y falsas verdades sin el menor rubor ni vergüenza, y es que quizás la misma vida sea monótona, repetitiva, carente de sorpresas y es que el ser humano es  siempre el mismo, aunque  las circunstancias sean distintas.

Últimamente el sumario de todos ellos se compone de: 1/ Una elevada dosis de violencia de género, machista. 2/ Guerra Civil y Franco (Memoria Histórica), y  exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos , en respuesta a una amplia demanda social. 3/ Las miserias humanas con su protagonismo bajo la forma de corrupción  que afecta a todo el espectro político quizás por aquello de querer que un golpe de azar  - siempre hemos jugado a la lotería- nos resuelva la vida. 4/ Las necesidades humanas, impregnadas de tristeza y desolación, muestran las enormes colas del paro que obligan a nuestros jóvenes a irse, emigrar – en la última década 41.600 jóvenes abandonaron Asturias -, con la única ventaja y decepción de irse mejor preparados para  beneficiar a otra regiones o naciones. 5/ Promesas incumplidas o Variante de Pajares, algo que llevamos esperando desde hace más de treinta y cinco años para que de una vez acerque nuestras mercancías y personas al resto de España y a  Europa. 6/Diversiones o evasiones  con el fútbol – quizás por aquello de toros y fútbol de la época franquista- que nos hace leer y logra que la prensa deportiva sea la más leída y comprada en España y en el apartado de  Obsesiones y frustraciones, el 7/ , número bíblico por excelencia, el tema catalán, y es que desde la diseñada llegada del señor Zapatero al Gobierno, pasando por Perpiñán y su plan de desestabilizar España,  lo tenemos hasta en la sopa y ahora en la UVI en espera de una sentencia judicial, y es que una vez más se demuestra que los problemas no se resuelven por sí solos. Hemos de proteger nuestros oídos para soportar las mentiras que invadirán nuestras casas y creo que ha llegado el momento que pidamos daños y perjuicios por el exceso de tiempo que se dedica al tema y por  invadir nuestra intimidad familiar, que ya estamos hartos que Torra nos “atorre”;   mientras   Puigdemont en Waterloo a entrevistarse con Napoleón. En todo este tiempo, años, días, horas, las únicas alegrías me la has proporcionado su majestad el rey Felipe VI, con su discurso del 3 de octubre de 2017, y recientemente unas declaraciones del Presidente manchego don Emiliano García-Page un 5 de agosto de 2018 cuando dijo que: “ Antes de que se rompa España, se rompería el PSOE…”

Un vecino mío, buena y noble persona, aficionado a la música , en plena postguerra, después de trabajar con los albañiles, recorría siete kilómetros bicicleta para recibir, siempre que podía, clase de música, y al fin, con mucho esfuerzo, hizo realidad su deseo: tocar una acordeón.  Como no podía ensayar tanto como quisiera, su repertorio era escaso y después de interpretar algunas piezas decía:

-         Ahora va la misma, pero más fuerte.

¡Qué razón tenía mi vecino ¡ . Ahora la vida española lleva ese mismo ritmo: La misma, pero más fuerte. Continúa  la pesadilla catalana: el victimismo separatista de unos  y las ambiciones de poder de otros, y en medio, nosotros, apaleados y despreciados.

                                             José Antonio Noval Cueto.

P.D Al acabar de escribir estas líneas me llegan la noticia que los presupuestos no han sido aprobados en el Congreso.



jueves, 7 de febrero de 2019

“El Cruce Nuevo…”










Si hacemos caso a los descontentos de turno uno ni se levanta de la cama y menos escribe con el cómodo pretexto de para qué, pero afortunadamente uno no pertenece a esa cofradía y cree que  por el mero hecho de nacer algo se debe aportar  a la sociedad, por mínimo que sea, ya mi manera de entender la vida, de encarar las dificultades del momento, mis ilusiones y proyectos y llegado el caso inmortalizar esos recuerdos que  nos pueden motivar y enriquecer. Y esto es lo que quiero hacer, aunque de sobra sé lo difícil  del intento,  ya que la máquina del recuerdo funciona caprichosa y aleatoriamente y las vivencias se nos escapan  o se nos van , debido a que nuestro cerebro se formatea, a veces, sin darnos cuenta.

Hace unos días me encontré mi carnet del Instituto Lugones, correspondiente al año 1970-1971, apertura del Centro educativo, donde estudié mi bachiller superior,  y en la casilla de domicilio pone Cruce-Nuevo(Lugones), teléfono 56, y es precisamente esto uno de los motivos que me lleva a escribir sobre mi barrio, mi paraíso de infancia, y de sus vecinos, maestros anónimos con su conducta y ejemplo, muchos ya en el cielo; otros, los menos, renqueantes por sus calles o sentados en sus casas. El espacio es el mismo, confluencia hoy de la Avenida de Oviedo y Avenida de Gijón, pero sus parcelas han variado de forma; antes casas exentas como la de Leonides o edificios de baja densidad,  como el de Higinio; hoy en altura, de hasta cinco o seis pisos. Ya no tenemos ni cuartel de la Guardia Civil, ni aparcamiento del autobús, ni Hogar del Frente de Juventudes(OJE), ni “praos” sin edificar en la carretera general, todo es ya asfalto y cemento. El cartel de “Lambreta” , lugar de nuestras concentraciones infantiles,  la cuadra de las caballerizas de las lecheras delante de la carpintería de Carril, ni el taller del Pepón el soldador, ni la chatarrería del Quince, ni el de  pilas de afilar de Don Ramón  existen. Otros negocios emblemáticos de la zona como la tienda de Nedina que siempre nos sorprendía con su Belén de Navidad, la vinotería, los bares  Prado, Madrid y Los Avilesinos, la peluquería de Manuel García – experto en cortes a navaja-  han desaparecido y algunos como el Garaje Martínez, la tienda de Antonio y Maria  o muebles Genji han cambiado de actividad, pero aun así, mi barrio, mi paraíso de infancia,  sigue existiendo y siempre que lo visito, al menos una vez a la semana, me salen al encuentro personas de otro tiempo que amables y sonrientes me dan la bienvenida, como Laurentino y María, Baldomero , Fidencio, Cesáreo y Nedina, García y Albertina, Cándido y Teresa,  José y Estelita, Jesús y Carmina,  Martín el brigada y Julia, Sarmiento y Amparo,  Crisanto y esposa, Evelio, Menchu, Chusi, Miguelito el de Anfer, mis padres y hermanos  y otras muchas más que tendría que citar y no entrarían en este texto y que a pesar de las dificultades de entonces – época de pisos de alquiler con derecho a cocina- sabían bien sus obligaciones y deberes y día tras día, entre trabajo, cartas y vino, tejían su futuro y el mío, y me dejaron tan buen recuerdo que reclaman estas letras.

Siempre que voy me indican donde correteaban los caballos de la Guardia Civil, donde jugábamos a la pelota, donde estaban las torres huecas de los tablones del  escondite,  el lugar donde nos colgábamos de la puerta trasera del autobús o cómo de una punta se hacía una espada con solo ponerla en la vía del tren…Eran los tiempos donde los niños jugábamos en la calle y las teles no habían bloqueado nuestra creatividad y nuestra capacidad de relación…Hoy esto no es posible y los niños de una misma calle no se conocen.

Hace tiempo que quiero escribir de  mi barrio, quizá por aquello de que uno es de donde hizo el bachiller, y sé de su dificultad, pero a la ya citada foto se ha sumado  el fallecimiento en estos últimos tiempos de Miguelito, el de Anfer, - el nieto del Filipino- , de mi hermano Avelino, de Enrique el electricista, de Pío o de Carmina la del garaje, ha adelantado la empresa , y es que tantos héroes anónimos  no pueden quedar sin incienso y eso pretenden estas palabras agradecidas hacia un barrio y sus gentes, que tan buenas y perdurables lecciones  me han dado a cambio de nada, ni siquiera de una sonrisa.

Con la perspectiva que da el paso de los años y a pesar de los esfuerzos ímprobos de la Ciencia y de la Inteligencia artificial – afortunadamente ya no se ven piernas de palo-   se comprueba que nacemos, crecemos y morimos. Ya quedamos menos y la única manera que tengo de combatir  esta limitación es escribir para buscar lo imposible, y es que su recuerdo perdure,  su estela no se apague, su ejemplo motive.

A finales de los 90, Javier el de García, nos reunió a muchos  en una cena en el Bar Madrid, que para algunos tuvo sabor a despedida. Espero  volver a repetirla, aunque solo sea para evocar vivencias, compartir y avivar recuerdos y revivir amistades de esas que no se olvidan, desinteresadas, a cambio de nada,  las de nuestra infancia. No hace mucho, en una de mis visitas, Fernando, aún con los ojos asombrados del niño que fue,   me recordaba algo que yo tenía en el olvido, y es que en el bar de mis padres existía una máquina de afeitar eléctrica, donde uno podía mejorar su imagen a un módico precio. Algo impensable hoy, eran otros tiempos. No estábamos aún metidos en la sociedad de consumo ni la influencia americana era tan fuerte. La copla tenía su imperio y los Beatles aún no marcaban tendencia, con Joselito, Marisol y Los Brincos nos bastaba. Nuestras necesidades eran mínimas: comer, vestir y techo para dormir, y para ello antes como ahora necesitábamos y necesitamos trabajo.

Supongo que cuando menos lo piense, continuaré. Ya he hecho lo más difícil: empezar.  ¡Muchas gracias!

martes, 5 de febrero de 2019

“Adiós muchachos…”


 
Leer estas letras seguro que nos lleva a todos a recordar el inolvidable tango del mismo  nombre, escrito por César Vedani, musicado por Julio César Sanders y popularizado desde París, en 1928, por Carlos Gardel,  y  que nuevamente  he escuchado antes de empezar a escribir estas letras por aquello de la influencia que se da  entre música y escritura, y todo debido a que  los Reyes Magos han tenido el acierto de regalarme un libro  que titula así y cuyo autor es don Sergio Ramírez Mercado, político y escritor nicaragüense, Premio Cervantes de las Letras 2017.

No conocía su obra, pero a raíz de la entrega del Premio y de las entrevistas y críticas literarias que aparecieron en los medios me vi en la necesidad de conocerle – uno sólo es propietario del tiempo que tiene de vida y no lo puede leer todo- y de toda su amplia obra, involuntariamente, sin que haya una razón aparente, empecé por esta autobiografía publicada en 1999, viente años después del triunfo sandinista, en 1979, época en la que Sergio fue  vicepresidente de Nicaragua, y nueve años después de perder el poder en 1990 a manos de Violeta Chamorro. Desde el año 2006 nuevamente  el sandinismo está en el poder, su presidente es Daniel Ortega, pero Sergio ya no le acompaña, ni le aplaude. Hoy la nación vive unos momentos de incertidumbre  y tensión que no parecen deparar nada bueno. En esta edición del libro,  abril de 2018,  se incluye a modo de preámbulo , un  escrito del autor, de setiembre de  2007, titulado “La sombra del caudillo”, donde se pregunta con valentía y pesaroso si el actual gobierno de Daniel Ortega tiene continuidad con la esperanzada revolución sandinista de los ochenta y la respuesta que sucintamente   nos da es: “ Yo digo que no”, y para confirmarlo nos invita a adentrarnos en la honesta lectura de sus 315 páginas, escritas de manera ágil y bien documentada, ya que como dice el autor “Yo estuve allí”. Son sus vivencias. En ningún momento se hace pesado el viaje, uno quiere continuar en el tren, no bajarse y enriquecerse de la vida de otros y comprobar, una vez más, el camino que lleva de la ilusión al desencanto, de la esperanza a la frustración y en todo ello la responsabilidad humana.

Hoy, nosotros, cuarenta años después de aprobada la Constitución podemos plantearnos los mismos interrogantes que   Sergio Ramírez y preguntarnos si aquel llamado espíritu de la Transición sigue vivo, si las palabras “consenso, diálogo, convivencia, tolerancia” tienen fuerza, contenido o son palabras huecas, o  si el respeto a la Ley es de obligado cumplimiento. La respuesta es individual, personal, pero aun así creo que quienes somos de la generación de la Transición, que sus esfuerzos nos costó y no solo materiales, que muertes también hubo, nos preocupa el poco respeto a la verdad y a partir de ahí todo sobra, incluso la Ley. No admitimos que la mentira sea estrategia de partido y menos que se use para dividir o enfrentarnos entre nosotros. Sin sometimiento a la verdad y sin respeto a la moral no hay país que subsista, que se cimente, que anime y aglutine. Hoy, por desgracia, cuando se presume de los avances técnicos que los tiempos deparan, la falsa noticia, el infundio y la calumnia tienen muchos discípulos y las redes sociales dan testimonio abundante de ello. Sorprende que en épocas de aparente y abundante información, haya más desinformación  y que lo que  nos llega  muchas veces más deforma que informa, y a ello se entregan sin el menor rubor  fanáticos del engaño y del desprecio humano. ¿A esto se le puede llamar “progreso”?

Debe ser doloroso, frustrante, que las ilusiones o sueños de juventud se vuelvan amarguras de vejez – de ello trata el libro- , y esto es lo que sentimos muchas personas cuando comprobamos que se nos miente descaradamente, que se quiere mutilar, destruir, lo que tanto trabajo costo levantar y todo ello sin un mínimo argumento razonable, fundamentado y ejemplos de ello los tenemos a diario. No hace mucho un colectivo pedía firmas para derribar el Acueducto de Segovia porque era símbolo de la opresión romana y propuestas de este tipo las tenemos un día sí y otro también.

En Nicaragua, según Sergio Ramírez, la revolución no trajo la anhelada justicia para los oprimidos ni pudo crear riqueza, pero dejó como mejor fruto la democracia. Hoy, en España, hemos creado riqueza, se ha reducido el paro, pero la alarmante falta  de respeto a la ley – barreras de peaje levantadas por piquetes… -  cuestiona nuestra democracia y nos desencanta a todos.  ¿Tan difícil es volver a la senda de la cordura, del sentido común y resolver los verdaderos problemas que mes tras mes traslada el CIS y que no son otros que: paro, corrupción y políticos? ¿A quiénes no les interesa?
¿Por qué?...

Creo que la ha llegado el momento de hacerse la misma pregunta que Sergio Ramírez al plantearse  si preferimos las lealtades personales o las lealtades ideológicas. Él tuvo la valentía y coraje de darnos su respuesta. ¿Nosotros?

                                      José Antonio Noval Cueto



viernes, 25 de enero de 2019

“Dios te salve minera…”





















Estas palabras fueron escritas antes de conocerse la muerte de Julen, cuando la inquietud y esperanza nos embargaba a todos, cuando todos empujábamos y suplicábamos que todo terminase bien, como deseábamos,pero desgraciadamente no ha sido así, no obstante y a pesar de todo, me considero en la obligación hacéroslas llegar y dicen:

Quizás cuando estoy escribiendo estas letras ya estén los mineros bajando en la cesta metálica  en busca de Julen, en Totalén (Málaga). Durante la mañana no han parado de llegarme mensajes de súplicas a la Santina y cuando iba en mi coche y empezaba a articular un “avemaría”, el subconsciente me jugo una mala pasada y sin saber por qué, inconscientemente, mis primeras palabras fueron “Dios te salve minera”, y es que un día como hoy, la Virgen es minera y a Ella acudimos en busca de protección, de auxilio, de esperanza.

Nunca me ha gustado que se mitifique  la mina – y eso que soy de familia minera-,  que se viese al minero como es un ser especial, diferente a los demás, de otra pasta, aun  reconociendo que el auge y progreso de Asturias se debe a la minería y la mejor evidencia es que la línea ferroviaria Laviana-Gijón, construida con la finalidad de facilitar el traslado del oro negro al Musel fue el cuarto ferrocarril de España y el primero de carácter industrial, inaugurado por la reina Cristina de Borbón un 25 de agosto de 1852; desde 1842 ya funcionaba la carretera Carbonera . Siempre  tuve claro que a Asturias la levantan todos los que trabajan honradamente desde sus diferentes puestos de responsabilidad o trabajo y buscan  un futuro mejor para las generaciones venideras; algo que ha preocupado especialmente al minero que siempre ha hecho esfuerzos extraordinarios para que sus hijos estudiasen  y se adaptasen mejor  a los nuevos tiempos, basta recordar la escuela subvencionada de Traspando (Siero), pagada por los propios mineros con ayudas del Ayuntamiento, en los años veinte del siglo pasado, o a la Academia de Solvaya en Lieres, con figuras inolvidables como don Avelino y don Paco.

Que el trabajo es penoso, duro, arriesgado dan cuenta de ello las muchas lápidas de los cementerios asturianos y las numerosas placas que están en el pozo Samuño en su recuerdo, sin hablar de las enfermedades profesionales(silicosis…) que genera . Este  tipo de trabajo ha conformado un carácter, una forma de ser donde la palabra generosidad, entrega, nobleza tienen su emblema y esto se percibe apenas entra uno en tierra minera, donde el compañero es compañero, la amistad, amistad, y es que como se suele decir,  hoy estamos aquí, mañana, quién sabe dónde. Ese sentido de la fugacidad de la vida les ha calado hondo  y les  ha ayudado a priorizar, a proteger lo importante, especialmente su conciencia.

Hoy día, la familia minera , identificada en su ejemplar Brigada de Salvamento de Hunosa,   ha enseñado nuevamente sus credenciales, sus valores, en una época  en que se cuestionan y desprecian, y ante la alarma inesperada surgida en Totalén(Málaga) han mostrado cómo son  y qué son, y allí están en busca de Julen .

¡Ojalá nunca tuviera que escribir estas letras y Julen estuviera con sus padres!, pero ante hechos tozudos uno no puede cerrar los ojos. A la familia minera ni hoy ni antes  le arredra el miedo, ni el peligro, ni las nocturnas llamadas de teléfono, ni las tensas esperas,  sólo aspiran a compartir una esperanza y hacerla realidad cuanto antes.

Esta es la imagen actual de la minería, la del colectivo que comparte penas y alegrías, que ayuda, arriesga e incluso pone la vida en juego si con ello se mitiga el dolor, se esboza una sonrisa o se alienta una esperanza por mínima que sea. ¿Habrá mayor generosidad y humanidad que arriesgar la vida por  los demás?  Hoy cuando las minas ya son museos queda ante nosotros la imagen ejemplar de unos hombres que dignifican una profesión, una región, una tierra, la nuestra, la de Asturias, la de todos nosotros, y que nos retrata con virtudes y defectos, pues nunca hemos tenido la soberbia de considerarnos perfectos.

Hace tiempo que no pronunció el “Puxa Asturias”, utilizado vanamente en muchas ocasiones como rutina,  folclore o mera inercia política, sin los verdaderos sentimientos de entrega y compromiso que tales palabras exigen- hemos estado aletargados o nos han aletargado durante mucho tiempo-  pero, hoy, cuando hablan los hechos más que las palabras,  quiero decir bien alto PUXA ASTURIAS. ¡Que todo salga bien!¡Que la Santina os proteja!

                                 José Antonio Noval Cueto.







jueves, 10 de enero de 2019

“Aquí me tienes, Señor…”




Con el paso de los años uno comprende que el mandamiento más importante de la Ley de Dios es : “ESCUCHA, Israel, amarás a Dios sobre todas las cosas…” pues si no se escuchan, no se aprenden los mandamientos y si no se aprenden menos se pueden practicar ... Pruebas de esto las tenemos todos los días. Cuantas veces  escuchamos o leemos un mensaje que ya reiteradas veces hemos oído y que ese día, desconozco los motivos, nos  sorprende  , nos dice más de lo habitual, nos impacta. Y esto me ha pasado a mí el pasado 31 de diciembre cuando asistía al funeral por mi querida compañera de trabajo Doña Ana Martínez Cascales , de 45 años y madre de seis hijos, en la iglesia de San Lorenzo, en Gijón. Nada más cruzar el féretro  el umbral del templo desde el coro un solista entona: “¡Aquí me tienes, Señor…vengo a entregarte mi vida, la que tú me has regalado…! “ . La Iglesias repleta,  silenciosa, con público de todas las edades: niños, jóvenes y no tan jóvenes, mayores. La familia e hijos de Ana acomodada en los primeros bancos. En el presbiterio un nutrido grupo de sacerdotes arropa a su párroco que está visiblemente emocionado, dolorido. Conocía bien  a su feligresa : sus muchos méritos, virtudes , bondades, proyectos, preocupaciones  o errores, y es que como nos  dijo en una sencilla, cálida y preparada homilía:  “No es fácil despedir a Ana”, aunque sabe que ya vela desde el Cielo y cuida de todos nosotros y especialmente, de su familia e hijos.
En la tradicional cena de Navidad de Profesores del Colegio Los Robles, celebrada el pasado día 21, faltaba Ana, su salud había empeorado. Siempre que llegaban estas fechas se desvivía porque la Navidad calase y  se respirase en el Colegio, en cualquier rincón y más en la Cena de Navidad (manteles, centros de mesa, luces, cena, villancicos, festival …). En esa época entraba en reverberación. El Colegio duplica su actividad, todos  nos cargamos de trabajo y a ella le llovían los encargos, las sugerencias, los avisos, las llamadas telefónicas, los proveedores y uno  siempre se encontraba  una sonrisa natural y la sencilla y su   limpia mirada que te tranquilizaba, que sin decirte nada ya te daba la respuesta. Sabías  que con sólo decirlo el problema por grande que fuera y a la hora que fuese se resolvía, había llegado a buen destino.  Al poco te decía:
-         José Antonio. Ya he hablado con la Empresa y encantada de que veáis sus instalaciones. Hemos quedado para el martes, a las 11.
-         Muchas gracias, Ana.
Solíamos coincidir en café de las 11:00 o a la hora de comer, y en esas conversaciones informales siempre aparecía su querido Gijón,  Santander y su abuela, sus padres, sus hijos, sus hermanos y por el medio siempre se cruzaba su cuñado y gran amigo mío, Andrés  Moro, pura vitalidad, ingenio y nobleza, Gijón en estado puro, que siempre pone pretextos  para venir a Pola, y eso que es descendiente de polesos, pues apellidarse “Moro” lo dice todo. En esas conversaciones informales salieron sus primeras molestias, su brazo protegido, que nos hacemos mayores, hasta que un fin de semana, de sábado a lunes, nos llega la alarma, el problema, la enfermedad y a partir de ahí, hospital, tratamientos, luchas y ánimos de combate. Había que combatir, que vencer la enfermedad, pero siempre desde la aceptación del “Señor, hágase tu voluntad”.  
 El funeral seguía su desarrollo. Mucha expectación convertida en oración, suplica, consuelo, petición o en recuerdo agradecido. Razón tenía el celebrante cuando nos dijo que no era fácil despedir a Ana, persona tan singular en múltiples facetas de la vida que a los que estamos todavía imbuidos de la vanidad humana nos llena de admiración, asombro y  agradecimiento por el mucho bien que nos ha hecho y que estoy seguro nos seguirá haciendo desde su atalaya del cielo, la misma que previamente había instalado con su conducta en su despacho del Colegio, y fruto de todo ello son estas palabras que intentan testimoniar y agradecer una conducta, un ejemplo del que tan necesitados estamos ,  aunque sé que lo único que de verdad le importaba a Ana, desde sus firmes y hondas creencias, era estar a bien con Dios, que lo sabe todo de nosotros , y lo buscaba  con la máxima naturalidad , humildad, sencillez y  bondad, con esa mirada limpia, transparente, de persona de bien, que aún percibo cuando escribo estas letras. En el Colegio teníamos un ángel y el Señor, amo de la vida, le ha llamado a su presencia.
 A mí sólo me queda  hacerte un ruego y es que me ayudes a que cuando me presente ante el Señor pueda llevar una hoja de servicios tan meritoria como la tuya  que obligó al solista a cantar tan convencido y con tanta fuerza estas letras que aún perduran en mis oídos: “Aquí me tienes, señor, vengo a entregarte mi vida, la que tú me regalaste”.

                                                    José Antonio Noval Cueto.




“Los corderinos de Luisa…”








Ahora que tanto se reivindica la figura de la mujer, ahora que tanto se las moviliza y tienen un día asignado para celebrar sus gestas o efemérides, me viene  a la cabeza una mujer discreta, prudente , apacible y serena que ejerció su honorable profesión de ama de casa en la parroquia de Traspando, en la llamada casa de La Facienda. No es la primera vez que sale en esta columna alguna noticia y hechos de la casa, últimamente por despedidas o fallecimientos; hoy, a Dios gracias, por otro motivo. Próxima a la capilla de San José era conocida a finales de los años 20 del pasado siglo como “La fonda del Gas”, tienda de ultramarinos, lugar de reuniones y charlas vecinales y elemento dinamizador del pueblo. Hoy tiene una fisonomía diferente, más alta, aunque la cimentación sigue siendo la originaria. Allí tenía su reino, su trono, Luisa “La Facienda”, mujer de Cesáreo, hermana de Bernaldo, el juglar de la zona, y desde allí ejercía su matriarcado en el sentido positivo del término. Era natural de la localidad, de los Estrada de Recullá, y se casó con otro joven del pueblo, Cesáreo. De viaje de novios a Nava. De ese matrimonio nacieron cuatro hijos: Nicanor (facultativo de minas), Ovidio (constructor), María Luisa y Asunción, amas de casa como su madre. Cuando Luisa llevaba sus hijos a la cercana casa de los abuelos enseguida se oía:

-         Ahí “ta” Luisa con sus corderinos.

Eran cuatro hijos muy seguidos y de un pelo rubio muy intenso en su infancia.

El pasado 29 de diciembre, sábado, a las 14:30 horas, en uno de los comedores  del conocido y acreditado restaurante “El Forno” de Pola de Siero, su nieta, Monserrat Moro Rodríguez , tuvo el detalle de convocarnos  al resto de la familia y allí  nos personamos 42 personas, incluyendo a 3 tataranietos(Mateo, Álvaro, David…)   . En la improvisada mesa presidencial tres mujeres: su hija Asunción y Avelino, su marido; Amalia y Charo, viudas, nueras de Luisa, y entre “culete” de sidra, vino, aperitivos , exquisito y jugoso lechazo, postres, bombones… se iban hilando recuerdos, vivencias del ayer,  que aparecían y desaparecían según el tipo de comida, como es de suponer los más ligeros y alegres, los de los postres, las más endebles e inseguros, al comienzo, en los entrantes  y es que quizás el poder nemotécnico depende del tipo de  comida y del tipo de bebida. Los recuerdos con sidra son diferentes a las vivencias del vino, pero de entre todos ellos  había uno que primaba, que prevalecía, y eran las cenas que daba la abuela el día de Nochebuena en la Facienda…Hoy después de casi cuatro décadas quedan pocos supervivientes , la mayoría nietos y bisnietos,  pero aún así  Monse volvió a arriar las velas y navegar mar adentro. El viaje fue apacible, cómodo y en un abrir y cerrar de ojos se nos fue la tarde. Ya oscurecía cuando salíamos del restaurante y con nosotros iban vivencias, proyectos, anécdotas y el recuerdo imborrable de Luisa, que nos hablaba de la guerra de África, donde sirvió  su Cesáreo – tenemos fotografías que lo acreditan-  , que si el hambre y la posguerra, que si escribieron mis hermanos de  Argentina , concretamente en Chascomús,  a donde viajó para un inolvidable reencuentro…Llevaban muchos años sin verse, décadas.

En todos nosotros flotaba una idea que siempre practicó Luisa y no porque fuera Navidad, y es que lo único que de verdad vale , lo  único que de verdad importa es la familia y esto se hizo evidente el pasado sábado, 29 de diciembre, día en que  Luisa volvió a estar con nosotros feliz y sonriente y comprobó que sus  palabras no cayeron   en saco roto  y es que como dice la copla “…el cariño verdadero ni se compra ni se vende, no hay en el mundo dinero para comprar los quereres... “. ¡Feliz año 2019!


                                      José Antonio Noval Cueto.