lunes, 9 de noviembre de 2020

“ A mi perro Pluto”




 Tengo que confesaros que nunca pensé dedicar unas palabras a mi perro Pluto, fallecido de manera imprevista hacia ya doce años, pero los acontecimientos vividos este último verano y unas disposiciones recientes del Ayuntamiento de Gijón me animan a ello, y es que además no sería el primero que lo hiciera, ya que plumas más ilustres que la mía les han hecho protagonistas de sus escritos, baste citar a Cervantes, Jack London, Antonio Gala…

 Mi perro Pluto , cocker spaniel inglés, color canela, llegó de manera ocasional y fortuita a mi casa, en forma de boleto de fiesta, en los inicios del verano de 2003 y tuvo como residencia la casa del pueblo, en Traspando. Allí vivió de manera confortable, silenciosa , feliz y con descendencia hasta que la mala suerte en forma de accidente hizo que el collar del cuello, una noche de mal sueño, le ocasionase la muerte, en el invierno del 2009, en el enorme recinto- antigua cuadra- , debajo de casa . donde dormía. Era siempre el primero que nos recibía y el último que nos despedía, y en sus ladridos mostraba la alegría de la llegada y la tristeza de la marcha. Sus recuerdos marcan positivamente la infancia de mis hijos. Ni que decir tiene que sentimos su muerte. Nunca otro perro ocupó su lugar. 

Hoy, pasados casi doce años, y para quienes somos de la generación del televisivo perro Rin-Tin-Tin, las cosas se han ido complicando más y es que el número de mascotas ha ido creciendo exponencialmente – por ejemplo Gijón tiene un censo de 34.745 perros-, pero no su responsabilidad, de modo que no siempre es fácil compatibilizar el bienestar humano y el animal, y han surgido conflictos que ha requerido la presencia policial, y creo que muchos dimanan de la negligencia en el cumplimiento de las obligaciones que tiene que asumir todo dueño responsable de las que hay dos básicas: recogida de excrementos y limpieza de orines, que por desgracia no siempre se cumplen y generan conflictos y perjuicios innecesarios, y basta para ello fijarse en las esquinas de algunas fachadas de edificios teñidas por la urea canina o en las deposiciones que uno se encuentra cuando menos lo piensa, y todo eso sin pensar en el trabajo añadido que tienen que realizar los servicios de limpieza.

 Este verano atípico, temeroso y triste - el verano del Covi- he sido testigo de dos hechos que avalan mi preocupación o deseo de compatibilizar el bienestar humano y animal. Uno, en un área recreativa, próxima a Gijón, presencie como una persona aparca su coche, baja sus dos enormes perros, los suelta por el área y a una persona que paseaba por la zona leyendo el periódico uno de los perros se le acerca, le olfatea y cuando menos lo espera le pone las patas sobre las perneras de sus limpios pantalones. Voces, llamadas al dueño y cuando éste llega con cara de susto, le pide un perdón rutinario, y cuando el afectado le recrimina por soltar los perros, responde que no hacen nada, que son perros. El siguiente episodio tuvo lugar en el campo San Francisco de Oviedo. Una joven lleva su perro atado, cruza la calle Santa Cruz y apenas meterse en el campo, le suelta y el perro olfatea y persigue a un paseante; afortunadamente en este caso, de ahí no paso. Yo me pregunto si hay una zona exclusiva para los perros, ¿por qué no esperó a llegar allí? Suele decirse que el nivel cultural de una nación se revela en el cuidado y trato que se tiene hacia los animales, pero esto no debe ser en detrimento del bienestar humano, auténtico dueño y protagonista de la Creación, pero desde la máxima responsabilidad y respeto, y a esto estamos llamados todos. Recientemente el Ayuntamiento de Gijón ha aprobado unas medidas que van en esa dirección. A modo de anécdota y como mero dato curioso las Ordenanzas de mi Ayuntamiento penalizan con trescientos euros a quien mee en la vía pública; a los perros, no y tiene su lógica, pero al menos que higienicen sus meadas.

 Estas son los ruegos que me envía Pluto un día como hoy. Nos necesitamos: ¡Ayudémonos!¡Hagamos posible el bienestar de todos!

                          
                                             José Antonio Noval Cueto



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lunes, 2 de noviembre de 2020

“La Política del dolor…”

 

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No digo nada nuevo si afirmo que los españoles no lo estamos pasando bien, que la incertidumbre y tensión se acrecienta día a día, que el futuro se ve de un gris tirando a negro, y con olor a ruina, miseria, desesperación. Y es que los vecinos de mi patria – palabra que resurge nuevamente gracias al Sr. Iglesias- , no las tenemos todas con nosotros. No damos crédito a lo que vemos y oímos, y es que cumplidores y leales con el orden constitucional que entre todos nos hemos dado , comprobamos con horror que nuestra voluntad expresada en el voto electoral con la ingenua intención – digo lo de ingenua con pesar- de que los políticos electos busquen y persigan el bien común y den solución a los problemas que nos ahogan y que básicamente se reducen a dos : lucha contra el covid-19 y trabajo (se documentan más de 1,5 millones de ni-nis”), no encuentra respuesta en los responsables políticos y la prueba más evidente de cuanto digo fue la fallida y vana moción de censura en un país con más de 60.000 fallecidos por la pandemia,   y que un acertado titular de prensa reflejaba así :”La clase política en su castillo hinchable de feria”. ¿Nos merecemos esto?

Hace ya un tiempo don José Ortega y Gasset dijo aquello de que “Quien no sabe de política es tonto, y quien todo lo politiza más tonto todavía”, y por desgracia en esa situación nos encontramos donde para hacer política se recurre a todo, hasta del dolor y basta para ello tirar de hemeroteca y leer los titulares de prensa desde marzo hasta la actualidad (“La OMS declara ya al coronavirus como pandemia y España prevé controlar la crisis de dos a cinco meses” – “La República de las ideas” ,11-3-2020// “Sánchez instaura el estado de alarma para frenar el coronavirus”-La Nueva España, 13-3-2020- ) . Que el año 2020 es bisiesto lo sabíamos todos, pero lo que nadie podía intuir era la pandemia que nos venía encima, y ante ella las autoridades científicas y políticas han ido arbitrando diferentes estrategias que, de momento, no han dado los frutos deseados, a la espera de la salvífica vacuna.

Ante situaciones casi límites como las que vivimos creo que lo acertado es no alarmar más de lo necesario, pero tampoco ocultar y negarnos la verdad, lo que pasa y puede pasar, y algo o mucho  de esto es lo que hemos percibido los ciudadanos a lo largo de estos meses, que no entendemos que cuando al Gobierno le interesa hay mando único y cuando no el interesa instala la “cogobernanza”, categoría de nueva aplicación,  cuando se repite nuevamente  el azote con gran intensidad. Los ciudadanos no entendemos que no  haya unidad política y de acción ante el bicho; menos que se quiera sacar rédito político con el virus, cuando el único rédito debe ser la salud y el bienestar de todos nosotros, seamos de la región que seamos; menos que el Presidente de todos los españoles en el Pleno que instaura un estado de alarma de seis meses no se digne asistir a su debate y se ausente hecha la presentación de la misma por el ministro de sanidad Sr. Illa , y menos aún que no tenga tiempo para visitar a afectados o arropar a las víctimas y sus familias. La política no es publicidad y menos cuando está en juego la vida y salud de muchos. Si en un tema de esta gravedad no hay sensibilidad humana y el necesario consenso, ¿en qué lo puede haber? ¿Nos merecemos esto?

Hace ya algún tiempo, un 13 de mayo de 1940, festividad de la Virgen de Fátima, Winston Churchill pronunció su primer discurso como Primer Ministro ante la Cámara de los Lores y en un momento crucial para el futuro de Europa dijo a los  presentes: “…Yo diría a la Cámara, como dije a todos los que se han incorporado a este Gobierno: ”No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”,

A la vista de lo dicho yo me pregunto ¿Qué político español tiene hoy la autoridad moral para pedirnos a los españoles “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”…?

 

                                               José Antonio Noval Cueto.




sábado, 10 de octubre de 2020

“El último corderín…”

 

Cuando uno llega a cierta edad empieza a comprender textos, escritos, muchos de ellos milenarios ,que en las locuras de juventud, en aquellos tiempos en que uno es el centro del mundo y de sí mismo, nada le decían, pero que ahora con la madurez que dan los años, o al menos eso  se supone, se cargan de intensidad y pensamiento y esto me pasa a mi hoy, cuando desde el dolor por la muerte de un ser querido, releo el Salmo 90 que dice: “Enséñanos a calcular nuestros años , para que nuestro corazón alcance la sabiduría”, y es que hay momentos en que uno debe dar testimonio de lo vivido por si pudiera ser de utilidad, en una sociedad donde el mérito no cotiza y el progreso no se basa en la moral , sino en la cuenta de resultados.

En este testimonio de lo vivido uno se encuentra con personas que han influido y marcado su vida, que han llenado su corazón  de sabiduría, algo no fácil de lograr y menos en  tiempos donde se denigra al sentimiento y se le tilda de trasnochado,  ridículo, romántico... Una de esas personas fue y es Luisa Estrada Cuesta, matriarca de La Facienda(Traspando) y digo ‘es’ porque a pesar del paso de los años, - falleció en noviembre de 1992- sus vivencias, sugerencias ,recuerdos y su mucha cordura me acompañan siempre. Persona de estudios elementales, pero de un sentido común y de una inteligencia natural digna de encomio, que ya septuagenaria visitó a sus hermanos  en Buenos Aires y que supo codearse con personas de toda condición social , sin dar la nota y dejando ese señorío y elegancia que no abunda. Siempre ataviada con su falda y chaqueta de lana negras, su mandil de pequeños cuadros gris atado por la cintura  , sus lustradas zapatillas también negras ,  moño bien peinado y la lozanía de un esmero cuidado  .

Hasta hoy Luisa no había entrado en mis páginas, pero hechos luctuosos me obligan a ello y es que el pasado 6 de octubre, hacia las 17 horas de la tarde, Asunción, su última hija viva, fallecía en La Corte(Lieres), su residencia desde hacía sesenta y dos años, después de un prolongada y penosa enfermedad.  Una vez más se comprueba que el tiempo no se detiene, y como bien dice el Salmo (144):”….El hombre es semejante a un soplo, y sus días son como una sombra fugaz”. No hay nada nuevo bajo el sol, nacen generaciones y así como nacen desaparecen. No hace mucho los padres de Luisa cuando ésta se acercaba a su casa con sus cuatro hijos pequeños ( dos hombres y dos mujeres), decían: “Aquí llega Luisa con sus cuatro corderinos”…Han pasado menos de una centuria, unas décadas, en los planes de Dios una tarde,  y  aquellos cuatro corderinos(Nicanor, Ovidio, Luisa y Asunción)acompañan a sus padres, Cesáreo y  Luisa, en el cielo.

Asunción también bebió da sabiduría del corazón y pruebas de ello hay muchas en estos cuarenta y cinco años que he tenido el  privilegio de tratarla , pero siempre me quedará grabado su alegría y su dolor. Su mucha alegría cuando César Parajón  hacía un buen partido y su  equipo, el Oviedo,  ganaba. No faltaba a ningún encuentro, acompañada de Avelino, su marido y demás familia. Su mucho y perdurable dolor cuando un aciago 13 de enero de 1980 César  perdía la  vida en un accidente de tráfico en  Marcenado. Su figura triste, inapetente, llorosa le acompañó durante mucho tiempo y sólo el paso de los años mitigó  algo su  dolor, pero César, a poco que hablarás estaba en su boca. Durante mucho tiempo la comparé con la madre del torero Manolete, por su tristeza y persistente dolor. Si es difícil sobrellevar la muerte hijo, más lo es aún cuando estaba a punto de convertirse en mito, y prueba evidente de ello fue su multitudinario entierro.

Como no podía ser de otra manera la muerte de Asunción evoca a César y los amigos de éste, a pesar de las limitaciones impuestas por la pandemia, allí estuvieron para arropar a la familia. ¡Muchas gracias!

Ha pasado casi una centuria y la generación de la Facienda se ha renovado, hay otras personas, entre las que me encuentro y sólo le pido a Dios que sepamos estar a la altura humana y de corazón  de quienes nos precedieron. ¡Descansa en paz, Asunción, que bien merecido lo tienes!

 

                                               José Antonio Noval Cueto.



domingo, 27 de septiembre de 2020

“Don Juan: ¡¡¡Muchas gracias!!!”

 

 


Hay acontecimientos ante los que uno no puede permanecer impasible, estático, y es que hoy, festividad del Cristo de Santana de Pola de Siero- signo identitario poleso- ,los feligreses que estábamos en la misa solemne, entre ellos autoridades del Concejo, con el Alcalde, don Ángel García, a la cabeza,  hemos vivido un testimonio humano y  de fe, que difícilmente se nos pude olvidar y que motivan estas letras, aun sabiendo que se quedan cortas para trasladar lo vivido , escuchado y visto en esta mañana del último domingo de septiembre,  día 27 , y que me traslada al  salmo 19(18)cuando dice que : “sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, resuena su eco en toda la tierra”, y es que el eco de lo visto y oído hoy, con un Don Juan postrado en suelo en señal de perdón, la fuerza y empuje de su homilía , sus emociones, sus palabras agradecidas de despedida quedarán y perdurarán entre nosotros, y especialmente su impresionante testimonio humano y de fe, que nos recuerda  que “uno es lo que es ante Dios”, no ante nadie más. No abundan ni   arrecian los aplausos en el templo de San Pedro de Pola de Siero. Hoy, sí. Motivos había y muchos, y así lo premiaban los muchos fieles presentes. Hoy despedíamos a un sacerdote de carne y hueso, que se sabe persona y comunidad,  que no ha sido ni es indiferente a los problemas del ser humano y que su única aspiración, su única ‘carrera’ es encontrar un sitio a la vera de Dios Padre, como también lo debemos intentar cada uno de nosotros y es que – como decía San Pablo y más ante la Cruz gloriosa del Cristo de Santana-  “el lenguaje de la Cruz es necedad para los que se pierden, pero para nosotros…es fuerza de Dios”.

Todo este ambiente y explosión de fe se fue creando paulatinamente a lo largo de la novena -novena atípica por las circunstancias especiales que vivimos y que obligó a muchos feligreses a personarse en el templo con más de una hora de antelación para no tener problemas de aforo y hoy, Día grande, con dos horas de anticipo-. No hubo predicadores asignados para cada día, sólo tres: Don Andrés, Don Sergio y Don Juan que arropados por la oración inicial  de petición al Cristo de Santa Ana, los textos litúrgicos del día: Evangelio y  Cartas de San Pablo, propiciaron este clima y apoteosis de la fe, que hoy vivimos en la Iglesia de San Pedro en la persona de nuestro párroco, don Juan Hevia, que nos recordaba lo que días atrás oíamos a San Pablo en sus cartas: “Mi vida es Cristo…Soy prisionero de Cristo…” , y en ese camino estoy  y ese es mi cometido, hoy en Pola, dentro de unos días en otras parroquias.

Después de lo vivido   estos cuatro años, después de esta novena y este día apoteósico de humanidad, humildad y fe, sé que es mucho lo que ha hecho por todos nosotros y por la difusión de la Buena Noticia, basta para ello acudir a lo vivido hoy, que no se improvisa, sino que se vive desde la vivencia de la fe, y es que nadie da lo que no tiene. ¡Que el Señor siga enviando operarios a la mies de su nobleza y categoría! ¡Que el Cristo de Santana le proteja y nos proteja ¡ …¡Muchas gracias!

 

                                               José Antonio Noval Cueto.




martes, 15 de septiembre de 2020

“San Juan XIII y la Santina”

 

"San Juan XXIII y la Santina"


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Quiso la casualidad que este año la festividad de la patrona de Asturias , la Santina, la celebrase en la parroquia gijonesa de San Juan XXIII- creo que es la primera parroquia con Juan XIII santo-
 y el motivo no fue otro que mi amigo el sacerdote poleso don Andrés Díaz Fernández, tomase posesión como titular de la parroquia,  y allí nos dirigimos mi esposa y yo, el pasado 8 de setiembre, a las 12:30 horas. Parroquia joven, trece años de andadura, para una comunidad joven y en expansión como es Viesques y a donde llega un sacerdote dinámico, experimentado y comprometido como don Andrés, arropado por su Buena Palabra, la del Señor, y su cercanía.

Ambiente festivo en un día netamente veraniego, alegría, cánticos, expectación – presentación del nuevo párroco, arropado por el párroco jubilado don Fernando Fueyo -  y el protocolo que una ceremonia de toma de posesión obliga: Palabras de Bienvenida y explicación del acto a cargo de don Juan Lozano, Arcipreste de Gijón, lectura del nombramiento, firma de aceptación del cargo ante las Sagradas Escrituras, celebración y ofrecimiento de la Santa Misa, con una breve y cercana homilía del nuevo párroco, Don Andrés, que centró las líneas fundamentales de su labor pastoral en : cercanía, acompañamiento…Para finalizar el acto, Mari Paz, una feligresa de su antigua parroquia, San Lázaro del Camino, Oviedo, pronunció unas palabras de agradecimiento hacia Don Andrés  y  expresó el deseo que los frutos logrados allí,  se intensifiquen en este nuevo destino, y es que como muy bien dice el salmo: “El Señor es mi Pastor nada me falta”.

Nada más entrar en el templo,  de tamaño medio y una decoración sobria y elegante , la figura de San Juan XXIII se hace presente, ya en la estatua de dimensiones moderada de su persona,  ,  sita en la parte izquierda del templo, ya en  el enorme estandarte colocado a la derecha del presbiterio con un retrato del mismo, y no es para menos, amen de otros muchos detalles que nos evocan su figura, relicario incluido.

Que la llamada sociedad líquida y productora de etiquetas hable bien de San Juan XXIII es de agradecer, pero aun así en esas generalizaciones se omiten aspectos que deben reseñarse y más en momentos tan difíciles como los que pasamos, y esta es mi pretensión, aun reconociendo que no soy un gran conocedor de la obra y vida de San Juan XXIII, y para hacerlo mi único argumentario son recuerdos y vivencias, ya vistos o bien leídos. Así la figura de su santidad se agranda a mis ojos de niño, cuando allá a primeros de junio del año 1963, cerca de la época de los exámenes de final de curso, aparecen banderas de duelo en las ventanas de las calles próximas a mi colegio y en mi lectura de un libro sencillo, humilde,  cariñoso, que recopila las cartas escritas por su Santidad en diferentes etapas de su vida  a sus familiares, titulado “ Cartas de San Juan XXIII a sus familiares”, que desvela aún más el lado humano del Papa y su bondad , su día a día, alegrías, penas, preocupaciones, deseos, y todo en un estilo sencillo, comprensivo, cariñoso. Son cartas a sus parientes. Su lectura resultó una auténtica delicia, pero eso sí, siempre que uno se marque una estrategia de lectura, sin prisas y a un ritmo de dos cartas diarias.

Fue de esa lectura como conocí las angustias y tristezas vividas por Su Santidad en su época  de Visitador Apostólico en Bulgaria, durante los años 1925 y 1934 . Fue sin duda una de los primeras personas en alertar a todo Occidente del mundo deshumanizado que se estaba gestando en lo que después sería la extinta U.R.S.S, cuando todos o casi todos los supuestos intelectuales occidentales, pensando bien, dormían el sueño de la ignorancia acerca de lo que ocurría en el bloque del Este, del que despertamos tardíamente, con la caída del Muro de Berlín, en noviembre de 1989. También nos habla de la importancia de la oración y frecuencia de los sacramentos en la perfección de nuestra vida cristiana y que debemos ser selectivos a la hora de leer, algo que diría seguro hoy para el cine y la televisión .

De otros aspectos singulares de la vida de San Juan XXIII hay suficiente información: Convocatoria del Concilio Vaticano II y la búsqueda de una fe de calidad, vivencial, honda; de sus Enciclicas y de su sensibilidad y preocupación humana hay suficiente información y trasciende el contenido de este artículo que pretende darle la bienvenida al nuevo párroco de San Juan XXIII, don Andrés Díaz Fernández y desearle todo tipo de aciertos en su nueva responsabilidad que redundará en beneficio de todos.

Y para concluir estas letras permítaseme recordar que Su Santidad San Juan XXIII, al poco tiempo de ser nombrado cardenal Patriarca de Venecia, estuvo en Covadonga y en Gijón los días 20 y 21 de junio de 1954, y fruto de esa estancia son estas letras suyas que transcribo: “Yo amo a la Madonna de Covadonga como la amáis vosotros los asturianos. Tengo su imagen en mi dormitorio y para ella es mi primera oración de la mañana…”

¿Puede celebrarse mejor la festividad de la Santina que acompañando al nuevo párroco de Viesques, don Andrés, y recordando y venerando a San Juan XXIII?

 

                                                    José Antonio Noval Cueto.


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jueves, 10 de septiembre de 2020

“Yo no sé por qué la gente tiene tanta necesidad de ‘moverse’…”


No descubro nada nuevo si digo que hemos tenido un verano atípico, extraño, sin fiestas ni romerías, y con el turismo nacional y provincial como principales clientes, y es que el virus nos ha hecho pisar la realidad y reconocer que no hay necesidad de cruzar el Atlántico ni atravesar media España en busca de otras tierras,  personas y aventuras, cuando no conocemos ni nuestro propio concejo ni nuestra comunidad autónoma, y afortunadamente ese ha sido el objetivo dominante de muchos de nosotros: viajes cortos y de pocos días, y así hemos visto que en muchas zonas de Asturias, especialmente los concejos orientales, exhibían el cartel de: OCUPADO/ TODO LLENO , y favorecido , además, por el buen tiempo que hemos tenido.

Quien más, quien menos, hemos hecho algún viaje corto durante el estío, y después de apreciar y reconocer las maravillas que atesora nuestra región confesar nuestra ignorancia y lamento. No descubro nada nuevo si digo que los más nos movemos por Asturias al hilo de nuestras obligaciones familiares y profesionales, y que el radio de peregrinaje dominante es la Asturias central, pocas veces vamos a las alas, y dentro que esto es así, los de Siero y alrededores viajamos más al Oriente que al Occidente, salvo contadas excepciones, y es que Covadonga y Picos de Europa ya de por sí nos movilizan.

Este verano en el viaje creo que ha primado el componente aventura, pues ya el mero hecho de hacerlo lo era , pues sobre todos planeaba el temor al virus, que da cuenta de sí cuando menos se espera y si no que se lo preguntes a los vecinos de Poo, en Cabrales.  Y en ese componente aventura es imprescindible el factor humano, sin el cual viaje se reduce a una cansina  sucesión de kilómetros.

Tal me ha ocurrido a mí, un miércoles de últimos del mes de agosto cuando me encamino a Berodia, localidad situada unos tres kilómetros antes de Carreña, en busca del exquisito queso “caxigón” que elabora una quesería de la localidad. Un día de sol espléndido me acompaña mientras subo la acusada pendiente de su estrecha y asfaltada carretera que pone a prueba las pericias del más experto conductor. El pueblo, encajado en la montaña, es como si fueran dos quintanas paralelas, distantes entre ambas unos doscientos metros. En una antojana de la primera aparcó y nada más hacerlo me encuentro con un educado y solicito vecino que me facilita la información que necesito, que no es otra que saber donde está la quesería de Eugenia y que se ubica en la que yo llamo segunda quintana. Subo la empinada calle y me doy de frente con la quesería y con su dueña a la entrada. Después de las presentaciones se entabla una amena conversación donde se hablan de multitud de temas, aunque, como es de esperar, el dominante el queso, su elaboración, sus problemas (escasez de leche, distribución del producto y preocupación por la elaboración de un producto de calidad- que según Eugenia es la condición imprescindible para mantener y potenciar el sector-.

El día es de video, de los de “paraíso natural”, con una naturaleza en calma, bonachona, acogedora, divina, mientras el sol hace de la suyas, dejando caer sus rayos contras las peñas y difundiéndolos por todo el entorno. Parece como si sol y aire se hubieran puesto de acuerdo para hacer agradable la velada y facilitar la estancia, lo que no siempre ocurre, pues también la naturaleza se enfada en algunas épocas del año y seguro que complica la vida de sus moradores. Mientras hablamos Eugenia tiene tiempo para saludar a los huéspedes de una de sus casas rurales e informales de las rutas que pueden hacer en un día tan espléndido como hoy. Metidos nuevamente  conversación, relata su época de estudios fuera y las posibilidades que se le ofrecieron al acabar los mismos, pero su vocación, lo que le hacía y hace feliz es elaborar queso, buen queso, de ese que encanta a los más exquisitos paladares. Regresa a su pueblo   y decide continuar la labor iniciada por su padre, acreditado quesero y frecuente en los mercados semanales de Cangas, de quien nos habla con una admiración y cariño y a quien sigue en su código de conducta donde honestidad y calidad van de la mano.

No es frecuente encontrarse con personas de esta altura humana y estas letras no reflejan con mucho lo oído y escuchado durante esa breve estancia en Berodia, pero ha sido lo suficiente para reconocer que la vocación existe y las personas que la siguen, a pesar de todos los esfuerzos, cargas y renuncias que la misma exige, disfrutan, vibran , viven cuando hablan de ella, en su caso el queso y sus posibilidades. Como recetario quede esta indicación que puede ser útil a todos los amantes del cabrales y es que para cortarlo bien y que no se desgaje se necesita buen cuchillo y buenas manos.

Pocos días después, de viernes, delante de la Iglesia de las Clarisas de Villaviciosa, dos señoras de edad, mientras esperaban la misa,  estaban asombradas de la cantidad de personas que pululaban por aquellas calles, y una dijo a otra: “Yo, María, no  sé por qué la gente tiene necesidad de moverse tanto…” Pregunta que seguro tiene muchas respuestas, tantas casi como personas, pero  que yo después de lo escrito me atrevo a contestar y decirle a esa señora malayesa que uno se suele mover por curiosidad, por conocer otras realidades- mejores y peores que la nuestra-, por asombro y especialmente por enriquecimiento humano, como me ha pasado a mí en Berodia, y es que el factor humano es esencial y primordial en todo y también en el mundo del viaje.

 

                   José Antonio Noval Cueto.




domingo, 23 de agosto de 2020

“Pablo y Marta: ¡Que seáis muy felices!”

 



Es habitual que en mi familia toda festividad o hecho importante, como es hoy vuestra boda  se acompañe con palabras, incluso en días donde las lecturas de la Santa Misa y las certeras y experimentadas reflexiones de Don Salvador poco margen dejan para hilvanar unos recuerdos y vivencias con la pretensión que os sean útiles . Ni que decir tiene que quisiera deciros  las palabras más bellas e importantes de vuestra vida, de esas que os acordarais siempre, pero creo que es una vana pretensión, pues las palabras y ejemplos más importantes y hermosos para vuestra vida ya las habéis recibido desde la más tierna infancia y las seguís recibiendo cada día en vuestra actividad diaria, pero aún así vais a permitirme que incida en algunos aspectos que considero básicos, aunque no sean nuevos ni desconocidos, pero no por eso dejan de ser fundamentales .Hace ya un tiempo, a principios del XVII, uno de los hombres más inteligentes que ha dado España, Don Francisco de Quevedo y Villegas en su Epístola a don Gaspar de Guzmán, conde de Olivares, se planteaba si ha de haber un hombre valiente para que diga lo que siente, y en un día como hoy quien no es valiente para decir lo que siente y creo no equivocarme si digo que todos estamos muy contentos, esperanzados, y es que el mero hecho de que  Pablo y Marta nos hayan  convocado aquí para acompañarles en su boda,  en la Colegiata Real de San Fernando, el edificio más antiguo del  Real Santuario de Covadonga,  , construido entre 1585 y 1599 siendo obispo don Diego Aponte de Quiñones,  lo dice todo.

Hoy, Pablo y Marta, estáis rodeados por casi todas las personas que más os queremos y os deseamos lo mejor. Sabemos que no todas pudieron venir, que los tiempos de coronavirus exigen limitaciones, y que otras desde el balcón del Cielo participan en la ceremonia, como vuestro amigo Juan que encontró un atajo para subir al mismo desde la cima de Gredos. Los aquí presentes, con algunos años a la espalda, sabemos que este compromiso que hoy voluntaria y libremente asumís ante Dios, la Santina y en presencia  de todos nosotros es trascendental , importante, incide en  vuestro futuro  y deseamos  que sea  para bien,  y así lo refleja la sabiduría popular cuando dice que “el que acierta en casar ya no le queda en qué acertar”, y de ello  seguro que darán fe en un futuro próximo vuestros hijos y nietos…No hace mucho le preguntaban al conocido economista Don Leopoldo Abadía que cómo quería que fuera la sociedad futura que recibiera a sus nietos,  él respondió que no le preocupaba el tipo de  sociedad que recibieran , con ser sin duda  importante, sino que lo que de verdad le preocupaba era qué nietos entregaría él a la sociedad, y a esa tarea se os convoca desde este mismo momento.

Para este nueva etapa que iniciáis hoy no se requieren grandes estrategias,   ni complicados métodos intelectuales, sino simplemente asimilar que desde hoy ya no soy “yo”, sino “nosotros”, Pablo y Marta, dos personas unidas que vamos a llevar a buen término nuestro proyecto de vida, y para ello solo se necesita buena fe, voluntad, entrega, compromiso y compartir lo bueno y lo menos bueno que nos traiga la vida, renuncias, ponerse en la mente del otro, pensar que le agrada, que le gusta, como aumentar nuestro  amor hasta el extremo de que uno respira porque respira el otro, de que uno viva porque vive el otro y sobre todo mucha comunicación. Hablar mucho. Desde ahora nuestro proyecto se llama Pablo/Marta, Marta/Pablo, y a él debemos entregar todas nuestras fuerzas, es nuestro objetivo más importante, el verdadero éxito. Los otros éxitos que tanto propugnan la sociedad del espectáculo y del papel cuché son secundarios, y os lo dice una persona de cierta edad y alguna experiencia y es que según pasan los años uno se da cuenta que lo verdaderamente importante es la familia y amistades que uno tiene, y esto no se logra por casualidad, sin esfuerzo. Exige tiempo, dedicación, renuncias… ya que como decía el Padre Martín Descalzo: “No basta con saberse amados, hay que amar”. A esto se os invita.

 No hace mucho me encontré unas declaraciones en prensa del exbanquero, Francisco Luzón, que me sorprendieron gratamente, quien, a pesar de la grave enfermedad que padece, decía: “La vida es amor, amaré la vida hasta el último segundo. Ahora disfruto del   disfrute de los míos”. Y algo de esto me pasa a mí, a todos nosotros, “que disfrutamos del disfrute de los nuestros”, de sus proyectos, de sus ilusiones y arropamos ante las preocupaciones y problemas…Hoy, Pablo y Marta, el enemigo a combatir se llama “yo”, y como muy bien dice San Josemaría Escrivá en el punto 700 de Surco “Cómo pretendes seguir a Cristo, si giras solamente alrededor de ti mismo”, reflexión que es válida para todas facetas del ser humano. 

Por último tengo que agradeceros que hayáis tenido la valentía, el coraje de dar fe ante todos nosotros de que el amor existe- el detalle  de reunirnos, tal día como hoy, festividad de Santa María Reina lo dice todo- , que el amor es algo más que química, que  os queréis y  que estáis dispuestos a vivir el uno para el otro, y esto en los tiempos del amor a prueba o del amor condicionado es un buen y necesario ejemplo y nos recuerda que también nosotros, hace ya un tiempo, dimos el mismo paso y hoy al contemplar el rostro radiante de ilusión y felicidad que tenéis, nos vemos reflejados en él y contentos, y es que como dice el poeta: “ Hablo , y el corazón me sale en el aliento. Si no hablara lo mucho que quiero me ahogaría. Con espliego y resinas perfumo tu aposento. Tú eres el alba, esposa. Yo soy el mediodía.”…”¿Quién encierra una sonrisa? ¿Quién amuralla una voz?... La respuesta la sabemos todos: NADIE 

  ¡Ojalá que os vaya bonito! ¡Que la vida os vista de suerte! ¡Que la Santina os proteja y guíe!¡Recordad que la Madre del cielo, la Santina, nunca falla!

No quisiera concluir mis palabras sin agradecer una vez más a don Salvador las atenciones que ha tenido conmigo y mi familia desde hace cuarenta años y sigue teniendo al oficiar hoy sábado, 22 de agosto, vuestra boda. ¡Muchas gracias, Don Salvador!  

 

        ¡Pablo y Marta que seáis muy felices!

 

           Covadonga, 22 de agosto de 2020