Hace unos días comunicaba en esta columna que el silencio de
los capitanes tocaba a su fin y mira por donde, a los pocos días, concretamente
el pasado 25 de Julio, festividad de Santiago, Patrono de España, el capitán
del nacionalismo catalán, el hasta entonces “ Molt Honorable Senyor Don Jordí
Pujol y Soley”, políglota, médico e inventor de la pomada antibiótica “ Neobacitrim”, diputado
nacional y Presidente de la
Generalitad de Catalunya” desde 1.980 hasta 2.003, comunicaba
a sus amigos, vecinos y ciudadanos, mediante una carta muy medida e imprecisa,
que durante treinta y cuatro años había tenido oculto en el extranjero la
herencia de su padre y había incumplido la normativa fiscal existente en España
. A partir de ese momento la bomba informativa estaba servida y también la
desesperación de los ciudadanos, de los sufridos hombres de a pie, que día tras
día, a pesar de nuestras muchas penurias y dificultades, esperamos un milagro de la naturaleza y que este no sea otro que no aparezca ningún
caso nuevo de corrupción en las portadas
de la prensa y que cuando surja se actúe con la máxima celeridad y se resuelva
satisfactoriamente ,pero a tenor de lo que estamos viendo últimamente da la
impresión que esto es mucho pedir y máxime cuando escuchas las reacciones de algunos
políticos catalanes que se atreven a defender la moralidad pública de un exPresidente
que engañó durante treinta y cuatro años a sus colaboradores más próximos y
vecinos. Tiene que ser descorazonador para todo catalán que ahora que más
arrecia el separatismo descubra que todo era y fue un pretexto para encubrir
otros intereses y que ellos fueron utilizados sin ningún rubor como pañuelos de papel de usar y tirar, y mientras Cataluña con el honroso título de ser la
autonomía más corrupta de España. Ahora los expertos tienen que calcular y
examinar el monto total de la herencia, aunque todo hace presuponer que ésta se
haya incrementado sustanciosamente en los últimos años o al menos eso afirma
una de las personas claves en esta pesquisa que no es otra que la exnovia del Jordi
Pujol hijo, Victoria Álvarez Martín, muy conocida a raíz de la denuncia
presentada por doña Alicia Sánchez Camacho , responsable del PP catalán, de ser
espiadas mientras comían en el Restaurante la Camarga de Barcelona.
De todo se deduce que no se pueden explotar los sentimientos
de las personas y, por desgracia, nadie repara en ello ni pone cota hasta que nos
encontramos con desenlaces típicos de tragedia lorquiana. Con el amor no se juega, suele generar malas
pasadas, pues es de tal intensidad su
brebaje que puede inducir a las víctimas a tal estado de confusión o locura que
puede desencadenarse la reacción menos esperada, ya que no conocen la realidad
y menos aún la verdad, pues su realidad es la del amado/a, y cuando éste/a engaña,
manipula, explota y se descubre su abuso, las consecuencias son imprevistas. Esto que
puede parecer fantasía, leyenda, mera literatura, ha permitido que reputados
bufetes de abogados hagan suyos estos argumentos en defensa de sus clientes ,
así la esgrimida por el abogado de Isabel Pantoja cuando
dice que las hormonas del amor le impidieron ver la realidad en la que se movía,
y razones parecidas son utilizadas por los abogados de la infanta Cristina para
eludir sus responsabilidades del caso Noos. El relato de estos hechos nos lleva
al resentimiento o a la venganza en el primer caso, o bien a la pérdida de
patrimonio y cárcel o a la renuncia de los derechos dinásticos en los otros dos
casos. Las consecuencias del engaño al pueblo no me atrevo a medirlas…
La historia se repite y después de tantas denuncias de
sistemas sociales obsoletos y de estructuras económicas injustas, después de decir que la culpa es del sistema, del colectivo, nuevamente se descubre que hay una responsabilidad
personal, única, del hombre que tiene que ser fiel a su conciencia y a sus
obligaciones, y más aún en el caso del político que asume sus responsabilidades
libremente y no debe defraudar las expectativas puestas en su persona por los
votantes..Visto lo visto no está de más repetir hasta la saciedad aquella frase que se aireaba en la República por las
calles de la Pola y que mi madre me recordaba con frecuencia: “No sirve subir al poder hombres de
mayor inteligencia, lo que hace falta es hombres que tengan conciencia”, y ésta
últimamente, a tenor de lo que vemos espero que no haya desaparecido, sino que esté de vacaciones.
José Antonio
Noval Cueto. .
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