sábado, 15 de agosto de 2020

“Conversaciones de taberna en Pola…”

 

Decir que nos quedemos en casa, después de casi cien días de confinamiento, quizá sea mucho pedir, y más si el tiempo acompaña, anima ,alegra,  y pide sidra, cerveza o vino con los de siempre, amigos y compañeros de tertulia, y eso me pasó a mí, uno de estos sábados de calor sahariano a eso de las 13 horas del mediodía. La barra semicircular dividida según marcan los cánones, y no muy lejos de ella, una mesa junto a la ventana, donde tres clientes situados convenientemente entablaban conversación que yo desde el taburete de la barra escucho y , a veces, apostillo y comento. Todos somos amigos que de vez en cuando expresamos nuestras inquietudes y pareceres con el máximo respeto y tolerancia, pues cada uno ve las cosas a su manera.

Como era de esperar el tema estrella fue el coronavirus y sus nefastas consecuencias, y de ahí pasamos a recordar a personajes de posguerra ya olvidados y anécdotas de los mismos como Campal el partidor, padre del recientemente fallecido poeta Rufino Campal y su conocida expresión de “quemo la Pola si no …” ,  y en transcurso de la misma apareció el nombre de Salmerón, seudónimo utilizado por un colaborador de prensa de la época, natural de Valdesoto, que nos obligó a recabar  información sobre el mismo, y he aquí que el tal Salmerón, de nombre Nicolás, natural de Alhama la Seca(Almería) fue catedrático de Historia Universal en Oviedo y Presidente de la 1ª República durante mes y medio, amén de diputado y Presidente de las Cortes…Mira por donde aquel columnista de postguerra utilizaba un “alias” expresivo y pegadizo que ahora en la actualidad  vuelve a estar de moda a cuenta de la interesada e innecesaria polémica de si monarquía o república, cuando al grueso de los mortales, entre los que me encuentro, lo que nos preocupa es la vacuna y el presente y futuro de todos nosotros, llámese trabajo, pensión… que estamos necesitados de un rayo de esperanza, de alguien que nos dé confianza y seguridad a nuestras vidas, y en este marco de mentiras, denuncias y silencios, no sólo no aparece, que es grave, sino que ni siquiera se intenta o se busca.

Somos personas de cierta edad y con alguna que cierta experiencia que manifiestan su preocupación en forma de pregunta.

-        Oye, Chon - pregunta Pilu- si tan bien va nuestra economía ¿por qué el gobierno quiere apropiarse de los dineros sobrantes de los Ayuntamientos?

-        Yo- responde Chon-  me niego a los que dineros de Siero se vayan a Barcelona o Bilbao.

-        La ministra de Trabajo reclama a Europa 20.000 millones de euros para el pago de los Erte- comenta Luis-. Sé de alguno que lleva dos meses sin cobrarlo. ¿Qué pasará con todos ellos?

-        Si la economía se reactiva- dice Chon- supongo que el problema se atenúa o resuelve, pero los rebrotes lo complican.  Menos mal   que Europa nos va a dejar 140.000 millones de euros.

-        Sí, pero con condición, y con un Gobierno titubeante la situación se complica- responde Pilu-.

Según tomábamos sidra surgían nuevas preguntas, pero todas ellas más o menos incidían en la delicada situación sanitaria, social y económica que vivimos, y es que todos tenemos  la impresión de que nos quieren rascar los bolsos, que los dineros no llegan y que la única solución que nos queda es el “colchonín” si es que lo tenemos. Mi amigo Antonio me comenta que las devoluciones de la Declaración de la Renta de 2019 no van con la celeridad que en otras ocasiones.

Una vez más ha quedado demostrado que el foro de tabernas y peluquerías son la mejor radiografía para detectar el momento presente y las inquietudes que de verdad preocupan al vecino, y todos coincidimos en vacuna y trabajo.

De esta breve conversación se concluye que la solución, como ya  en su día profetizó Ortega y Gasset, viene de Europa, pero siempre que los políticos vengan a resolver problemas y no a crearlos.

 

                                                 José Antonio Noval Cueto.

 

P.D Hay personas con una memoria de elefante que no deberían morir nunca. Defendamos y divulguemos el patrimonio oral que atesoran nuestros mayores.



sábado, 8 de agosto de 2020

""De Madrid al Cielo"

 No soy gato madrileño- ni mis bisabuelos, abuelos y padres eran madrileños- , aunque en Lugones se me conoce como Jose el del Bar Madrid, por el bar de mis padres -.  Hay muchas razones para escribir estas letras, pero de entre todas ellas esgrimo la que sigue y es que desde que visité  por primera vez Madrid, allá por el curso 1972-73, a raíz del Primer Viaje de Estudios que realizó el Instituto de Enseñanza Media de Lugones, hoy llamado Astures, hasta el momento presente, son muchas las veces que he estado en Madrid, incluido servicio militar en Alcalá de Henares,  y con relativa frecuencia, últimamente, a raíz de tener un hijo – de la llamada generación de Villalpando que tanta polémica política suscitó entre Ovidio Sánchez y Vicente Alvarez Areces - que trabaja y reside allí. Las muchas veces que he ido he recibido un trato deferente ,exquisito, la máxima información y ayuda siempre que la solicité, y como suelo ser de natural agradecido me veo en la obligación de escribir estas palabras ante las imprudencias, abusos, desconsideraciones  y ofensas que se vierten contra los nativos y residentes en Madrid – la injusta e insolidaria madrileñofobia- desde que padecemos esta pandemia que nos está dejando a todos depresivos, tensos y sin blanca, a veces azuzada imprudentemente por  la prensa que generaliza y magnifica en exceso, olvidando el sabio consejo clariniano de que la prensa no debe tensar, ni ponernos nerviosos y aún así,  lo está logrando- basta leer las portadas del día o escuchar los telediarios- , y las más por algunos dirigentes políticos desaprensivos que intentan sacar tajado de todo, y usan el coronavirus para denunciar el diferente trato fiscal que tiene cada comunidad autónoma, siempre que no sea Cataluña y País Vasco, y si cuela, rascar algunos votos, y es que algunos no ven bien que a Madrid(Ayuntamiento, Comunidad) las cosas les vayan medio bien, a pesar de la pandemia, y la mejor prueba es el incremento demográfico que tiene año tras año. ¿Motivos? Muchos, principalmente empleo, futuro; y además, y esto es muy importante, Madrid, a pesar del frío invierno y el calor de verano, acoge bien. Allí nadie se siente extraño, forastero.

Es cierto que el coronavirus nos tensa, que el confinamiento ha sido duro , que el temor a los rebrotes exige la máxima prudencia, que  el bicho sigue a la caza y que la máxima prioridad debe ser la salud, preservar el pellejo y a ello debemos dedicar todas las fuerzas y medios, y esto obliga a todos, madrileños y no madrileños, residentes y visitantes, y de esto deben preocuparse  todos los responsables políticos y tomar las medidas que requieran la ocasión. Todo, una vez más, como siempre, depende de la responsabilidad de cada uno y como ha puesto en evidencia esta pandemia, todos necesitamos de todos, y por desgracia uno puede contagiarse donde y cuando menos lo espera, ya en Madrid, Aranda o Gijón…, pero si todos cumplimos las reglas básicas que se nos han dado, mitigamos mucho el problema, y de esto debemos preocuparnos todos: autoridades y ciudadanos. .

En el año 2010, con motivo de la entrega del Urogallo de Bronce a Don Manuel Antonio Fernández, Manolito El Pegu, en el recinto de la Feria de Muestras de Gijón, por esta misma época, principios de agosto, me encontré con un reputado periodista asturiano residente en Madrid y en la conversación que tuvimos le pregunté si tenía datos fiables del número de asturianos o descendientes de asturianos que vivían en la capital – por aquel entonces se hablaba que en el mismo Madrid había más de 115 restaurantes asturianos-  y me dijo que aunque el dato concreto no le constaba, se suponía que pasaban de más de doscientas mil las personas nacidas en Asturias y sus descendientes . Cantidad que seguro se ha incrementado en esta década al ser Madrid la autonomía de mayor crecimiento anual de España.

Dicho lo dicho, ¿estos madrileños asturianos no están en su derecho a volver a casa? Supongo que sí, y como ellos todas aquellas personas, madrileñas o no, que quieran asombrarse del esplendor de su naturaleza y de la cercanía y trato de sus gentes; del mismo modo que también nosotros nos desplazamos a otras zonas de España, como Madrid, pero, eso sí, cumpliendo las normas vigentes.

Hechas estas aclaraciones con el deseo de clarificar las cosas y sin entrar en más datos de tipo económico, pido a las “lenguas impuras” que frenen su acometida, que nos perjudican y dañan la imagen hospitalaria que siempre ha tenido y tiene Asturias, y esto no supone quebrantar la ley que debe señorear y proteger la seguridad y convivencia de todos nosotros.

“De Madrid al Cielo” y si no que se lo pregunten a Galdós, cuyo centenario se celebra este año.

 

                              José Antonio Noval Cueto.

 

 

 


miércoles, 5 de agosto de 2020

"Lecturas de verano"


"Lecturas de verano"



Que en los tiempos de la imagen, de la publicidad, de las etiquetas, del recambio, se aconseje leer, peca de aburrido, cansino y poco original, pero lo cierto es que si queremos desarrollar el sentido crítico, tan necesario en los tiempos que vivimos, uno de los métodos más útiles y al alcance de la mano es la lectura y más en tiempo de vacaciones, donde después de un invierno y primavera tensos y trágicos, se agradece la sombra y brisa de un árbol o el paseo sereno y mañanero. Es cierto que cada vez se vuelve más difícil discernir qué se debe leer y más desde que el libro se ha convertido en objeto de consumo, farde y decoración. Suele ser frecuente que en las tertulias de amigos se citen autores y libros- si son extranjeros mejor- para imponer argumento de autoridad, aunque se les desconozca, por el solo criterio de quedar bien y demostrar que uno está a la última.

Creo que los tiempos que vivimos exigen un mínimo de sinceridad con uno mismo y marcarse metas, prioridades que sean viables, y así como ya nos lo pensamos para salir al extranjero y esto si nos dejan, quizás no venga mal una ruta lectora por nuestros orígenes como civilización y nación. Y esto viene agravado por noticias recientes que deben erizarnos la piel: La Basílica de Santa Sofía se ha convertido nuevamente en mezquita y en el último Informe Pisa sobre lectura, nuestro país ocupa el puesto 32 de un total de 79 países, y estamos diez puntos por debajo de la media europea.

Ante esta situación y ya que estamos en verano y que suele ser habitual que los suplementos culturales de los grandes diarios nacionales incentiven la compra de determinados libros, quizás sea oportuno que cada uno se plantee sus estrategias lectoras y recuerde que no todos los libros permiten la misma estrategia lectora- que algunos son ágiles, amenos , de lectura rápida, y otros de lectura corta, lenta  y reflexiva- y que hay muchos autores solventes en nuestra civilización occidental y especialmente hispánica que aún no conocemos- quizás el mismo Juan Marsé recientemente fallecido-,  y merecen su oportunidad  y conocerlos, ya que uno no puede leerlo todo. La buena literatura es una radiografía moral y social del hombre y la sociedad de su tiempo, junto con las circunstancias que acontecen.

Planteadas las premisas , me he sincerado conmigo mismo y he elegido mis lecturas de cabecera, y he optado por la prosa sencilla y cuidada de Bernardo Atxaga, alguna de cuyas obras ya conocía, en la fase de lectura ágil, y para la lectura reflexiva, lenta, de una duración no superior a 10 minutos he optado por los 150 Salmos del Antiguo Testamento, a un ritmo de dos por día y si alguno me sorprende e impresiona lo suelo copiar en mi libreta de bolsillo. Hoy, para no ir más lejos, me he encontrado con esta joya religioso literaria que transcribo:” Tú tienes el señorío sobre la bravura del mar y el alboroto de sus olas tú lo siegas…Justicia y equidad son las bases de tu trono. La misericordia y la verdad van siempre delante de ti…”(Salmo LXXXVIII, 10.15) y   es que he llegado a la conclusión de que si Santa Sofia es nuevamente mezquita se debe a la dejadez cristiana, que por no conocer ya no conoce mi las Sagradas Escrituras. Lejanas y quizás incomprensibles quedan las palabras de Cervantes cuando al participar y quedar manco en la batalla de Lepanto justifica y compensa  su desgracia con “haber participado en la más grande ocasión que vieron los siglos”.

 

                                          José Antonio Noval Cueto

 

 


viernes, 24 de julio de 2020

"El señor Cayo en Coladilla"


"El señor Cayo en Coladilla"


Antes de iniciar estas letras he considerado oportuno ayudarme de un buen clarete de León y del  rico salchichón de Coladilla, que ha sido y es uno de los motivos  de estas líneas, y todo provocado por el afán aventurero de mi amigo Ricardo, que como buen conocedor de la zona me invitó a uno de sus viajes rápidos,  típicos y profundos hacia la “España vacía” para proveernos  de embutidos . Salimos a una hora señoril, ni temprano ni tarde, de modo que tras una tranquila  y casi solitaria subida  por San Isidro a las 12 de la mañana estábamos en Boñar, recuperando fuerzas en la cafetería Azteca con una exquisita tortilla y vino de la zona   y comprando las tradicionales hogazas de pan de León. He viajado más con los libros que con los pies, pero eso no impide que recuerde que era la segunda vez que estaba en Boñar, destino tradicional de los asturianos en verano, desde tiempos inmemoriales y  que mi abuela Esperanza, allá por los años 30, ya acudía allí  para secar y combatir el asma.

Nuestro siguiente destino era Coladilla, pueblo de la montaña leonesa, a unos 1.100 metros de altitud, de unos 60 vecinos y que en pleno invierno  reduce más su población, perteneciente al concejo de Vegacervera. Casas amontonadas, de poco altura, la mayoría de planta y piso , de exteriores en piedra,  en ladrillo, sita según la orografía montuosa del terreno y la mayoría ubicadas en torno a una pequeña plaza asfaltada, desnuda, hacía la que convergen las pocas calles de subida y bajada del pueblo. Luce triunfante el sol que da brillo y vida a todo, mientras las montañas somnolientas hacen de testigo mudo. Tranquilidad, temperatura agradable   y algún que otro vecino sentado a la entrada de su casa . Apenas entramos en el pueblo, nos topamos con la casa de Nano, guía de nuestra visita y personaje central de estas letras, y todo ello por varios motivos, que poco a poco iré deslizando.

Sin tocar el timbre y con la marcial voz de Ricardo entramos en su casa , que como debe ser habitual no estaba cerrada. “Nano, Nano, dónde estás, por dónde andas…” del fondo llega la respuesta confiada y tranquila del aludido…”Ya voy, ya voy…”, y así aparece ante nosotros Nano, el Nano. Vestido de mono o funda azul oscuro enterizo como si fuera un miliciano, de cara menuda, morena, de poco pelo, de piel curtida  , con zapatillas de verano color café con lecho, y con un audífono en cada oído, algo aparatosos por los cables que les acompañan. Hechas las presentaciones y los intercambios de rigor, vamos a la carnicería para comprar embutidos, especialmente chorizo de chivo, cecina y salchichón. Hay que subir unas escaleras, el espacio es reducido y  espero afuera acompañado por el Nano que va hilando una pregunta sobre otra y el tema o el monotema es Siero y sus  gentes. Se puede decir que conocía a todos; ya gente de Lugones, casa Roza, ya en Pola a Ramón, a Silvino, a Baldomero y familia o al mismo jefe de municipales y es que , me dijo , siempre acudía a los Huevos Pintos y a Les Comadres, cuando les comadres eran comadres; al Carmín, nunca fui, me tocaba trabajar, y es que decía “yo trabaje como un mulo”. El Nano junto con su familia regentó el conocido y prestigioso restaurante “Casa El Cubano”, en Candás, que ahora lleva un hermano, famosa por sus calderetas de marisco y sus digestivos orujos. Mientras habla, de manera tranquila y natural, sus palabras se mezclaba con el humo de sus “señoritas” o pequeños”farias”. Hechas las comprar, vuelta hacia la casa del Nano, que en menos que canta un gallo saco algunas reliquias en forma de recorte de prensa o fotos dedicadas, y encima de la mesa una bandeja de embutidos, pan y cuchillo. Entre esos recortes, uno plastificado que relata que en el Ayuntamiento de Valladolid, un 29 de julio de 2013 es nombrada concejala del Ayuntamiento, la señorita Ángeles Bachiller Guerra, la primera mujer con síndrome de Down en acceder a tal responsabilidad, y todo ello siendo alcalde de la ciudad don Francisco Javier León de la Riva o la foto, de mediano tamaño, dedicada por don Gabino Merchán, arzobispo emérito de Oviedo.

Uno va de sorpresa en sorpresa y es que con relativa frecuencia recuerdo la importancia y trascendencia que tuvo esa noticia, y lo que menos esperaba era que uno vecino de Coladilla, Nano, me la recordará con las pruebas del delito: artículo de prensa plastificado y, sin lugar a dudas, venerado. En el trascurso de esta breve conversación me confesó que vienen muchos amigos a verle, y yo le respondí que alguna culpa tendrá él que provoca esa peregrinación, y es que el que siembra siempre recoge, y más después de una ejecutoria de trabajo, amistad y lealtad.

El tiempo se nos escapaba de las manos, había que despedirse, nos esperaba la comida en Viloria de la Jurisdicción y hasta allí, aun nos quedaba un buen trozo. Mientras me dejaba llevar por el experto   conductor y guía, conocedor de parajes, moradores y moradoras, bailes y tabernas, me venía   a la cabeza la figura de Cayo, personaje principal de la novela de Miguel Delibes “El disputado voto del Señor Cayo”, que impartió una lección magistral, sencilla y natural a tres “candidatos políticos”, al recordarles que la vida es cultura, su cultura, la de esos pueblos de las montañas del norte de Castilla-León.

A velocidad de vértigo y entre párrafo va y párrafo viene, llegamos al “Asador Viloria”, donde nos esperaba un buen clarete, fresco en cubitera, riñones al ajillo, tomate con espárragos trigueros, un riquísimo lechazo al horno de Castilla y la profesionalidad y atenciones del dueño, asturiano de Tineo, concretamente del Crucero, José de nombre, muy conocedor del occidente asturiano(Linares, El Puelo, Cangas, Pola de Allande...) y por supuesto de Siero, que en un aparte tuvo la gentileza de enseñarnos la joya de la corona, su horno, y las virtudes y bondades de la madera.

Había que recuperar fuerzas. Después de una amena sobremesa, tocaba regresar. Nos esperaba camino, pero las vivencias del día fueron buen sostén para el trayecto, y es que sin planificarlo nos vimos arropados por dos expertos hosteleros, uno ya jubilado, conocedor de las delicias y posibilidades de pescados y mariscos, el Nano, el Cayo de Coladilla y el otro, José, asturiano afincado en la zona desde hace más de treinta años, nos hizo saborear las delicias de un buen lechado que se fundamenta en un buen producto, de calidad, y la optimización del mismo hecha por un excelente y versado asador.

Una vez más y a pesar de las prisas de la jornada se demuestra que viajar no es lo mismo que hacer turismo, y que las personas son la base de cualquier viaje,  pueblo, región… son sus esencias, y es que experiencias como las vividas hoy, no se  olvidan y me ratifican una vez más la idea de que no hace falta grandes montajes para pasarlo bien, basta con una buena mesa, buena compañía e historias. En otros tiempos estas eran la terapias para combatir y resistir epidemias.

Queríamos regresar antes de que oscureciera, y a eso de las 21 horas ya estaba en mi Pola de Siero y con la firme intención de repetir el viaje.

                                           José Antonio Noval Cueto.






domingo, 19 de julio de 2020

“San Fernando en Covadonga…”




Hoy, un día después de un nuevo incendio en otra catedral francesa, en este caso la de San Pedro y San Pablo de Nantes, los recuerdos vividos en una luminosa y plácida tarde de primavera en Covadonga un 30 de mayo, festividad de Santa Juana de Arco y de San Fernando III el Santo, me obliga a escribir estas letras que yo sabía que más tarde o temprano tendría que escribir, pues las vivencias y reflexiones de aquel día no podían permanecer ocultas .Hacia tiempo que no se vivía un mes de mayo tan florido, luminoso, musical y si a todo ello añadimos tranquilidad, silencio,  suave brisa ,luz  y el susurro de la cascada dibujamos la estampa perfecta de esa tarde sabatina de mayo. Estábamos en el lento reinicio de la actividad ciudadana, después del doloroso confinamiento. Las medidas especiales seguían en vigor: distanciamiento social, mascarillas, geles hidroalcohólicos. Subimos la escalera de las peticiones o lamentaciones y a la entrada de la gruta dos voluntarios nos recordaron las reglas y normas vigentes y nos autorizaron a entrar en la Cueva propiamente dicha y postrarnos ante la Santina . Teníamos necesidad de verla, de hablarle, de implorarle y de agradecerle- el confinamiento fue duro- lo mucho que había hecho por nosotros, y todo ello un 30 de mayo.


No tengo ningún reparo en confesaros que a mí, el 30 de mayo siempre me conmueve y la figura del rey santo Fernando III también, y ello por motivos personales e históricos, en el primer apartado siempre recuerdo a mi hermana Esperanza, nacida precisamente un 30 de mayo, y a muchos amigos y compañeros de trabajo que llevan el honroso título de Fernando, y en el apartado épico histórico San Fernando III el Santo, el hijo de Berenguela I de Castilla,  no fue un rey cualquiera, sino uno de los impulsores de la Reconquista- conquistó Córdoba, Sevilla, Jaén , Murcia - y de la fe católica que impregna toda la vida española, pues por más que nos resistamos a negar evidencias hasta los pueblos y las  playas se llaman “Santa Marina”…y en Pola de Siero si celebramos el Carmín es porque antes veneramos a nuestra Virgen del Carmen, que bien lo documenta nuestra Danza Prima.


Si este 30 de mayo tiene un componente especial – nunca habíamos rezado con mascarillas a la Santina- , en el día de hoy cobraba más importancia, y es que Su Santidad el Papa Francisco iba a rezar el Santo Rosario desde la gruta de la Virgen de Lourdes, sita en los jardines vaticanos, para pedir ayuda y consuelo a la Virgen María contra la epidemia de coronavirus que está afectando al mundo entero, y en conexión simultánea, vía “streaming” con los santuarios más importantes de toda la cristiandad previamente designados… Fátima, Lourdes, Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de Luján…. En el caso de España el santuario elegido fue el de Nuestra Señora de Covadonga y de ese privilegio pudimos participar los allí presentes. Honor y preocupación que hemos compartido todos los que fervorosamente rezábamos en la confianza que la Santina se hará eco de nuestras súplicas.


Que un cristiano rece debe ser lo normal, por mucho que algunos nos los recriminen y reprochen- ya ha pasado la época de fray Carrillo-  y más en situaciones tan especiales como las que vivimos, donde la única lógica que preside todo es el absurdo, la contradicción, la incertidumbre, el engaño, el  temor y  la muerte  y ante estas situaciones los creyentes tenemos la humildad de reconocernos poquita cosa e implorar la misericordia de nuestra Madre para que nos guíe y conduzca a destino seguro. Y esto es lo que hicimos los fieles aquella tarde en Covadonga, ante la atenta mirada del Sr. Abad y demás canónigos. Si las audiencias de los miércoles en la Plaza del Vaticano son una prueba evidente de la universalidad de nuestra fe, hoy, gracias a los avances técnicos, también hemos experimentado y vivido nuevamente la universalidad de nuestra fe y hemos hecho realidad las palabras de los Hechos de los Apóstoles 1:14 que dicen :” Todos se unieron constantemente en oración, junto con María”.


Ya va siendo hora que admitamos que no puede haber cristiano sin oración y  que rezar como dice  en un bello y valiente artículo publicado en 2018  el periodista Miguel Ángel Robles es "tener fe. Tener fe en la vida, en las personas, en tus amigos, en tus hijos, en tus padres, en Dios…y es un super poder que nos predispone al bien. Rezar es creer y ser practicante de un mundo mejor”. Y a eso hemos ido a Covadonga y acompañado al Papa Francisco.


Concluido el rosario, paseo por la esplanada en obras delante de la Basílica y antes de irse, pues no me gusta conducir de noche, visita a la Real Colegiata de San Fernando, construida entre los años 1585 y 1599, siendo obispo don Diego Aponte de Quiñones, donde nuevamente la fuerza de san Fernando está presente en cada piedra o  sillar de sus muros, cargados de fuerza, vigor e historia. 


El día ha dado para mucho, esto son solo algunos retazos,  pero especialmente para recordarnos la importancia y vigor de la oración y su universalidad. ¡Virgen de Covadonga, sálvanos!



                                              José Antonio Noval Cueto.

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sábado, 27 de junio de 2020

“La quinta del Cruce Nuevo…”


Los parones tecnológicos a quienes más perjudican son a las personas analógicas como yo- el ordenador no me iba bien-, las de la vieja escuela, las de leer, pensar y si la inspiración viene, escribir…No hace mucho en una conversación con un antiguo alumno experto en informática le decía que ellos difundían y divulgaban con rapidez los mensajes, pero tenían una limitación importante, que carecían de contenidos para elaborarlos, y todo se debe a las prisas excesivas y al abandono de las Humanidades-  por cuestionar se cuestiona hasta el necesario estudio de la Filosofía, cuando son las ideas las que mueven y cambian el mundo,  sociedades y personas-  y viene todo esto a raíz de una foto colgada en la red por mi amigo Fidencio, integrante del  grupo “Nun yes de Lugones”. En ella aparecía un grupo de personas adultas, de diferentes profesiones, todos hombres, concretamente diecisiete incluido el fotógrafo y la mayoría criados y vecinos del Cruce Nuevo de Lugones, hoy, intersección de la Avenida de Oviedo y Gijón. Fue una cena, en el Bar Madrid, allá por 1998, y como plato fuerte unos exquisitos callos. Teníamos más hambre de palabras que de alimentos. No estaban todos los que tenían que ser, faltaban algunos, la mayoría por desconocimiento o por motivos de trabajo, ni todos los que estaban vivieron en  el Cruce Nuevo, pero todos jugábamos y convivíamos  en el Cruce Nuevo, en otro tiempo lugar neurálgico de la juventud lugonense, pues allí se ubicaba el Hogar de la OJE, donde se jugaba al ajedrez, damas , cartas(tute, brisca y subastau ) y reiteradamente al  ping-pong  alcanzando niveles de asombro. En tiempos más lejanos incluso hubo equipo de fútbol. No teníamos futbolín y para jugar íbamos al bar Roza, en el Cruce Viejo , hoy Avenida de Oviedo.


Hay fotos- de ésta han pasado ya casi veintidós años-  que obligan y más al verla navegar libremente  en la red, fenómeno para mí asombroso, pero aún así creo que esta imagen necesita de unas palabras que la precisen y a ello me dispongo, y es que con el paso del tiempo las fotos amarillean, se cargan de contenido, de  tristeza, de melancolía. Así uno comprueba que ya no estamos todos, que faltan tres, concretamente el fotógrafo, Juan Jesús Izquierdo, su hermano Ángel y Miguel el de Anfer, Miguelito, el “nietu del Filipino.


Creo que el título lo aclara todo. En esa cena se trataba de evocar una infancia ,valorarla, agradecerla y reivindicarla, pues en aquel entorno habíamos compartido alegrías y penas, ilusiones y fracasos que también ayudaron  a cimentar nuestra manera de ser, nuestra personalidad. Pasado ya cierto tiempo- algunos llevábamos sin vernos más de veinte años- el fiel de la balanza da positivo, de ahí la celebración y reencuentro, el compartir y revivir vivencias y recuerdos a corazón abierto. Nuestras familias nos habían educado con esfuerzo, renuncia y ejemplo. Sus prioridades y objetivos se centraban en: techo, comida y ropa, y si se terciaba y el chaval apuntaba maneras, estudio.  Nos educábamos entre nosotros y celebrábamos y lamentábamos todo. Nada nos era indiferente. Todo ello ha conformado lo que se puede denominar la “quinta del Cruce Nuevo”, que educada en el tuyo es mío y el mío tuyo, y en los juegos colectivos (la zapatilla, el pañuelo, tres ladrones a la mar, pio campo, escondite, pelota, banzones…) aúna dos características importantes : el afán de superación, según las metas que uno se marque, y el espíritu  solidario, de ayuda, de  apoyo a quien lo necesitaba. 


En aquel pequeño comedor, el de siempre, el de las grande partidas de “subastau”, a base del “te acuerdas” y demás aventuras, se recreo el Lugones fabril de los 60 y 70, del magnetófono, de radiocasete,  de los autobuses  Traval,  con conductor y cobrador, que daban la vuelta y aparcaban en pleno cruce ,en un amplio sobrante de camino, de las veces que uno se colgaba de los parachoques traseros cuando éstos giraban, del Hispano -Suiza de Higinio, de la “Lila”, la perra de caza de Jesús, el del garaje, de las lecheras que venían de Fonciello o Pruvia para llevar la leche a Oviedo, de las chocolatinas de la Cibeles y los cromos de Pinín, de las canciones del momento como aquella de “Cuando llegue septiembre todo será maravilloso”,“Ay Campanera”, de Joselito y Marisol, de los cines Nora y Avenida, de don Jesús, el párroco, del taller de Carril o de los saltos que dábamos desde la cuadra de Cesáreo a la huerta de Crisanto, cual si fuéramos expertos paracaidistas , de las clases espontáneas de oído de guitarra, del dúo Cevi, de los festivales folclóricos del Carbayu, de las escenas asturianas de Telvino, de las   carreras de bicicletas y la familia Cima, de los Gigantes y Cabezudos…y del asombro que todos sentimos cuando alguien nos enseñó la fórmula de convertir una guitarra tradicional en eléctrica, mediante el encaje de una pastilla…Eran los tiempos en que las clases de estrategia para el combate entre bandas rivales se impartían junto al letrero de Lambreta, en lo que hoy sería prolongación de Antonio Machado, sita en cercanías del antiguo cementerio, y como un día, reunidos, sentados en redondo, apareció Pacheco con su pala de dientes o triente para echarnos…Eran los tiempos de casa bajas y pequeñas o edificios de baja densidad, máximo tres alturas, sin ascensor y el pasamanos lo usábamos para deslizarnos con más rapidez de piso en piso, de descansillo en descansillo, y en las carboneras que estaban al fondo del portal y debajo de la escalera se guardaban y  echaban los primeros pitillos…


Era un Lugones a otra velocidad, más tranquilo, con pocas sorpresas y con el cuartel de la Guardia Civil en el centro como baluarte o defensa. Delante siempre el guardia de puertas pendiente de cualquier novedad, y detrás, cuadras y huertas, y en el verano, junto a la columna de alta tensión, grandes partidos de fútbol…


La noche iba pasando, se hacía tarde, y los recuerdos se hilaban unos a otros, que si musgo que cogíamos para poner el Nacimiento de la tienda de Nedina, que si reventamos una víbora e hicimos fumar a un sapo, que si convertíamos las puntas en espadas afiladas al ponerlas en la vía del tren, que si Doña Luisa y Don José, Don Víctor... o las aventuras de Guevu, como Sacristán…que la bici de corredor de Pocholo…¡Qué bonita, aunque me parece estar viéndola! Era de un color burdeos suave, metalizado...


Nos educamos unos a otros y así salimos. Fruto de ello son estas letras de recuerdo y testimonio, con la vana pretensión que este escrito permanezca, perdure, ya que todos nosotros tenemos casi menos caducidad que una mosca, y más ahora que los virus nos han declarado la guerra.  Ya para concluir y por si no ha quedado suficientemente claro, declaró, con orgullo y agradecido, que pertenezco a la quinta del Cruce Nuevo de Lugones. ¡Muchas gracias!



                          José Antonio Noval Cueto.


miércoles, 24 de junio de 2020

“Rufino Campal, de profesión: poeta…”


Si es difícil escribir una necrológica, más lo es a una persona que ha hecho de la poesía su afición, su vida; a una persona que, como bien ha dicho don Juan en la homilía de San Pedro, ha buscado siempre lo bello y bueno que tiene la vida, que lo tiene, a poco que tengamos la paciencia y humildad de buscarlo y reconocerlo . A una persona así es difícil encontrar palabras que la contengan y expresen, y es que escribir poesía es difícil, no está al alcance de cualquiera, -   Camilo José Cela reconoció su incapacidad para ella, y eso que al final de su vida nos dejó su testamento en unos versos acrósticos inolvidables-. La buena poesía es la mejor maestra del futuro escritor como reconocieron públicamente García Márquez y Francisco Umbral, excelentes prosistas, y es que la mejor prosa que he leído , valga la paradoja, es la escrita por poetas, véase Neruda, Pemán…


Ayer, domingo, 21 de junio, “desescalada del coronavirus”, se me comunica la muerte de Rufino y lo primero que hice fue acudir a sus fuentes, a un libro editado por el Patronato de Cultura de Siero, en el año 1998, titulado “Un viejo corazón y cien pianos”, que ocupa un lugar destacada en mi modesta biblioteca y que suelo leer o consultar con cierta periodicidad. No soy muy lector de poesía y cuando lo hago es en pequeñas dosis, para captar y expandir mejor el mensaje. Ayer una vez más me encontré con el torrente del Nora, con el discípulo de Cándido Sánchez, que me hace vibrar y sentir con sus versos, con sus vivencias y deseos. Versos de loa y alabanza, pero también de lamento y queja cuando ve a su Nora enfermo y fatigado, casi sin fuerzas, por la celeridad y consumo del presente. Verso libre de ataduras,  comprometido con él mismo, con su conciencia. Poesía que evoca paraísos de infancia y juventud en las orillas del Nora, el susurro del aire, la tranquilidad del entorno, la música del agua y el esplendor de la naturaleza y sus gentes. Rufino radiografía hábitos, costumbres, ilusiones, amores y desamores, aspiraciones de  época, de amigos. Es la suya una poesía vivencial, pegada al entorno y por ella circulan los emblemas de Pola, de Siero, y con cierta insistencia la añoranza del ausente que muy bien reflejan sus versos :”Mañana me voy a mi Pola, mañana me voy a mi Siero, que entre plegarias de amor tengo el corazón sediento…”, de su poema “Retorno continuado” . Hoy, 22 de junio, cuando la prensa comunica que suspende el Carmín,  a las 17:00 horas de la tarde, hora muy taurina y en un día de luz y sol,  Rufino retorna a la Pola, a sus parajes de infancia para confundirse con ellos, y es que para el viaje definitivo son sus mejores alforjas, en la seguridad que el Cristo de Santana cuidará de él.


A los que quedamos en el andén de la estación sólo nos queda darte las gracias por poner palabra a sentimientos, vivencias y recuerdos que el paso del tiempo no podrá borrar, cambiar, matar; en resumen, por inmortalizarnos, pues en tus poesías se exhala el perfume de Pola, de Siero, de cada uno de nosotros. Hoy no sé por qué confundía a Lope de Vega y Rufino cuando aquel nos hablaba de Lucinda, de sus álamos y flores, montes y ríos, amores y desamores, parlantes fuentes, sirenas y ninfas y por el medio unos versos que dicen: “ No ha menester fortuna el virtuoso; la virtud no se da ni se recibe, ni en un naufragio se pierde, ni es impropia…que la virtud es premio de sí propia…” Y tú, Rufino, has tenido la fortuna de ser un virtuoso poeta, y nosotros el privilegio de leerte y leerte. ¡Descansa en paz!


                                             José Antonio Noval Cueto.